Racing

El Sardinero cada vez más guapo

La fachada de El Sardinero luce totalmente nueva, después de remodelar su estructura y el hormigón armado. / Roberto Ruiz

Finalizaron las obras estructurales de la cubierta y la sustitución de las chapas del cerramiento | Los siguientes pasos serán la reparación del perímetro del estadio, pendiente de aprobación, así como la sustitución de los asientos del interior para lo que el Racing pedirá ayuda al Consistorio

MARCOS MENOCALSantander

Aún se puede ver a a algún operario rematando la faena, pero en líneas generales el trabajo está terminado. El Sardinero tiene otra pinta. La fachada exterior y el cerramiento del estadio son nuevas y la apariencia del 'santuario' racinguista es otra. El paso del tiempo -29 años para ser exactos- no perdona y la dejadez por parte de algunos responsables había permitido que el estadio pareciera poco más que abandonado. Ahora -a falta de varias propuestas de mejora- El Sardinero vuelve a lucir. Los principales trabajos que concluyeron esta semana se han centrado en dos fases, fundamentalmente: la reparación de la estructura de hormigón armado y la sustitución de las chapas metálicas del cerramiento. Puestos a ser puntillosos, para darle carpetazo final a las labores más urgentes, tan solo falta sustituir unos paños de fachada de metacrilato que se han desprendido y que se harán en los días que restan del mes de octubre.

Y además

Los gastos de las obras han corrido a cargo del Ayuntamiento de Santander y el coste ha ascendido a 354.000 euros. El consistorio tuvo que aumentar la partida destinada a los arreglos, puesto que en un principio los trabajos comprendían la reparación urgente de las cubierta y, finalmente, se incluyó el adecentado de la fachada. Lejos quedan ya aquellos días en los que el mal tiempo, con el viento como protagonista, levantó las vergüenzas de El sardinero. Las tres décadas de abandono hicieron volar por los aires las chapas metálicas de la cubierta superior y de la fachada, con el consiguiente peligro para los viandantes, y propició una remodelación urgente, exprés.

Las chapas metálicas de la cubierta y el cerramiento han sido sustituidas por unas nuevas al no poder ser reparadas. / Roberto Ruiz

Lo primero que se realizó fue una limpieza con agua a alta presión para sanear el hormigón dañado por el aumento de volumen producido por la oxidación de las armaduras. A partir de este momento, y una vez saneado tanto el hormigón como la armadura existente, se acometieron los trabajos de restitución de la sección resistente del elemento estructural. Finalmente, y como últimas fases del tratamiento previsto, se aplicó una protección adicional mediante un revestimiento cementoso impermeable, que por una parte permite mejorar el aspecto estético de los elementos reparados, al igualar el tono y textura de las reparaciones realizadas y del hormigón sano.

La segunda tarea conllevó la conveniencia de sustituir la totalidad del cerramiento antiguo por otro, dado el avanzado estado de corrosión de las chapas que formaban el cerramiento y de algunos de los soportes sobre las que se encontraban fijadas. A continuación se instalaron las nuevas chapas con acabado más estético y menos industrial y alta resistencia a la corrosión.

Baldosas que se mueven

Durante los próximos días aún se podrá ver a los operarios aupados a los andamios rematando el trabajo. Sin embargo, la zona perimetral del estadio tendrá que esperar, al menos a que los trámites parlamentarios cumplan su curso. Actualmente se está finalizando la redacción del proyecto, que posteriormente pasará a ser licitado y aprobado en Junta, y que comprende el levantamiento y sustitución del pavimento que rodea a El Sardinero y que en estos momentos -al menos en alguna zona concreta- es un peligro para los viandantes; muchas baldosas están levantadas, alguna totalmente despegada y además de la incertidumbre que generan no dejan de ser un incordio a su paso cuando el agua se mete por debajo.

El próximo trabajo, pendiente de licitar, es la reparación del pavimento de la zona perimetral. / Roberto Ruiz

Pero El Sardinero quiere seguir con su lavado de cara. Si bien todo lo que concierne al exterior ha sido sufragado por parte del Ayuntamiento, las obras del interior de la instalación han corrido a cargo del Racing. Con apoyos altruistas de colaboradores, echando mano de voluntarios y estirando los pocos recursos existentes el club ha pintado todos los vomitorios, algo que no sucedía desde que en 1988 se inaugurara con la visita de la 'Quinta del buitre'. La colocación de las fotografías de algunos de los mejores futbolistas que han vestido la camiseta racinguista en las paredes ha sido una forma de rematar el buen aspecto del estadio; la iniciativa 'Pinturas de guerra' más que una forma de decorar el recinto significa un modo de recordar su historia. De la misma manera, es decir en precario, la entidad arregló las torretas de iluminación, aunque actualmente hay focos que no funcionan y que requieren una puesta a punto. La colocación de los videomarcadores responde a una vieja reivindicación y a una apuesta personal de los actuales máximos accionistas, el Grupo Pitma. Y finalmente, y para lo que el Racing pronto cursara una petición de ayuda al Consistorio santanderino, la labor que más urge es la reparación de los asientos del estadio. El plástico y los soportes de muchos de ellos están completamente rotos e inservibles, producto del paso del tiempo. No sólo requieren una mano de pintura -que también- sino que hay algunas filas en las que es imposible sentarse sin correr peligro.

Por supuesto que también se incluye el levantamiento del césped, que después de la celebración del concierto de Enrique Iglesias quedó totalmente pulverizado. Se procedió a una remodelación integral del 'verde'.

Fotos

Vídeos