Los diques que estabilizarán Los Peligros, Bikini y La Magdalena estarán listos para el verano

Javier Cotera

La Demarcación de Costas cree que la obra que se inició ayer será «definitiva». Las playas se han cerrado y sólo se podrá usar la franja alejada del mar

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DM .Santander

El Ministerio de Medio Ambiente ha comenzado oficialmente las obras de los dos espigones que evitarán que la arena de las playas de Peligros, La Magdalena y Bikinis de Santander desaparezca invierno tras invierno y acabarán con los rellenos que se repiten desde 2001, cada vez que se acerca una nueva temporada. Estabilizar estas playas costará cerca de 2,3 millones de euros y tendrán un plazo de ejecución de siete meses, una vez finalizados los trabajos previos.

Durante esos siete meses de obras, los arenales permanecerán cerrados a excepción de una franja peatonal y un acceso para ciclistas. Aunque no esté acabada la obra, durante los meses de verano, las playas estarán abiertas para su uso. Se levantará la valla que seha empezado a plantar hoy para que los arenales se pueda utilizar con normalidad en la temporada estival. En Semana Santa (que este año cae a finales de marzo) no estarán operativas. Aún así, el ayuntamiento confía en que los espigones estén ya acabados para la llegada del verano.

La idea es acometer con la mayor celeridad posible los trabajos, para que no afecten al uso de los arenales en verano, aunque se podrían parar en función de la meteorología.

Así lo espera la directora general de Sostenibilidad de la Costa del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Raquel Orts, que hoy ha asistido al «pistoletazo de salida» de las obras, junto a la alcaldesa de Santander, Gema Igual.

El objetivo de los dos diques previstos, uno en La Magdalena y otro en la zona del promontorio de San Martín, es evitar la desaparición de la arena de estas playas, que desde hace años sufren un «proceso erosivo».

También se pretende asegurar su estabilidad, ya que permitirán equilibrar el actual sistema Magdalena-Peligros, de forma que se consiga una única playa con forma en planta contigua. Las obras permitirán asimismo garantizar la seguridad de las edificaciones del entorno y de los ciudadanos que usan estos arenales.

Además, los trabajos van a permitir ganar, en la entrada de la playa de Los Peligros, una zona verde de más de 2.000 metros cuadrados y que contará con un graderío semiartificial.

El proyecto al detalle

Tras estudiar distintas alternativas, se ha optado por la construcción de dos espigones que equilibren este sistema de playas, uno ellos en la zona del promontorio de San Martín y el otro a la altura del Balneario de la Magdalena. El problema que se reproduce cada año es que la arena se desplaza desde la zona del balneario, donde existe erosión, a Peligros, tiende a acumularse en el extremo oeste y, por falta de apoyo lateral, se pierde más allá del promontorio.

Estas playas no siempre han sido como ahora las conocen los santanderinos y los turistas que las llenan todos los veranos. Antes Peligros era una playa de bajamar y de difícil acceso, de ahí su nombre, y hacia el otro extremo, el arenal acababa en el balneario de la Magdalena.

El cambio llegó en los ochenta, cuando la Autoridad Portuaria hizo rellenos con arenas procedentes de los dragados del puerto, ha recordado el jefe de la Demarcación de Costas en Cantabria, Juan Antonio Osorio. De media en los rellenos que se realizan desde 2001 se emplean unos 20.000 metros cúbicos de arena, aunque algunos años han llegado a los 85.000.

Cuando los espigones estén terminados se conseguirá una única playa con una forma en planta continúa. El objetivo del espigón de la zona de la Magdalena será retener la arena y que no se desplace hacia Peligros.

La senda costera, cuando haya consenso

El Ministerio de Medio Ambiente ejecutará las obras de la senda costera de Santander cuando se consiga el consenso de todas las administraciones implicadas y de los vecinos.

Así lo ha asegurado la directora general de Sostenibilidad de la Costa y el Mar, Raquel Orts, durante su visita a Santander para asistir al comienzo de las obras de estabilización de la playa de La Magdalena.

Según Orts, quien ha indicado que este proyecto se paralizó porque se intentó que contará con el mayor consenso posible de todas las administraciones involucradas, y «sobre todo de los vecinos».

Medio Ambiente lo sacó a información pública, ha recibido alegaciones y su objetivo es «solucionar todas las cuestiones» que se recojan en esas sugerencias, ha explicado la directora general, quien ha señalado que también se está a la espera de informes «de otras administraciones».

Orts ha subrayado que se va a esperar a alcanzar un consenso porque lo que quiere el Ministerio es que «lo que se haga finalmente sea algo querido por aquellos a los que va destinado» y es «sensible con la realidad medioambiental» del entorno en el que se realizar esta obra.

Con el que se construirá en San Martín, a la entrada de Peligros, se busca contener el pie de playa y evitar así que la arena salga hacia el canal de navegación del puerto. La actuación se completará con la redistribución de toda la arena del sistema.

En esta parte de la playa se ganará una zona verde de más de 2.000 metros cuadrados, con unas gradas que se podrán utilizar como solarium, ha explicado la alcaldesa, quien ha destacado que la estabilización de La Magdalena es una obra «muy importante y muy demandada». Para Igual «lo lógico» no es invertir dinero cada año para reponer la arena, sino estabilizar estas playas para que estén preparadas para ser utilizadas todos los días del año.

El progreso de los trabajos dependerá en buena medida del tiempo que haga en los próximos meses. Mientras duren, se habilitará un paso para peatones de unos cuatro a cinco metros y también podrán acceder bicicletas.

El espigón de La Magdalena tendrá 195 metros cuadrados, de los que 130 se situarán sobre los restos del pantalán. El de San Martín, de unos cien metros, se distribuirá en dos alineaciones, una exterior que seguirá la línea del promontorio y otra sumergida, perpendicular a la dirección del oleaje y que contendrá lateralmente la playa