Guipúzcoa cierra su último vertedero y enviará toda la basura a Meruelo

Dos empleadas del vertedero de Meruelo.
Dos empleadas del vertedero de Meruelo. / Andrés Fernández
  • "Cantabria no recibirá ni una sola tonelada más de lo establecido en el convenio firmado", asegura Eva Díaz Tezanos

La carretera que une Guipúzcoa con Cantabria va a registrar un trajín de camiones diario tremendo hasta finales de enero. La provincia vasca clausura hoy su último vertedero activo, el de Lapatx, situado en el entorno de Azpeitia, un cierre que le obligará a enviar todos sus residuos fuera del territorio para su tratamiento. Por eso, a partir de mañana, toda la basura de Guipúzcoa saldrá en camiones rumbo a la planta de Meruelo, en virtud del convenio suscrito en febrero con el Gobierno de Cantabria.

Esta situación se mantendrá, por lo menos, hasta finales de enero, momento en el que la basura guipuzcoana viajará también al vertedero de Tudela. Para entonces se espera que el Consorcio de Residuos de Guipúzcoa (GHK) haya sellado ya el preacuerdo con la Mancomunidad de la Ribera de Navarra para el tratamiento de residuos en aquella planta.

La descarga masiva de basura en Meruelo procedente de la provincia vasca durante al menos dos meses no preocupa al Gobierno regional. «Mientras se cumplan las condiciones del acuerdo no tenemos nada que decir, y el convenio se está cumpliendo escrupulosamente», subraya la vicepresidenta Eva Díaz Tezanos.

La planta de Meruelo recibe la basura de Guipúzcoa desde el pasado 8 de febrero a cambio del pago de 85,19 euros por toneladatras del preacuerdo alcanzado entre el Ejecutivo regional y el Consorcio de Residuos de Guipúzcoa. El convenio se firmó un poco después, el 10 de mayo, una vez que el Gobierno obtuvo el visto bueno del Parlamento regional con el voto a favor de los grupos que le sustentan (PRC y PSOE) y el apoyo de Ciudadanos.

Este acuerdo establece que Guipúzcoa podrá trasladar a Meruelo 128.000 toneladas en año y medio, hasta el 31 de diciembre de 2017 por lo que Cantabria recibirá 9 millones de euros, que se destinarán a pagar obras de saneamiento y abastecimiento y a ampliar las instalaciones del vertedero.

Pero se trata de «cantidades máximas», subraya Díaz Tezanos, lo que significa que «en Meruelo no se recibirá ni una sola tonelada más de lo establecido». El convenio no concreta cuándo puede recibirse la basura en la planta cántabra, por lo que puede depositarse «en una semana, en un mes o en un año», teniendo como límite el máximo de toneladas establecido. «Estamos haciendo un seguimiento de lo acordado y se está cumpliendo», añadió la también responsable de Medio Ambiente. Lo que no saben las autoridades cántabras es cuántas toneladas llegarán estas semanas a Meruelo.

A comienzos de año Guipúzcoa no tenía dónde verter esa parte de la basura a la que no se da ningún tratamiento de reciclaje o reutilización llamada fracción resto. Por eso la provincia vasca buscó una salida de urgencia y la encontró en el vertedero de Meruelo. En un principio el plan era firmar un acuerdo por cuatro años, pero el precio de 85,19 euros por tonelada exigido por el Gobierno cántabro resultaba muy oneroso a las autoridades vascas, que redujeron el contrato a un año y medio de duración.

Mientras tanto, el Consorcio de Residuos de Guipúzcoa exploró nuevas alternativas hasta firmar un preacuerdo con la Mancomunidad de la Ribera de Navarra para el tratamiento de parte de la basura guipuzcoana en el Centro de Tratamiento de Residuos ‘El Culebrete’. La firma definitiva del convenio se producirá en enero, según las previsiones. Ambas partes han acordado el envío de un máximo de 75.000 toneladas anuales durante los tres próximos años a un precio de 70 euros la tonelada, por lo que resulta una opción más ventajosa económicamente que la de Meruelo. Meruelo y Tudela son destinos provisionales hasta que en 2020 entre en servicio la nueva incineradora de Zubieta.