Santander, 11 sep (EFE).- El equipo científico que trabaja desde
1997 en la cueva del Esquilleu, en el desfiladero de La Hermida
(Cantabria), ha descubierto el que puede ser el primer 'dormitorio'
del que se tienen pruebas en la Península Ibérica: un lecho de
hierba de unos 50.000 años de antigüedad dispuesto en torno a una
hoguera.
El Esquilleu es una cueva situada sobre el río Deva, en la vía
natural de acceso al valle de Liébana y los Picos de Europa desde la
costa, que ha estado habitada por el hombre desde hace 70.000 años.
Y, aunque sólo se ha excavado en una pequeña parte, se la considera
un referente para el estudio de las últimas poblaciones de
neandertales en Europa, antes de su misteriosa desaparición.
La revista "Journal of Archeological Science" publicará en su
próximo número un artículo -disponible ya en su versión electrónica-
sobre uno de los últimos descubrimientos que ha proporcionado esta
cueva: pruebas de que, hace entre 53.000 y 39.000 años, los
neandertales que vivían en ella acondicionaron parte de la gruta con
un lecho de forraje en torno al fuego que reponían periódicamente.
"Esto es lo más cercano que tenemos a una cama en esa época y es
muy poco frecuente detectarlo", ha explicado a Efe el catedrático de
Prehistoria de la Universidad Autónoma de Madrid y director de las
excavaciones realizadas en los últimos años en El Esquilleu, Javier
Baena.
Junto a Dan Cabanes, del Instituto Científico Weizmann de Israel;
Carolina Mallol, de la Universidad de La Laguna; e Isabel Expósito,
del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social;
Baena firma un artículo sobre los resultados obtenidos al estudiar
los fitolitos (restos microscópicos fosilizados) de plantas
herbáceas, madera y corcho hallados en el suelo de la cueva.
La importancia del descubrimiento reside en que pocas veces se
han podido obtener pruebas directas de este tipo de lechos vegetales
acondicionados por el hombre en las cuevas para hacer más cómoda su
vida en ellas, salvo en algunos yacimientos de Israel (Amud y
Ohalo), Jordania (Tor Faraj) y Francia (Grotte XVI), "pero no con
indicios tan claros como los del Esquilleu", remarca Baena.
El firmante principal del artículo, Dan Cabanes, especialista en
este tipo de restos vegetales, sostiene que si no han aparecido
pruebas de ese comportamiento en más yacimientos del Paleolítico es
por "falta de análisis o por problemas de conservación".
"Quizás si en todas las excavaciones se realizaran este tipo de
análisis, veríamos que los neandertales preparaban sus espacios de
habitación de una forma sistemática", ha indicado a Efe.
Cabanes resalta lo que el hecho de procurarse un lugar mullido y
caliente donde dormir dice de los habitantes de las cuevas en el
Paleolítico: "A nivel evolutivo, resulta curioso cómo el preparar un
espacio alrededor del fuego para que sea más confortable suena muy
'moderno' y, en este sentido, vemos cómo los últimos neandertales no
tenían un comportamiento tan primitivo como pensábamos".
Los autores del artículo valoran especialmente las pistas que
aportan descubrimientos como éste sobre el comportamiento del hombre
de Neandertal, algo sobre lo que se sabe relativamente poco.
Baena augura además un futuro prometedor para este yacimiento. De
hecho, su equipo publicará en breve otro artículo en el que
sostienen que en El Esquilleu la presencia de los neandertales se
extendió hasta periodos "muy, muy recientes, casi tanto como los de
Gibraltar", considerado el último reducto de esta especie humana.
"No todos los colegas estarán de acuerdo, pero en el equipo que
trabajamos allí lo tenemos muy claro: estamos hablando de fechas de
hace 26.000 o 25.000 años", argumenta.
Para Cabanes, la presencia de los neandertales en lugares como
Gibraltar o los Picos de Europa en ese período final "parece indicar
que fueron relegados progresivamente por la competencia de los
humanos modernos hacia las zonas más meridionales o más altas".
"A pesar de su posición estratégica en el desfiladero de La
Hermida, la zona del Esquilleu no era tan rica en recursos como las
zonas más bajas de los valles. Es como si los neandertales se
hubieran refugiado en las zonas montañosas y menos ricas", apunta.
EFE-Cantabria
jmr