El turismo acusa el mal tiempo con cancelaciones y sin reservas de última hora

Un grupo de turistas pone buena cara al mal tiempo y disfruta de sus vacaciones en Cantabria con los paraguas abiertos y las toallas sobre los hombros/Antonio 'Sane'
Un grupo de turistas pone buena cara al mal tiempo y disfruta de sus vacaciones en Cantabria con los paraguas abiertos y las toallas sobre los hombros / Antonio 'Sane'

La lluvia impide que se cumplan las buenas perspectivas con que contaba el sector, que espera cifras similares a las de 2016: «Con este verano, ni tan mal»

Daniel Martínez
DANIEL MARTÍNEZSantander

No llegan las reservas de última hora, algunas de las que ya se habían formalizado se cancelan antes del periodo de penalización y se recorta el tiempo de estancia. La mala meteorología que se ha instalado en Cantabria prácticamente desde el arranque del verano ya está provocando quebraderos de cabeza en la hostelería de la región. No es que los datos de ocupación sean malos. De hecho, serán muy similares a los del año anterior. Lo que ocurre es que la decepción en el sector es «muy grande» debido a las altas expectativas que se habían generado. Realmente, tenían motivos para la esperanza. Encaraban la temporada alta después de seis meses consecutivos de crecimiento y sabiendo que desde que sus negocios tocaron fondo en lo peor de la crisis cada mes de julio había sido mejor que el anterior. Pero no contaban con que la lluvia iba a hacer acto de presencia -en mayor o menor medida- la mitad de los días del verano, según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

«La previsión era mejorar los datos de julio de 2016, y será similar. Ni tan mal tal y como está la situación» Ángel Cuevas. Asociación de Hostelería

Ver más

«Está claro que el mal tiempo nos está afectando mucho, pero tal y como está la cosa hay que decir que no está yendo ni tan mal. Parece que julio será parecido al del año pasado, que ya fue bueno», apunta Ángel Cuevas, presidente de la Asociación de Hostelería de Cantabria. En cualquier caso, el lleno casi total que pronosticaban los hoteles hace unos meses ahora está un poco más lejos.

Sin embargo

En Santander, los grandes establecimientos están aguantando el temporal. Unos mejor y otros peor. Pedro Molledo, del Hotel Sardinero, reconoce que, por el momento, siguen completos, pero las perspectivas en la segunda quincena de agosto son mucho menos positivas: «A partir del día 15 hay más incertidumbre. De momento no nos podemos quejar. A ver que pasa...». Las habitaciones están llenas, sí, pero muchas terrazas siguen vacías. Cuevas señala que en la capital son los bares los que se están llevando el golpe más importante, con descensos en la facturación de cerca de un 20%.

En los pequeños municipios costeros como Noja, que se llenan en buena medida por el atractivo de sus playas, es donde más están notando las consecuencias de la meteorología. «El cliente intenta apurar lo máximo posible, hasta la semana anterior, porque todavía no tienen penalización, pero en ese momento muchos optan por cancelar», cuenta Marta Torre, que atiende en la recepción del Hotel La Encina. Allí, además de ver los huecos en blanco en el libro de reservas, tienen que responder con la mejor cara posible al descontento de los clientes: «Están malhumorados, es normal. Preguntan qué pueden hacer cuando llueve, dónde ir... Pero la mayoría está aquí por la playa». A estas alturas, en 2016, estaban al 100%. Ahora, apenas superan el 82%.

«Es verdad que mucha gente busca un ambiente más fresco, pero no esto. No hemos tenido verano» Ángel Agüeros. Hotel El Tejo, de Comillas

«Es verdad que mucha gente viene buscando el fresco y quiere huir del calor de Madrid o de Castilla. Pero una cosa es poder dormir y otra cosa es esto. No estamos teniendo verano», explica Ángel Agüeros, propietario del Hotel El Tejo, de Comillas. A diferencia de muchos establecimientos del litoral cántabro, allí no han tenido cancelaciones. Por lo menos hasta ahora. Su miedo es que los clientes se harten de tanta lluvia y el próximo año se lo piensen dos veces antes de escoger el norte. Reconoce que mucha gente viene ya mentalizada y sabe que es probable que se encuentre con la lluvia, pero no a este nivel. «Desde el punto de vista de la ocupación no hay queja, pero en lo relativo al tiempo esta temporada está siendo un desastre», sentencia.

«Cuestión de sensaciones»

La sensación de Agüeros es la misma que tienen la mayoría de sus colegas y los turistas que están visitando este verano la región, pero los datos no apoyan del todo su tesis. «La gente dice que un verano así no es normal, pero puede que realmente sea una percepción. Hemos tenido veranos muy buenos últimamente y nos olvidamos de los anteriores», rebate Juanjo Rodríguez, climatólogo de la delegación de la Aemet en Cantabria. Se apoya en los datos recogidos por el organismo sobre el terreno.

Durante julio, la temperatura media en la estación de Parayas ha sido de 20,2 grados, ligeramente mayor a los 19,8 normales para un mes de julio en este punto. Y las precipitaciones fueron de 25,6 litros por metro cuadrado, y en los últimos 30 años la media ha sido de 52,4 litros, prácticamente el doble. La tendencia es similar en otros estaciones de la región: «Nubes bajas y grises. Es un tiempo bastante típico en el Cantábrico en esta época. Seguramente, la sensación general de que está siendo un mal verano cambiará si a partir de ahora suben las temperaturas y deja de llover. Aun así, para hacer una valoración científica seria hay que esperar por lo menos a que acabe el verano. Las variaciones en periodos cortos pueden ser muy grandes», concluye.

«La gente tiene la percepción de que es un verano anormal, pero los datos dicen lo contrario» Juanjo Martínez. Climatólogo de la Aemet

Estancias más cortas

En los alojamientos rurales de Cantabria las cancelaciones son testimoniales, pero también están sufriendo las consecuencias de este verano «poco normal». «Alguna hay, pero es difícil que se produzcan anulaciones porque en el mes de agosto es complicado encontrar una alternativa con tan poco margen de maniobra», cuenta Jesús Blanco, presidente del sector. En cambio, están ya acostumbrados a que los clientes les digan que quieren reducir el tiempo de estancia y apenas están recibiendo reservas de última hora.

La prueba es que durante la primera quincena de agosto de hace un año no tenían habitaciones libres y ahora sí. Y lo peor de todo es que saben que no se van a ocupar. «Son ya muchos días igual. Lluvia, nublados... La gente que viene a las casas rurales quiere disfrutar de la playa o de los espacios naturales. Hay alternativas, pero no para todos los días, y casi siempre tienen un coste añadido», detalla Blanco. En el ámbito rural, será casi imposible igualar los números de 2016.

La lluvia apareció en 20 de los últimos 40 días

Las precipitaciones apenas dejaron jornadas enteras de playa durante julio. A pesar de ello, la cantidad de agua acumulada fue menor a la media histórica.

La delegación en Cantabria de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) pone sobre la mesa dos datos aparentemente contradictorios. Durante julio, se registraron precipitaciones apreciables durante 16 de los 31 días –20 de 40, exactamente la mitad, si se alarga el periodo de análisis hasta la jornada de ayer–. Por otra parte, el informe que se realizó con todas las estadísticas acumuladas en las distintas estaciones de medición repartidas por la comunidad autónoma señala que fue, en general, un mes «seco y cálido».

La explicación que dan los expertos de la Aemet es que las lluvias, en vez de concentrarse en días concretos, han estado muy repartidas. De ahí el descontento de los turistas y locales que querían disfrutar de la playa y apenas han tenido ocasión. En Santander –los registros son muy similares en otras localidades del litoral–, sólo en una docena de ocasiones desde el pasado 1 de julio hasta la actualidad se han dado las condiciones meteorológicas adecuadas:ausencia de precipitaciones y temperaturas, al menos, superiores a los 20 grados. Fue entre el 3 y el 6 de julio; los días 17 y 18; del 27 al 29 y los días 2, 3 y 4, ya en agosto.

La descripción climatológica que acaba de publicar la Aemet referida a julio señala que el día más caluroso del mes fue el 18, cuando en Tama se alcanzaron los 37,7 grados centígrados. Sólo 72 horas antes se registró en Nestares la más baja (1,9º). El récord en cuanto a precipitaciones fue para Santillana del Mar: allí el día 23 recogieron 23 litros por metro cuadrado.

Con carácter general, las temperaturas máximas y mínimas fueron muy similares a la media de las últimas décadas. Un poco por encima incluso. En cambio, las lluvias fueron inferiores.

La Aemet sí reconoce que durante lo que va de agosto el agua que se ha acumulado en los pluviómetros de la región es superior a la media para este mes. «Agosto es un mes muy cambiante. Un año puede ser muy seco y al siguiente pueden entrar tormentas, un fenómeno habitual en esta época del año, y cambiar mucho la estadística», detalla Juanjo Rodríguez, climatólogo de la Aemet en Cantabria.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos