«Es una satisfacción patinar con algo que he hecho yo»

«Es una satisfacción patinar con algo que he hecho yo»

Héctor Ruiz
HÉCTOR RUIZSomo

La caja de herramientas que tenía su padre en casa puede que fuera la responsable de inspirar un día a Eneko Alvarez para fabricarse él mismo su propia longboard. El joven bilbaíno, que en realidad se formó como psicólogo y ejerce de ello, lleva cerca de seis años fabricando de manera autodidacta y artesanal tablas de skate de madera bajo la marca de 'Veta longboards'. Y hace casi tres, comenzó a colaborar con una artista alemana, Jil Laura, que, como si se tratara de lienzos, pinta las tablas fabricadas por Eneko con dibujos tribales. Ahora la propuesta de ambos se puede conocer en una exposición que permanecerá en el Centro de Surf de Somo hasta final de octubre.

-¿Cómo surgió la idea de fabricar tablas de skate?

-Como no me podía comprar un longboard porque era muy caro, un día se me cruzó por la cabeza la idea de hacerme yo mismo uno para mí. Más tarde, mis amigos empezaron a pedirme que les fabricara uno para ellos y, finalmente, comencé a vender alguno.

-Y luego llegó el momento de empezar a pintarlas...

-A través de las redes me di a conocer y un día contacté con Jil para hacer una especie de colaboración en la que yo fabricaba las tablas y ella las pintaba.

-¿Cuál era el objetivo?

-Empezamos por probar, pero como vimos que funcionaba nos animamos y nos propusimos hacer una exposición grande en Barcelona. Tuvo mucho éxito, así que luego también movimos las tablas por Canarias y ahora he querido traerlas aquí.

-¿Por qué ha elegido Somo?

-Es un lugar muy conocido y muy vinculado a las tablas. Además, vengo a Cantabria de veraneo desde toda la vida, surfeo por esta zona y mi novia es de aquí. De hecho, no descarto volver a traer a Somo una exposición con cosas nuevas.

-¿Crean las tablas con un fin decorativo o funcional?

-Más decorativo, aunque son totalmente patinables, pero si le das un castañazo lo más probable es que el dibujo se termine rayando. De todas formas, cada uno es libre de hacer lo que quiera con su tabla.

-¿Cómo es el proceso creativo?

-Las tablas están hechas a mano y cada una me lleva un trabajo de diez horas aproximadamente. Luego se las envió a mi compañera y ella las pinta... Es un lío el traslado en avión con las aduanas. Las piezas tienen un estilo muy tribal, con animales exóticos.

-Esta actividad empezó como una afición, ¿pero a día de hoy tiene pretensión de que se acabe convirtiendo en un negocio?

-De momento no, sigue siendo un hobby y quiero mantenerlo así. Pero la verdad que cada vez me piden más tablas y otros elementos de madera como cabeceros de cama, pajaritas de madera o tablas de cortar alimentos.

-Habrá tenido que hacer una inversión en maquinaria...

-Sí, pero no demasiada porque mi padre es muy manitas y él ya tenía muchas herramientas. Así que supongo que todo esto lo he mamado un poco.

-¿Y todo lo que tiene que ver con la carpintería lo ha aprendido de manera autodidacta?

-Sí, sobre todo los inicios fueron documentándome en distintos artículos para, por ejemplo, identificar la madera idónea para las tablas. Más tarde, algún conocido me ha dado un par de consejos, pero poco más.

-¿No se anima a hacer también tablas de surf?

-Estoy ahí empezando. Por el momento he fabricado quillas de longboars de madera y las utilizo. Para mí es una satisfacción entrar en el mar y surfear con algo que he hecho yo mismo.

-Supongo que no llegó a imaginar que vería un día sus tablas expuestas...

-Surgió casi sin plantearlo, pero también hay que moverse y tener iniciativa. Si yo no hubiera llegado a escribir a esta chica en su momento, seguro que nada de esto habría ocurrido.

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