El Ayuntamiento de Santander calcula que el recibo del IBI adelgazará un 6% el próximo año

Vista aérea de Las Llamas, Valdenoja y Cueto./
Vista aérea de Las Llamas, Valdenoja y Cueto.

Las factura para un residente de la capital bajará una media de 18,3 euros | La reducción de los valores catastrales, la bajada del tipo impositivo municipal a su mínimo histórico y la no aplicación del IPC, claves para esta caída de impuestos

Gonzalo Sellers
GONZALO SELLERSSantander

El Ayuntamiento de Santander calcula que el año que viene se producirá una bajada histórica del IBI de en la capital. La conjunción de dos fenómenos fiscales -revisión del valor catastral y reducción del tipo impositivo-, a lo que hay que sumar la no aplicación del 2% de subida del IPC, formarán una tormenta perfecta que adelgazará la factura de la contribución un 6% a todos los vecinos, según las previsiones de la Concejalía de Economía. Una buena noticia que llega a solo siete meses de las elecciones y tras digerir el varapalo del MetroTUS.

¿Cómo se conseguirá? En primer lugar, frenando de nuevo la revisión catastral aprobada por el Gobierno central en 2010. El recibo del IBI pasó de 496 euros de media en 2011 a 599 euros en 2012. Una escalada que fue constante en Santander desde 2009 hasta 2016, cuando el Estado realizó esa revisión que disparó el valor de los inmuebles de la ciudad de los 6,4 millones a los 15,6 millones de euros.

Dice la ley que el valor catastral -referencia para calcular el importe de varios impuestos- no debe superar el valor de mercado del inmueble. Antes nunca solía sobrepasar el 15% o el 30% de ese valor, pero esa frontera se sobrepasó con la última revisión, y el valor catastral de muchas viviendas de Santander coincide ahora con la mitad de lo que cuesta en la calle. No todos los inmuebles se vieron afectados, pero sí la mayoría. Estos incrementos son los que provocan directamente el grueso de la subida del IBI.

Además

Para que el impacto no fuese de golpe y de un año a otro, tanto el Ministerio como el Ayuntamiento tomaron medidas. En primer lugar, el aumento se fraccionó para pagarlo hasta 2018. Por ejemplo, si la revisión elevaba en 100 euros el IBI de un propietario, éste pagaría 12,5 euros más cada año durante los próximos ocho. Además, el Consistorio decidió atenuar más ese primer golpe. Aprobó una ordenanza que limitaba ese incremento de la cuota del impuesto a un 5%, es decir, ningún recibo subió más de ese porcentaje el primer año. Con las medidas paliativas tomadas en el primer momento, la onda expansiva de aquella subida no se empezó a sentir hasta 2012. Ya sin ese límite del 5%, Hacienda empezó a cobrar lo necesario para llegar ahora con los importes actualizados. Las previsiones eran que, cuando llegasemos al año actual, algunos propietarios pagasen el doble que ahora.

Pero el Ayuntamento lleva los últimos cuatro años pidiendo a Madrid una bajada de esas cifras que ha tenido éxito. Con el 3% esperado para 2019, ese tramo de la factura se habrá reducido un 26% desde entonces, según la concejala Ana González Pescador.

La segunda parte del recibo es responsabilidad del Ayuntamiento, no depende del Estado. Es el famoso tramo municipal. Según las normas fiscales que acompañan a los presupuestos, Santander lo ha bajado desde el 0,557% hasta el 0,459% en 2015 para contener esas subidas de los valores catastrales. Ahora volverá a caer un 3% y se convertirá en el más bajo de todas las capitales de provincia del país, según la información facilitada por el propio Consistorio.

Con ambas medidas, la bajada del IBI en Santander estará en el entorno del 6%. A esto hay que añadir que no se aplicará la subida del IPC correspondiente, que es el 2,2%.

¿Cuánto se van a ahorrar los santanderinos con esa rebaja anunciada por la alcaldesa? Esa es la pregunta que los ciudadanos y las empresas se hacen mientras intentan apartar la jerga técnica y los porcentajes para concretar en una cifra el alivio de su bolsillo. No hay una única respuesta, pero la que más se aproxima es la de 18,3 euros de media en cada recibo.

Hay 160.300 pagadores de IBI en la capital, de ellos, 7.700 son empresas que abonan 8,9 millones de euros anuales al Ayuntamiento por este concepto. Estas compañías se ahorrarán una media de 69 euros en cada recibo. Los otros 152.600 restantes son los vecinos de Santander que pagan la contribución por sus residencias. En total, 46,6 millones de euros este año. El recibo medio para una vivienda en la capital, por tanto, asciende a 305,7 euros. Si le aplicamos esa rebaja del 6%, obtenemos esos 18,3 euros de caída.

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