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Abuso de confianza

Abuso de confianza

Las 'au pairs' hacen tareas ligeras a cambio de casa y comida. La muerte de una francesa saca a la luz los riesgos de este programa de inmersión lingüística

INÉS GALLASTEGUI

Sabrina Kouider y Ouissem Medouni están acusados de torturar y asesinar a su 'au pair' francesa, Sophie Lionnet, el pasado septiembre. En el juicio que se desarrolla estos días en el tribunal penal de Londres, el fiscal ha asegurado que la joven se hallaba en un régimen de semiesclavitud: cobraba 56 libras al mes y vivía encerrada. El trágico final de Sophie es una excepción en esta modalidad de inmersión lingüística -estancia en una familia a cambio de algunas tareas- a la que miles de jóvenes se apuntan para aprender un idioma cuando no tienen dinero para pagarse los cursos, el alojamiento y la manutención en un país extranjero. Sin embargo, este caso extremo pone el dedo en la llaga sobre la indefensión en la que pueden encontrarse algunas chicas -ellas son más del 90% de los solicitantes- si la familia que les acoge no es lo que parecía cuando intercambiaron un par de emails o llamadas antes de lanzarse a convivir con ellas. «Irse sin una agencia intermediaria es una locura», advierte Aída Tosar, presidenta de la Asociación Española del Programa Au Pair (AEPA).

 

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