Las casas de los vecinos del barrio Navalín de Obregón se inundan cada vez que llueve fuerte

El vecino más afectado calcula que la masa de agua llega a superar, en ocasiones, el metro de profundidad. /DM .
El vecino más afectado calcula que la masa de agua llega a superar, en ocasiones, el metro de profundidad. / DM .

El Ayuntamiento de Villaescusa estudia soluciones para acabar con las frecuentes inundaciones

Héctor Ruiz
HÉCTOR RUIZObregón de Villaescusa

El jardín de Rubén Diez se convierte en «un pantano» cada vez que cae una tormenta fuera de lo habitual. Aunque su parecerla es la más afectada, no es la única del barrio de Navalín de Obregón (Villaescusa) que tiene problemas al respecto. En total hasta cuatro viviendas están perjudicadas por estas ocasionales avenidas que tienen su origen en un cercano arroyo a la zona residencial. «Lo que ocurre en mi casa lo sabe todo el pueblo porque es algo que tiene lugar desde toda la vida», explica Diez. Cansados de no obtener una respuesta a sus quejas remitidas al Consistorio, y ante el creciente problema, los vecinos volvieron a pedir reuniones con la Alcaldía que, esta vez, parece que están obteniendo sus frutos. Sin embargo, el regidor, Constantino Fernández, explicó que la solución es «compleja» porque para su subsanación se tienen que poner de acuerdo con Confederación hidrográfica y el Gobierno regional.

Que las parcelas de Navalín se aneguen de vez en cuando se debe a un arroyo natural de la zona. Dicho cauce tiene una parte subterránea que transcurre por debajo de la Carretera Autonómica 142, que en algunas ocasiones también sufre los efectos de las inundaciones, que acaban por encharcar la calzada. «En temporada normal escasamente baja caudal, el problema llega con las tormentas», explica Fernando Diego Cobo, otro de los vecinos afectados, que insiste en que «con las grandes avenidas la cueva subterránea no tiene la suficiente capacidad y se acaba formando un pantano». Por ello, la situación ha sido más frecuente este año, propiciada por la gran cantidad de precipitaciones registradas.

La mayor parte de la masa de agua va a parar al jardín de Diez, que calcula que llega a tener unas dimensiones de «700 metros y una profundidad de más de un metro, lo que es una locura». Con todo ello, las inundaciones alcanzan hasta un punto en el que «entra en mi casa y me cubre hasta los tobillos», insiste Diez, que ha optado por colocar unos muros en las ventanas en un intento por construir un dique. Además, también recuerda que se le han ahogado varios animales de su finca. «Algunos vecinos cuando llueve y me ven por el pueblo me preguntan si voy a comprar flotadores», añade.

Los afectados recuerdan que «hemos tratado con todos los alcaldes que han pasado y ninguno se ha hecho cargo»

Situación «compleja»

Las avenidas provocadas por el arroyo subterráneo que atraviesa la Autonómica 142 ocurren desde «toda la vida», tal y como señalan los afectados. Los propietarios de las fincas han hecho varios llamamientos al Ayuntamiento denunciando la situación. «Hemos hablado al respecto con todos y cada uno de los alcaldes que han pasado por el Consistorio, pero ninguno ha tenido la voluntad de mirarlo bien», recuerda Cobo.

Por su parte, el actual regidor de Villaescusa, Constantino Fernández, reconoce que estaba al tanto de las inundaciones de Navalín, sin embargo el tema es «complejo», porque no sólo afecta al Consistorio, también a la Confederación Hidrográfica y al Gobierno regional, puesto que las incidencias se acrecentaron, según recuerda Fernández, hace un par de décadas con la ampliación de la Carretera Autonómica. «Las obras produjeron en la cueva del arroyo un efecto de represa», valora el regidor.

Los vecinos decidieron realizar recientemente un último llamamiento a la Alcaldía, que esta vez está obteniendo respuesta. A finales de septiembre el regidor propició una reunión con los residentes junto a un ingeniero y el responsable de Confederación hidrográfica en la zona para valorar las posibles soluciones.

Por el momento se plantean dos vías, como la construcción de un aliviadero, que requeriría de una posible expropiación de terrenos y ocupación temporal. El alcalde no determina plazos para su ejecución, sobre todo porque recuerda que los responsables de hacer frente al presupuesto son el Gobierno regional y la Confederación. «Lo que está claro es que el Ayuntamiento no puede afrontar de manera unilateral las obras», insistió.

A pesar de ello, Fernández se comprometió a sacar adelante el proyecto. Algo que confirma Rubén Diez, que esta semana se ha vuelto a reunir con el alcalde. «Me ha informado de que los arquitectos ya se encuentran preparando la memoria y que en cuanto esté terminada se sentarán con la Consejería de Obras Públicas y Confederación Hidrográfica». Por todo ello, el principal vecino afectado se muestra «esperanzado» de que en esta ocasión se dé salida a su problema, pero recuerda que «el movimiento se demuestra andando».

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