Los taxistas quieren abrirse un hueco en el negocio del transporte sanitario

Ambuibérica gestiona el transporte sanitario cántabro
Ambuibérica gestiona el transporte sanitario cántabro / ROBERTO RUIZ
  • La federación cántabra presenta un recurso de reposición al concurso licitado por Sanidad en el que pide replantear el contrato en dos partes para poder optar al servicio no urgente

Los taxistas están convencidos de que pueden ir de la mano de las ambulancias y repartirse el traslado de pacientes, más allá de los que recogen al azar a las puertas del hospital cada día. Ahora que toca el cambio o la renovación de adjudicataria –el servicio lo gestiona desde hace seis años la vallisoletana Ambuibérica– han visto la oportunidad perfecta para poner el asunto sobre la mesa. Apenas unos días después de que el BOC publicara el anuncio de licitación del contrato, la Federación Cántabra del Taxi presentó un recurso de reposición con intención de abrir hueco al sector en un negocio que hasta la fecha ha tenido las puertas cerradas.

En él, critica que el Servicio Cántabro de Salud (SCS) plantee "la oferta en bloque de todo el transporte sanitario, esto es, tanto del urgente, como del complementario", en el que se incluye, por ejemplo, el traslado colectivo de pacientes para sesiones de hemodiálisis, radioterapia, rehabilitación o incluso del personal sanitario que tiene que desplazarse para realizar consultas a domicilio. Los taxistas se quejan de que, tal y como está redactado el pliego de condiciones, solo pueden optar a este contrato, valorado en 47,9 millones de euros (precio máximo de licitación), las empresas capacitadas y con recursos para prestar ambos tipos de servicio, "aunque resultan separables, diferenciables e independientes".

Ejemplos de colaboración

De esta forma –continúan–, los titulares de licencias de Autotaxi quedan excluidos de poder optar siquiera al concurso, mientras que otras comunidades se rigen por convenios que permiten a los taxistas actuar como complemento del trabajo propio de las ambulancias. "Es perfectamente posible separar y diferenciar los servicios de transporte urgente de los programados", defiende Manu Andoni Ruiz, presidente de la Federación Cántabra del Taxi. A modo de ejemplo cita los casos de Madrid, Navarra, Extremadura y Andalucía. "Y si en estas comunidades ha sido posible que los taxistas asuman una parte de ese trabajo, ¿por qué no puede hacerse en Cantabria lo mismo?", reivindica. A su juicio, "el hecho de excluir o no permitir a la Federación Cántabra del Taxi participar en la licitación concerniente a la prestación de servicio de transporte complementario, supone una clara conculcación de los principios de igualdad y libre competencia recogidos en nuestra Carta Magna".

Así lo expresan en el recurso dirigido a la Gerencia de Atención Primaria, donde lamentan también que el pliego de prescripciones técnicas del contrato "niega incluso al futuro adjudicatario la posibilidad de subcontratar el transporte complementario, con lo que se le impide participar a los taxistas, tanto directa como indirectamente".

El contrato

Este contrato, que es uno de los más potentes que oferta el Servicio Cántabro de Salud, abarca el transporte sanitario terrestre, tanto urgente como programado, primario –cuando se desplaza al lugar desde el que se demanda la ambulancia– y secundario (entre centros sanitarios), y lo mismo para circuitos regionales que para traslados a otras comunidades. Los taxistas piden que se anule el anuncio de licitación, publicado en el BOC el pasado 15 de mayo, y se reformule la convocatoria con esa separación expresa del transporte urgente del complementario.

Mientras esperan una respuesta por parte de Sanidad, el proceso sigue su curso. En liza, casi 48 millones, que es lo que costará este servicio durante los cuatro próximos años, un 25% más que el precio de adjudicación de 2012, cuando Ambuibérica se introdujo en Cantabria (35,9 millones). Esta subida está relacionada con las nuevas condiciones laborales recogidas en el último convenio colectivo de la plantilla del servicio de ambulancias –unos 460 empleados–, que fijó un incremento salarial progresivo de casi el 20% hasta 2020. Ambuibérica, que en los últimos años ha ampliado el negocio en distintas comunidades, entre ellas el País Vasco, luchará por mantener la adjudicación, aunque el resto de las compañías del sector –el Servicio Cántabro de Salud espera recibir cuatro o cinco ofertas seguras– no dejarán pasar la oportunidad y participarán en la pugna para ver quién logra conducir el transporte sanitario de Cantabria.

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