Fátima Sánchez será la directora ejecutiva del futuro Centro Botín

Construcción del Centro Botín./
Construcción del Centro Botín.

Su nombre se ha conocido hoy durante la presentación del convenio con a Universidad de Yale para desarrollar “el programa más avanzado de desarrollo de las emociones”

GUILLERMO BALBONA / PILAR CHATOsantander

Fátima Sánchez, directora del programa de educación responsable de la Fundación Botín desde 2004, será la futura directora ejecutiva del Centro Botín diseñado por Renzo Piano. Su nombre se ha conocido hoy durante la presentación, desde New Have (Connecticut) del acuerdo entre la fundación y la universidad de Yale para poner en marcha el programa más avanzado en el desarrollo de las emociones, la creatividad y las artes. Un programa que servirá de base al programa educativo del propio Centro Botín.

Falta por conocerse quien será el o la responsable de la dirección de arte del centro.

La presentación de este acuerdo tuvo lugar desde Estado Unidos por videoconferencia y a las nueve de la noche hora española se procederá a la firma del acuerdo por parte delpresidente electo de la Universidad de Yale, Peter Salovey, y por el presidente de la Fundación Botin, Emilio Botín. A la firma asistirán también el director general de la Fundación, Iñigo Sáenz de Miera, y el codirector del proyecto, el Marc Brackett.

La institución que, desde hace más de dos años, trabaja en definir procesos que encaucen «el uso de las artes para despertar y desbloquear el talento creativo», tal como ha destacado en ocasiones Iñigo Sáenz de Miera, director general de la Fundación, inicia su cuenta atrás para poner a su Centro de Arte a la cabeza de una propuesta que abordará la mejora del conocimiento. La gestión de las capacidades creativas y el papel del arte en la creatividad y el desarrollo serán sus contenidos.

Convertirse en referente mundial de este programa se halla en el punto de mira del Centro Botín.

El objetivo que se persigue es utilizar el arte para desarrollar la creatividad de las personas, lo que permitirá mejorar su bienestar individual y generar riqueza y desarrollo social y económico, un proceso en el que las emociones juegan un papel fundamental.

Desde la Fundación Botín se está convencido de que es necesario cultivar la creatividad y la innovación para que las personas puedan alcanzar el éxito personal y social y para que la sociedad pueda evolucionar y crecer. Pero estas competencias tan relevantes se ven afectadas por experiencias y aptitudes vinculadas con las emociones. No obstante, la preparación específica que se ofrece en los colegios sobre creatividad e innovación, o sobre inteligencia emocional, es aún escasa.

Es esta laguna la que quiere cubrir la Fundación Botín a través del proyecto con el Yale Center for Emotional Intelligence (Centro de Inteligencia Emocional de Yale). Y lo hará a través de tres aspectos

1.- El desarrollo y puesta a prueba de un modelo que describa el papel de las emociones y de la inteligencia emocional a lo largo de todo el proceso creativo.

2.- Cómo pueden aplicarse las artes para favorecer el desarrollo de las capacidades emocionales que resultan fundamentales en el proceso creativo.

3.- Cómo se puede potenciar la creatividad en la vida cotidiana y en el trabajo involucrándose en tareas artísticas.

"Una caja mágica de creatividad"

En este encuentro, que los periodistas han podido ver desde la sede de la Fundación Botín en Santander, Sáenz de Miera ha recalcado que la voluntad de la entidad es que el Centro Botín se convierta en una referencia internacional y en "una caja mágica para la creatividad", aplicando los programas del Centro de Inteligencia Emocional de Yale.

Y no sólo para niños, sino también para adultos, pues el Centro Botín dará la oportunidad a las personas que participen en sus actividades a examinar cómo puede aplicarse el arte para favorecer el desarrollo de capacidades emocionales.

Así, los programas de Yale analizan la importancia que tiene en el desarrollo de capacidades artísticas la forma en que se controlan y canalizan las emociones, y tratan de servirse de distintas escenas y concitar la participación de personas para probar esas emociones y las habilidades en diferentes entornos.

Pero todo ello, utilizando un enfoque "basado en el rendimiento", pues el objetivo es poder entender "cómo las emociones pueden ayudar a las personas a tener una vida mejor", puntualiza Brackett.

El papel del Centro Botín en estas investigaciones será el de una especie de laboratorio, al tratarse de un espacio que acogerá distintas manifestaciones artísticas, en el que comprobar los modelos teóricos sobre cómo funcionan las emociones, la creatividad y el arte.

Brackett ha indicado que se planteará a los visitantes qué emociones les han transmitido las piezas artísticas o qué creen que ha querido transmitir los autores con sus obras. Y eso, porque se trata de una instalación en la que "se quiere despertar la creatividad a través del arte", señala el director general de la Fundación Botín .

Esta entidad y Yale apuestan por "desbloquear la creatividad" para evitar que haya una sola forma de pensar y para no considerar las emociones "como el ruido de fondo que se tiende a ignorar", apunta Salovey.Al final, lo que se quiere es conseguir que las personas tengan mayor capacidad de liderazgo y sepan trabajar en grupo y resolver problemas en comunidad.

"El Centro Botín será un lugar en el que vamos a poder mejorar las capacidades creadoras que necesitamos en Europa y en España actualmente", ha añadido Sáenz de Miera. El director de la Fundación Botín ha hecho hincapié en la importancia de poder contar con "la dilatada experiencia" de Yale y ha destacado que, cuando el Centro Botín esté en marcha, colaborará con otras instituciones.

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