Los cien incendios forestales surgidos en los últimos cuatro días han sido «premeditados»

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Durante el fin de semana se iniciaron 47 fuegos, pero en estos momentos no hay ningún incendio activo

Teodoro San José
TEODORO SAN JOSÉSantander

Ha sido matemático. Rola el viento a componente sur y los montes de Cantabria se ponen a arder por los cuatro costados. Ayer, sin ir más lejos, 24 incendios forestales salpicaron de llamas el interior de la región, de los que nueve permanecían anoche activos (en estos momentos no hay ninguno activo), pese a que la lluvia se aliaba para reducir sus efectos. 24 siniestros que se suman a los 23 del sábado y que redondean la cifra de 100 incendios (la mayoría registrados desde el jueves) en lo que va de mes y que fuentes del Gobierno no dudan en señalar como «premeditados».

Fue retirarse por el empuje de ‘Emma’ la masa de aire gélido que nos congeló y nos tuvo tiritando durante semanas y a los tres días, y con los sures que nos ha traído la borrasca ‘Félix’, producirse los primeros incendios forestales en la región. Apenas le ha dado tiempo a la tierra a secarse, pero los que juegan con fuego saben cómo hacerlo. En lo que va de mes se contabilizan cien incendios. Y solo este fin de semana se han producido 47 siniestros. La mayoría a partir de las ocho de la tarde. Todos ellos intencionados, con el margen necesario para hablar, en algún caso, de imprudencia.

Marzo es, por estadística, un mes maldito para el monte. Es el mes que más incendios forestales se producen en Cantabria. Pese a que aún es invierno la siniestralidad se acentúa debido a que, en vísperas de que el ganado se prepara para salir de las estabulaciones y alimentarse en el monte, comienzan los desbroces, se abren claros en el monte, se hacen quemas incontroladas... y con los sures, el fuego se va de las manos. Tampoco se descarta el ánimo de otros de aquellos que manejan criminalmente las cerillas para hacer daño por hacer daño.

«Los montes no arden solos. Es una maldición»

El director general del Medio Natural del Gobierno de Cantabria no pone paños calientes a la hora de señalar el origen de los incendios forestales. «No cabe hablar de negligencia. Sí de premeditación. Y en muchos casos, con nocturnidad y alevosía», dice Antonio Lucio. De hecho, asegura que la gran parte de los siniestros de estos días se han iniciado a partir de las ocho de la tarde, «cuando no hay luz, no pueden actuar los medios aéreos y cuando más fuerte soplaba el viento». Yfrente a posibles dudas sobre la naturaleza del problema, Lucio deja claro que «los montes no arden solos. Es una maldición», se lamenta porque «no es forma de manejar el monte de ninguna manera. Les da igual las consecuencias o los daños. Provocando incendios en estas condiciones es una temeridad. Juegan a la ruleta rusa».

Tener que contabilizar incendios forestales con la que está cayendo –de viento, se entiende– no deja de ser un contrasentido. Y sin embargo, parece haberse convertido en costumbre para desgracia de los agentes y operarios forestales de la Dirección del Medio Natural, a los que les toca el trabajo de enfrentarse a las llamas, a veces con el apoyo de la Brif del Ministerio de Medio Ambiente, con base en Ruente.

Ayer tuvieron que enfrentarse a 24 siniestros de diverso calibre, unos de escasa extensión y otros que han consumido más de cincuenta hectáreas. Por fortuna, a media tarde de ayer cambiaron las condiciones, varió la dinámica del viento, giró a noroeste y llevó algo de lluvia, lo que contribuyó a reducir los fuegos.

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A las nueve de la noche, no obstante, seguían activos los incendios de Ruente, Los Tojos, Entrambasaguas, Ruesga, Voto, Arredondo y dos en Cieza, además de uno en Selaya, que lleva dos días ardiendo en la zona de Picones de Sopeña; a este último el acceso es imposible debido a las condiciones del terreno donde se halla, si bien no supone ninguna amenaza pues en aquella zona del monte no hay viviendas próximas. A un décimo incendio, el de Rasines, anoche ya se le consideraba como controlado. Medio Natural mantiene el nivel 2 por riesgo de incendios en nueve comarcas, así como la prohibición de realizar ningún tipo de quema en el monte en toda Cantabria.

En este primer balance, ya se contabilizan seis siniestros en los que las llamas consumieron más de cincuenta hectáreas antes de ser sofocados:los de Udías, Alfoz, de Lloredo, Carmona, Los Tojos, Ruente Lamiña y el citado de Selaya

Incidencias y viento

El otro foco de la jornada estuvo puesto en las rachas provocadas por la borrasca ‘Félix’ y en las consecuencias –que no fueron muchas o no, al menos, muy importantes– que fue dejando a su paso. En total, el Centro de Emergencias del 112 gestionó 40 intervenciones, mayoritariamente en la comarca de Campoo y la mayoría de las veces por caídas de vegetación, desperfectos en el mobiliario urbano y en algunas cornisas y cubiertas de edificios. En Matamorosa (Enmedio) se produjo el incidente más llamativo al caer un árbol de unos seis metros sobre la techumbre de una vivienda, dejando leves desperfectos.

En Reinosa, se vino abajo una galería de madera de un inmueble antiguo en la calle Peñas Arriba; en esta misma localidad se produjeron pequeñas caídas de elementos de fachadas y cornisas en otros edificios, todo ello sin provocar mayores daños. Lejos de allí, en Meruelo, una torre de tendido eléctrico cayó sobre una finca y causó un incendio en la pradería.

Desde el punto de vista meteorológico, las zonas más castigadas por el viento fueron Campoo y el sur de la región. Las rachas resultaron muy virulentas, destacando los registros de 160 kilómetros por hora medidos por MeteoCampoo en la localidad de Salces (Hermandad de Campoo de Suso) o los de 141 kilómetros por hora en la zona de Calgosa, en Alto Campoo. Precisamente a causa de estos vendavales, la estación invernal estuvo todo el día cerrada, sin ni siquiera poder abrir, como hizo el sábado, las pistas de las cotas inferiores, pues a las dos y media de la tarde, por ejemplo, se medían en El Chivo rachas de hasta 132 kilómetros por hora.

También fueron intensos los vientos que soplaron en Reinosa, donde hubo rachas de hasta 127 kilómetros por hora, ráfagas que provocaron diversas incidencias de elementos de fachadas y cornisas en otros edificios, todo ello sin provocar mayores daños. Entre tanto, en las comarcas y valles interiores de la región, para las que se había dado el aviso de nivel rojo, donde más se dejó sentir fue en Soba; allá arriba, las mayores rachas quedaron en 86 kilómetros por hora, lo mismo que en Ramales de la Victoria, y de 81 en Villacarriedo.

Ningún incendio activo

La Dirección General del Medio Natural ha informado de que en estos momentos no se encuentra activo ningún incendio forestal en Cantabria.

El dispositivo de prevención y lucha contra incendios del Gobierno de Cantabria ha logrado extinguir esta madrugada los tres últimos focos que permanecían activos a última hora de ayer, uno de ellos en la zona de Selaya y dos en Vega de Pas, jornada dominical en la que se produjeron 20 incendios forestales que se sumaron a los 25 registrados el sábado y los 29 del viernes.

Hoy, lunes, se prevé una jornada tranquila a nivel meteorológico, pero el operativo contra incendios puesto en marcha por la Dirección General del Medio Natural se mantendrá activo durante el resto de la semana ante la previsión de nuevas jornadas de viento sur.

Para la prevención y lucha contra incendios, el Gobierno de Cantabria cuenta con un operativo formado por 31 cuadrillas con 200 personas, 118 guardas, 10 ingenieros y 6 emisoristas, localizados en la Emisora Central de Incendios.

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