La plataforma 'Salvar La Magdalena' pide una figura de protección para la bahía

Imagen de archivo de uno de los espigones de La Magdalena /Alberto Aja
Imagen de archivo de uno de los espigones de La Magdalena / Alberto Aja

El colectivo y un grupo de expertos reclaman en el Ateneo que se proteja desde ya la ensenada y que se declare la zona 'paisaje cultural'

Violeta Santiago
VIOLETA SANTIAGOSantander

A tres días vista de la reunión que tendrá lugar en Santander entre el Ayuntamiento, el Gobierno regional y el Ministerio de Transición Ecológica (vendrá a la capital cántabra el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán), este lunes más de doscientas personas aplaudieron en el Ateneo la petición de que se declare 'paisaje cultural' la ensenada de La Magdalena. Esta figura de protección todavía no ha sido utilizada en Cantabria, pero la plataforma 'Salvar La Magdalena' quiere que se use ahora para retirar los espigones con los que se persigue estabilizar la arena de tres playas (la citada, Los Peligros y Bikini) y proteger en adelante ese «internacionalmente conocido» enclave como si fuera un monumento. Con este objetivo, el colectivo se dirigió a finales de diciembre al Gobierno regional.

La demanda fue avalada por la historiadora Esperanza Botella (que alertó de que «el paisaje es responsabilidad de todos»), el geógrafo José Ortega Valcárcel (defendió que la bahía «es la personalidad de Santander y es importante parar actuaciones irreflexivas»), el geólogo José Ramón Díaz de Terán (que hizo un llamamiento a las autoridades a proteger el sitio, «que requiere atención inmediata») y el escritor y profesor Fernando Abascal, que recapacitó sobre la importancia de los lugares en la vida de la gente y citó a Miguel Delibes, quien escribió «todo cuanto sea conservar el medio es progresar».

Todos destacaron el valor del espacio por sus múltiples cualidades y todos habían sido convocados por el arquitecto Domingo de la Lastra, una de las caras visibles de la plataforma, que justificó la iniciativa en el hecho de que la ensenada de La Magdalena «es una de las escenas emblemáticas de Santander», la postal por antonomasia de la ciudad. De la Lastra delimitó la dimensión de la zona a mimar: sería la horquilla que va desde el Hotel Real, atravesando la media luna de las playas, hasta el Palacio de la Magdalena (uno de los lugares más admirados por turistas y cántabros). Este gran área entra en el mar y engloba el mareógrafo más antiguo de España, el faro de la Cerda y las islas de La Horadada y De la Torre.

«Donde se alteran o destruyen paisajes, la imaginación y la memoria se van con ellos» Fernando Abascal | Profesor y poeta

Esta franja del litoral es objeto de gran debate desde que, en enero de 2018, el entonces Ministerio de Medio Ambiente (en manos del PP) empezó a construir dos espigones que ya deberían de estar terminados. Tras una intensa campaña por parte del citado colectivo, el Ministerio de Transición Ecológica (ya dirigido por el PSOE) paralizó la construcción del segundo dique en septiembre y encargó un nuevo informe para decidir su futuro, del que las tres administraciones implicadas hablarán el jueves.

Mesa de gestión

El pasado 21 de diciembre, 'Salvar La Magdalena' (en la que se han unido el Grupo Alceda, ARCA, Ecologistas en Acción y decenas de ciudadanos de a pie, además de algunos significados miembros del mundo cultural de Santander) reclamó la citada etiqueta que garantizaría un futuro sin escolleras. El instrumento al que piden amparo data de 1998 y sirve para preservar valores concretos de un territorio que los intervinientes en la mesa redonda creen que se cumplen de sobra.

«La ensenada ilustra lo que fue El Sardinero y la ciudad balneario en el siglo XIX y en el XX, en la época de los veraneos reales», dijo De la Lastra, para quien estos «no fueron una anécdota, sino un hecho crucial para la historia» de la capital, puesto que se generaron numerosas infraestructuras, como el Paseo de Reina Victoria.

«En un lugar tan valioso de la ciudad», que ha inspirado a pintores y poetas, «no se entienden unos espigones de piedras», afirmó el portavoz antes de proponer que se constituya una mesa de gestión de la bahía. «Es una de las más bellas del mundo», recordó, «pero llevamos mucho tiempo sin pensar en ella». Así, abogó por «cuidar su salud» desde un foro concreto en el que se sienten los ayuntamientos de todo el arco, instituciones académicas (como la Universidad de Cantabria y el Instituto de Hidráulica), el Gobierno regional y asociaciones ciudadanas.

Cultura da los pasos previos

La Dirección General de Cultura del Gobierno confirmó este lunes, por su parte, que está instruyendo ya el expediente para la declaración solicitada por la plataforma, si bien advirtió que son los pasos previos a incoar un expediente, que exige la realización de informes concretos, y que es un tema complejo que llevará tiempo.

 

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