El superviviente del accidente de Laredo estaba enseñando a conducir al fallecido de 17 años

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Dos buzos buscan el coche donde se encontraban los jóvenes. / 112

  • El fatal siniestro acabó con la vida de dos jóvenes de la villa al caer el vehículo al mar en el puerto deportivo de Laredo

Dos vecinos de Laredo, Dámaso S. A. y Rubén F. A., el primero de 17 años y el segundo de 18, fallecieron en la madrugada del domingo como consecuencia de un accidente de circulación producido en el puerto deportivo de Laredo, donde el turismo en el que viajaban –y que al parecer conducía el menor de edad– se precipitó al agua por causas que aún no se han esclarecido, hundiéndose rápidamente en el mar con ellos a bordo.

Junto a ellos viajaba un tercer joven, Mario V.B., de 19 años y propietario del coche, que logró salir a la superficie por sus propios medios y, tras recibir asistencia sanitaria, fue detenido y posteriormente puesto en libertad con cargos como «cooperador necesario en un delito de doble homicidio por imprudencia». Y es que, según fuentes de la investigación, el superviviente estaba dando clases de conducir a uno de los dos fallecidos (el menor de edad) que, obviamente, carecía del permiso correspondiente.

El accidente, que ha conmocionado a toda la villa pejina, ayer sumida en un inmenso dolor, ocurrió en torno a la una de la madrugada, cuando Mario, que había concluido su turno en la pizzería en la que trabaja, se encontró con sus dos amigos, Dámaso y Rubén, con los que convino efectuar unas clases prácticas de conducción.

A bordo del vehículo del primero, un turismo modelo Fiat Bravo, el grupo se dirigió al espigón que delimita el puerto deportivo y el pesquero de Laredo, donde Mario se pasó al asiento del copiloto y Dámaso se puso al volante.

Según parece, cuando se encontraban practicando por aquella zona, los chicos observaron la presencia de una patrulla de la Guardia Civil, Dámaso se puso nervioso y en lugar de accionar el pedal del freno pisó el del acelerador, lo que provocó que el vehículo se precipitase al agua con los tres jóvenes en el interior. A esa hora de la madrugada, la marea estaba baja, por lo que el turismo voló cuatro metros desde el espigón hasta alcanzar el agua, donde se sumergió aproximadamente unos seis metros más quedando encallado sobre el techo en el lodo del fondo marino.

Un superviviente

Según declaró luego el propio Mario, aunque los tres intentaron abandonar el vehículo, sólo él lo logró escapando por una de las dos ventanillas delanteras, que aparecieron abiertas cuando se extrajo el coche. Sus amigos, Dámaso y Rubén, no tuvieron esa suerte.

El accidente no pasó inadvertido para dos pescadores que se encontraban faenando en el lugar y que rápidamente avisaron a los agentes de la patrulla de la Guardia Civil que había sobresaltado a los chicos y que, a su vez, alertó al 112.

Mientras esperaban la ayuda, otros dos pescadores ayudaron a salir a Mario, que volvió a sumergirse en el agua junto a uno de los guardias civiles con la intención de poder sacar a flote a sus dos amigos. Ambos, sin embargo, tuvieron que desistir del intento ya que el vehículo estaba sumergido a mucha profundidad y la temperatura del agua rondaba los siete grados, razón por la que se hacía imposible incluso permanecer en el agua.

Hasta el lugar de los hechos se desplazaron bomberos del parque de Laredo, Policía Local, 061, médico del SUAP de la villa, una embarcación de Salvamento Marítimo, un equipo de buzos de la Cruz Roja, y el grupo de apoyo psicosocial de la misma entidad.

Tras varias horas de maniobras, en torno a las siete de la mañana, el vehículo fue extraído del agua con la ayuda de los buceadores y una grúa de grandes dimensiones.

Una vez en tierra, los efectivos del 112 extrajeron los cuerpos ya sin vida de las dos víctimas, Dámaso y Rubén, que quedaron a disposición de los equipos forenses. El vehículo, por su parte, fue posado en zona segura del puerto para su posterior retirada por parte de una grúa de automoción.

En libertad con cargos

Atendido y dado de alta en el Hospital Comarcal de Laredo, Mario, el único superviviente del accidente, fue trasladado a continuación hasta el cuartel de la Guardia Civil de la localidad, donde fue detenido como «cooperador necesario en un delito de doble homicidio por imprudencia» al haber prestado su vehículo a un joven a sabiendas de que este carecía de carné.

El chico, que acudió acompañado por su padre, prestó declaración y salió en libertad con cargos a la espera de ser puesto a disposición judicial.

«Falta de medios»

Uno de los pescadores que presenció el trágico accidente, y que después ayudó a Mario a salir del agua, mostró horas después su indignación por cómo encararon el accidente los servicios de emergencias que se personaron en el lugar.

El hombre, que criticó «la tardanza en reaccionar de la Guardia Civil», aseguró que los tres bomberos que se lanzaron al agua lo hicieron sin botellas de oxígeno, aletas, ni plomos. «No entiendo cómo en un municipio costero como Laredo los bomberos no tienen equipos para sumergirse en el agua», dijo el pescador, para quien lo peor no fue eso sino «que nos dijeran que Cruz Roja no estaba operativa los fines de semana ni los festivos».

Asimismo, el pescador denunció la «falta de coordinación de los bomberos y que ningún efectivo intentase acceder a alguna embarcación de las de la zona para hacerse con algún equipo de rescate».

Ante estas críticas, el director del parque pejino, Antonio Hernández, que aseguró que los bomberos tardaron «cinco minutos» en llegar al lugar en que se produjo el suceso, defendió la actuación de sus compañeros y explicó que el problema fue que «la presión que el agua ha ejercido sobre los cristales de la parte trasera –donde se quedaron atrapados los dos fallecidos– ha impedido sacarlos, por lo que hubo que recurrir a una grúa».