Ramón Ruiz, frente al edificio de Ministerios, en la calle Vargas, donde tiene su despacho
Ramón Ruiz, frente al edificio de Ministerios, en la calle Vargas, donde tiene su despacho / Roberto Ruiz

"El clima escolar es bueno pero hay que agilizar los protocolos en caso de acoso"

  • El consejero de Educación celebra la «normalidad» con la que arrancó el curso escolar en Cantabria el pasado jueves con los alumnos de Infantil y Primaria

El curso escolar se puso el jueves en marcha en Cantabria con el regreso de 53.000 alumnos de Infantil y Primaria a las aulas. Desde hoy lo harán otros 41.000 estudiantes de Secundaria, Bachillerato y FP. El reformado calendario –que distribuye los 175 días lectivos en cinco bimestres separados por cuatro periodos de vacaciones, el primero a principios de noviembre– no es la única novedad de un curso lleno de cambios: los bancos de libros, 99 directores que estrenan cargo, nuevos ciclos en FP, un reformado decreto sobre convivencia y clima escolar...

Con poco más de un año en el cargo, la mano de Ramón Ruiz (Suesa, 1952) se deja notar. El consejero de Educación del Gobierno regional está empeñado en mejorar la calidad educativa a base de trabajo e innovación. Feliz por la normalidad con la que se ha puesto en marcha el curso, se le tuerce el gesto al hablar de la Lomce, del aumento del alumnado con necesidades especiales y del repunte de los casos de machismo en las aulas.

Ha comenzado el curso escolar con absoluta normalidad. La tormenta que rodeó a la aprobación del nuevo calendario parece que ha desaparecido de forma definitiva.

–El pasado mes de junio se hizo poco hincapié en los beneficios educativos y se puso el acento solo en la conciliación. La nueva estructura va a ser buena para el alumnado, porque se va a aminorar el desgaste físico y emocional de los niños y adolescentes, que llegaban muy cansados al final de cada trimestre, lo que empeoraba además el clima escolar. Además, es una oportunidad para realizar una evaluación más continua, que nos permitirá detectar antes los problemas o carencias de los alumnos y tener un intercambio más periódico de información entre familias y centros. Es un reto igualmente para mejorar la calidad del sistema educativo, y los centros lo han entendido así.

–¿Tiene dudas de que no funcione?

–No, ninguna. Y en todo caso, nos hemos comprometido a realizar un seguimiento detallado en 21 centros de Primaria y Secundaria que, junto a las inspecciones, nos permitirá tener a final de curso unas conclusiones claras de cómo ha funcionado y se valoraría retocar algún aspecto en caso de que fuera necesario.

–¿Llegó a pensar en dar marcha atrás?

–No, nunca estuve tentado, aunque a veces me encontré solo en la defensa del calendario. Pero no se podía dar marcha atrás: ya habíamos llegado a un acuerdo con la Junta de Personal Docente, había una intencionalidad de mejora educativa reflexionada desde distintos departamentos de la Administración; y, aunque se nos criticó en este aspecto, al margen de potenciar las ya existentes, habíamos pensado en distintos fórmulas para facilitar la conciliación familiar y laboral, tarea, en la que en cualquier caso, podemos ser corresponsables o colaboradores, pero no únicos protagonistas.

–Durante las vacaciones abrirán sus puertas una decena de centros para facilitar la conciliación. ¿No le parecen insuficientes?

–No creo, este verano hemos estado holgados con estos mismos centros, los niños han podido ser atendidos perfectamente tanto en los comedores como en las actividades de ocio complementarias. Aún así, estamos abiertos a colaborar con cualquier centro o ayuntamiento más que quiera sumarse. Además, estamos preparando un ambicioso programa cultural y deportivo durante esos periodos en las infraestructuras públicas (Filmoteca, Palacio de Festivales, museos, cuevas...) para que los niños y adolescentes tengan una rica oferta de actividades más allá de poder ir a los colegios.

–Ni se han abierto los comedores escolares en septiembre ni se ha ampliado el horario de los centros con jornada continua, tal y como acordó con la FAPA (Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos) tras la aprobación del calendario. ¿Por qué se han incumplido estos compromisos?

–Los padres ya sabían que este primer año podríamos llegar hasta donde pudiéramos llegar. La ampliación de la jornada continua era complicada porque las rutas de transporte escolar ya estaban licitadas y adjudicadas antes de esto y ya había un compromiso con las empresas, con unos determinados horarios. Y la voluntad para abrir los comedores escolares antes del 1 de octubre la hemos tenido, hasta el punto de que hemos cambiado un decreto para que las becas de comedor funcionen también en septiembre y junio. Hay centros que están en condiciones y abrirán sus comedores el día 19 de septiembre; hay otros que no pueden porque el transporte escolar se va a las 12.30 horas por las mismas razones antes aludidas; y otros tienen problemas o retrasos para contratar el servicio de comedor, que es responsabilidad del centro, no de la Administración. El año próximo se corregirán estas disfunciones propias de los cambios.

–Este curso se han abierto otras tres aulas para niños de dos años. ¿Qué beneficios supone una escolarización tan temprana?

–Permite mejorar la socialización de los pequeños, facilita una adaptación más rápida cuando inician los cursos de Infantil... Las evaluaciones que hemos hecho diagnostican que son un éxito. Los colegios públicos de Cantabria ya disponen de 178 aulas de este tipo, que permiten escolarizar al 70% de los niños de dos años de forma gratuita, y queremos seguir creciendo. Estamos a la cabeza de España y Europa y es para sentirnos orgullosos.

–Otra de las grandes novedades son los bancos de libros de textos, gestionados directamente desde los propios centros. ¿Cómo valora su arranque?

–Es un proyecto de legislatura, no de este curso, por lo que hay que darle tiempo. La experiencia está funcionando muy bien en su estreno –hay muchas familias que ya no han pagado nada este curso–, pero se irá mejorando y perfeccionando cada año, paso a paso, con el objetivo de que en el curso 2018-19 ya nadie tenga que pagar nada por los libros y materiales de sus hijos. Pero al margen de la mejora económica para las familias, suponen también una oportunidad para innovar, para que cuando hablemos de bancos de libros, no hablemos solo de libros de texto sino de materiales curriculares, no hablemos de que todos los niños los tengan de la misma editorial y sí hablemos de diversidad de materiales en el aula, de recursos digitales, de distintas editoriales para consultar un trabajo...

–Cantabria cuenta con 301 colegios e institutos. ¿Es necesario abrir más?

–Los centros son suficientes, pero hay desigualdades: hay algunos municipios que han perdido población y están holgados y hay otros, que bien porque son atracción de gente joven o porque ya tenían carencias, necesitan ampliar los existentes o abrir nuevos. Villaescusa, Piélagos y Cartes son los municipios donde los centros están en el límite de ya no poder acoger a más alumnos y tenemos en marcha actuaciones para solucionarlo. Y en Secundaria, el IES El Zapatón de Torrelavega, además de una ampliación, necesita obras para dignificar otra zona deteriorada. Los demás centros necesitan solo pequeños retoques, para los que hemos aprobado una inversión global de 1,5 millones de euros.

–Una vez ya con las clases en marcha, ¿cuál es el principal reto al que se enfrenta durante el curso?

–Seguir trabajando en busca de una mejora de la calidad educativa, que en Cantabria ya es alta gracias al buen hacer del profesorado. Hay tres vértices que vamos a potenciar en aras de este objetivo: los liderazgos educativos de los centros, para lo cual vamos a preparar un plan de formación a dos años; la supervisión educativa, a través del servicio de inspección; y el asesoramiento externo. Repito que tenemos un sistema educativo de alta calidad y excepcional en la equidad: no hay diferencias en los centros, puede mandar a un hijo a cualquier centro porque está asegurada la calidad y la atención al alumnado con necesidades especiales que, por cierto, ha aumentado de forma notable.

–¿Le preocupa?

–Sí, mucho. Los casos de autismo, Asperger o hiperactividad (TDAH) se han multiplicado exponencialmente. Estamos empleando recursos humanos especializados pero necesitamos una reflexión sobre el cómo atender a una atención inclusiva desde las propias aulas. Cantabria fue pionera en tener orientadores a tiempo completo en Primaria, lo que permite que podamos detectar cuanto antes las dificultades de aprendizaje convirtiendo en un reto la exigencia de atenderlos, pero hacen falta más refuerzos.

–¿Cómo valora el clima de convivencia escolar?

–Realizamos un seguimiento bastante cercano y podemos concluir que existe un buen clima.

–Su departamento ultima un nuevo decreto de convivencia escolar. ¿Cuáles son sus claves?

–Agilizar el protocolo de actuación cuando el centro detecte un caso de acoso, del tipo que sea, que es excesivamente lento; poner en marcha un protocolo específico en contra de la homofobia y la transfobia; y potenciar la lucha contra la violencia de género, ya que hemos detectado un aumento del machismo en las aulas que debemos corregir. Además, vamos a hacer una investigación sobre el clima escolar en colaboración con la UC, que nos puede arrojar datos que mejorar.

–Incluso se pone en marcha un ciclo superior de FP de Promoción de Igualdad de Género...

–Sí, en el IES Javier Orbe Cano de Los Corrales de Buelna. Es una figura que se va a potenciar, no solo en los centros educativos, sino también en todas las administraciones, las empresas... por lo que tiene mucho futuro. El otro ciclo nuevo de FP es el de Animación en 3D (en el IES Manuel Gutiérrez Aragón de Torrelavega), que tiene una gran demanda. La apuesta por la FP es muy importante, pero hay que racionalizar la oferta y buscar una relación con el sistema productivo actual y con los empleos emergentes que surjan en los próximos diez años. Para ello, estamos haciendo un mapa que nos permita tener un dibujo sobre la oferta de FP en la región, tanto desde el ámbito educativo como desde el empleo, ya que la FP existe y tiene sentido gracias al tejido productivo y las empresas, por lo que es fundamental la máxima colaboración con ellas. Cuando se cierre este proyecto, hablaremos con los ayuntamientos para que participen en el diseño de otro mapa a medio y largo plazo para decidir cuáles son los ciclos agotados, cuáles se deben implantar y cuáles son los de mayor empleabilidad para que podamos tener una herramienta útil de planificación.