Tintín y los locos

Un estudio de unos psiquiatras españoles constata que los enfermos mentales salen en los cómics de Hergé tan malparados o más que los negros o las mujeres

:: BORJA OLAIZOLA
El psiquiatra Juan Medrano, ayer en Vitoria, con un ejemplar de 'Tintín'.  ::
                            
                            BLANCA CASTILLO/
El psiquiatra Juan Medrano, ayer en Vitoria, con un ejemplar de 'Tintín'. :: BLANCA CASTILLO

Al difunto Hergé, autor de Tintín, le han llamado de todo. Que si era racista, que si despreciaba a las mujeres, que si daba carta blanca a los maltratadores de animales. Durante los últimos años los guardianes de la corrección política han encontrado en los cómics del dibujante belga un auténtico yacimiento en el que recolectar actitudes poco acordes con los tiempos que corren. Un tribunal de Bruselas se planteó en abril prohibir la venta de uno de sus primeros álbumes, 'Tintín en el Congo', después de que un congoleño hubiese interpuesto una denuncia por su «carácter racista y ofensivo hacia los negros». Afortunadamente el veto no llegó a salir adelante, aunque el proceso dejó bastante malparada la imagen de Hergé, el alias de Georges Remi.

Ahora un grupo de psiquiatras españoles ha aprovechado el revuelo originado por esas críticas para denunciar la vigencia de los prejuicios sociales hacia los enfermos mentales. «Todo el mundo ha atacado a Hergé por racista, machista o cruel con los animales, pero nadie ha levantado la voz contra la forma desfavorable en la que describe a los enfermos mentales, lo que da idea de lo extendidos que están los prejuicios contra ese colectivo», explica el psiquiatra Juan Medrano. El especialista presentó ayer junto a sus colegas José Uriarte y Pablo Malo las conclusiones de su trabajo en unas jornadas que la Sociedad Vasco Navarra de Psiquiatría celebra en Vitoria. Medrano, que publicó el año pasado un artículo al respecto en la revista 'British Medical Journal', constata que en las aventuras del pequeño reportero hay continuas referencias peyorativas a los enfermos mentales. «En 'Los cigarros del faraón', por ejemplo, Tintín se pasea por un psiquiátrico en el que los pacientes son retratados de acuerdo a los estereotipos más negativos mientras que en 'El loto azul' aparece un personaje con desórdenes psiquiátricos empeñado en decapitar a sus padres».

El alcoholismo tiene también su dosis de protagonismo en los episodios de Tintín. Su mejor amigo y compañero de correrías, el capitán Haddock, abusa frecuentemente del whisky y en aventuras como 'Tintín y los pícaros' hay borracheras colectivas que terminan como el rosario de la aurora. Por si eso fuera poco, el único médico que aparece en la obra de Hergé, el doctor Müller, es un psiquiatra que no sale muy bien parado. «En toda la obra de Hergé hay una visión negativa de la enfermedad mental que se corresponde con los valores predominantes de su época», dice Medrano, que precisa que ese punto de vista no es exclusivo de los cómics del dibujante belga. «Se encuentran cosas tan negativas o incluso peores en episodios de Asterix, Mortadelo y Filemón o incluso Lucky Lucke».

Blanco de las críticas

El psiquiatra no busca ajustar cuentas con Tintín, que al fin y al cabo no es más que un producto de la época que le tocó vivir a su autor. «No nos interesa criticar a los artistas sino analizar sus obras como exponentes de determinadas actitudes sociales. Nos parece sorprendente que haya gente que esté más dispuesta a defender los derechos de los animales que a considerar la manera en que se ha descrito a los niños europeos desde hace 80 años cómo son los enfermos mentales».

Analizar a la luz de los valores vigentes obras concebidas en otros tiempos es un ejercicio estéril que ha convertido a Hergé en blanco de todo tipo de críticas. Educado conforme a severos principios religiosos en una familia belga de entreguerras, Georges Remi publicó sus primeras obras en un periódico ultraconservador. Fue en sus páginas donde vio la luz 'Tintín en el país de los soviets', que satirizaba a los bolcheviques. Su segunda aventura, 'Tintín en el Congo', es la que más ampollas despertó por su visión «colonialista». También fue acusado de colaboracionista por publicar en el diario 'Le Soir', controlado entonces por los nazis. Endeble munición contra un genio de la ilustración que sigue vendiendo a día de hoy 2 millones de álbumes anuales y que dentro de poco volverá a situarse en la cúspide del mundo del entretenimiento gracias a la película de Steven Spielberg sobre su personaje más famoso, que se estrenará el próximo mes de octubre.

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