«En los colegios ordinarios no se están llevando a cabo políticas de inclusión reales»

Leticia y Mila Fernández. /Ana Cobo
Leticia y Mila Fernández. / Ana Cobo

Leticia y Mila Fernández son hermanas y profesoras de Educación Especial en el colegio Pintor Martín Saéz de Laredo

Ana Cobo
ANA COBOSantoña

Esta semana se ha conmemorado el Día Europeo de las Personas con Discapacidad, una definición que Leticia y Mila Fernández cambian para hablar de personas con capacidades diferentes. Estas dos hermanas santoñesas ejercen de profesoras en el colegio público de Educación Especial Pintor Martín Saéz, ubicado en Laredo, donde enseñan y trabajan con este alumnado para potenciar su desarrollo y que tenga un futuro de calidad.

- En los últimos años se han dado pasos importantes en la integración de las personas con capacidades diferentes pero, ¿cómo se ha de avanzar en este camino para conseguir su plena integración?

- Es una utopía. Para que se dé verdaderamente una plena inclusión social de las personas con capacidades diferentes, se cumplan sus derechos y puedan disfrutar como el resto de una educación, una salud, un trabajo, una vivienda digna... se tienen que 'alinear todos los planetas' y que haya buen acompañamiento. Lo que es la integración sí se puede dar, pero lo que vemos es que dentro de un círculo ellos están en una esquina y lo que completa ese círculo es el resto de la sociedad. Y ellos forman parte de la sociedad, son uno más, y tiene que haber los recursos adecuados para que puedan disfrutar de todo como el resto. Ése es nuestro objetivo.

- ¿Hay que diferenciar entonces integración de inclusión?

- Es muy diferente. Ahora hay muchas políticas sobre inclusión, y nos creemos que estamos trabajando en inclusión cuando ni siquiera hemos superado la integración. Si estuviéramos trabajando en la inclusión, hablaríamos de convivencia de estos chicos en la sociedad y en los centros educativos. Ahora hay muchos chavales que no están disfrutando de una educación inclusiva porque no están conviviendo con los demás. Tenemos alumnos en escolaridad combinada, que van la mitad de la semana a nuestro colegio y la otra a un centro ordinario. La filosofía de esa educación es que se beneficien de lo positivo de ambos centros. Y lo positivo del centro ordinario es que se fomente esa convivencia, pero nos damos cuenta que esos dos días les aglutinan los recursos de apoyo y no están dentro de las aulas con el resto de compañeros.

-¿Y dónde están mejor estos chicos, en un centro de educación especial o en un colegio ordinario?

- No hay una respuesta común. Cada alumnado con capacidades diferentes tiene una realidad. Hay alumnos con unas necesidades que implican disponer de un paquete de recursos que no existen en el centro ordinario. Pero, antes, en el colegio tienen que trabajar con ellos todas las medidas de atención a la diversidad y solo cuando esas medidas no son suficientes está la alternativa del centro de educación especial. Sin embargo, lo que está pasando ahora es que hay alumnos que están llegando a los centros especiales sin que en el ordinario hayan agotado todas las medidas previamente. En Laredo, en estos últimos 11 años se ha duplicado la matrícula. Si, en realidad, se estuvieran llevando a cabo políticas de inclusión en los centros y una educación de calidad, de convivencia, de atención a la diversidad, los centros de educación especial no tendrían que estar duplicándose de alumnado cuyas necesidades educativas no implican que sean cubiertas en uno especial. Es un problema de gestión de la Consejería ya que se hacen dictámenes de escolarización, que tiene que pasar por la Inspección, pero si no hay un filtro llegan mas y más alumnos.

- ¿Con qué programa curricular trabajan a la hora de enseñarles?

- En el colegio están escolarizados de 3 a 21 años. Los tutores (como Mila) somos maestros de Pedagogía Terapéutica. Nuestra función es fomentar sus capacidades. No trabajamos por áreas ni asignaturas, sino ámbitos generales. Tenemos nuestro propio curriculum, dividido de otra manera: Educación Infantil, Básica Obligatoria, Transición a la Vida Adulta y FP. En Básica Obligatoria se fomentan las capacidades cognitivas, motrices, sociales...siempre con una metodología manipulable, de manera que ellos puedan tocar y entender conceptos a través de vivencias. En Transición a la Vida Adulta trabajamos más la comunicación, la autonomía, objetivos prelaborales. Es una atención muy individualizada, personal y con objetivos. Por ejemplo, si damos el euro es con el objetivo de ir a un supermercado y plantear diferentes situaciones en participación comunitaria. Y a lo largo del día, por las clases, que tienen un máximo de nueve alumnos, pasan especialistas. Yo - dice Leticia - soy maestra especializada en audición y lenguaje y me dedico a la parte de la comunicación en edades tempranas.

- ¿Cuáles son las mayores satisfacciones como docentes?

- Aquellos pequeños logros que van a facilitar la vida a estos chavales en su día a día. Por ejemplo, poder comunicarse, pedir agua cuando tengan sed, ir a hacer una compra...Y es fundamental que lo generalicen y lo lleguen a hacer en otros contextos..

- ¿Y lo más frustrante?

- Ver que el alumnado tiene ganas de trabajar, quiere ir hacia adelante, pero no puede por falta de material o recursos que no son accesibles al ser muy caros o que hay que esperar un protocolo de un año para tenerlos. Muchas veces es la desesperación del querer y no poder. Y hay casos que se encuentran en situaciones sociofamiliares muy complicadas y ves que están deseando aprender, pero falta ese apoyo desde casa.

- Tendemos a protegerles en vez de confiar en que pueden hacer cosas por sí mismos. ¿Hay que aparcar la lástima y fomentar su autoestima?

- Desde luego. Les sobreprotegemos y en realidad les estamos desprotegiendo. Con esa sobreprotección no le dejamos experimentar y de los fracasos se aprende. Influye el concepto de personas con discapacidad. Solo vemos eso. Cuando descubres que son personas con capacidades diferentes, te das cuenta de que pueden hacer muchas más cosas de las que piensas. Nos les damos oportunidad de demostrar sus capacidades.

- ¿El colegio trabaja coordinado con las familias?

- Las familias están informadas de todo. Los padres conocen el programa que se realiza con su hijo y hablamos constantemente con ellos a través de notas, se les manda vídeos de lo aprendido... No todos, pero la mayoría nos acompañan en el proceso de aprendizaje. Tenemos un Ampa con unos padres muy implicados, que colaboran en el día a día del centro.

- Cuando concluyen la etapa en el colegio. ¿Qué futuro les depara?

- Es algo que nos preocupa mucho. Salen con 21 años y el abanico de oportunidades es muy reducido. Hay chavales con capacidades laborales, pero no hay empresas en las que puedan desarrollar su formación. En Cantabria tenemos a Ampros, a Amica pero no hay plazas suficientes. Y si al salir van a un centro de día tradicional, más sedentario, pierden lo aprendido en la escolarización.

- El colegio celebró en Santoña la gala 'Carnaval Solidario' para recaudar fondos para construir en el patio un espacio de juegos adaptado. ¿Cómo está este proyecto?

- La recaudación fue muy buena y nos daba para poner el suelo y un aparato. El Ayuntamiento de Laredo se ofreció a hacer la plancha de hormigón y la terminó en septiembre. Cuando nos íbamos a poner con el resto, el Ayuntamiento nos pidió presupuestos porque quería colaborar con más aparatos. Tras pedirlos, le hemos mandado hace poco dos presupuestos para que elija el que puedan asumir. En estas semanas vamos a instalar con el dinero recaudado el suelo de goma y el columpio que nos compró Acaip.

- ¿Qué otras necesidades tienen?

- A nivel de infraestructuras se queda pequeño. La Consejería nos hizo una obra positiva de reestructuración de espacios y se sacaron aulas pero seguimos sin caber. Necesitamos más comunicadores, bipedestadores, mesas con atriles... A pesar de todo, el equipo de trabajo es muy bueno y pone su empeño en trabajar, innovar y sacar todo adelante.