"El esfuerzo es uno de los atributos más importantes del emprendedor"

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Unas 400 personas asistieron a la entrega de los premios Emprendedores. / Javier Cotera

  • El presidente de Wolder, Ricardo Garrudo, pide, en la entrega de los premios Emprendedores al grupo Armando Álvarez, Deluz y Vega Pelayo, mejoras en la educación para formar espíritus críticos

Promocionar y fomentar el emprendimiento. Ese es el objetivo de los premios Emprendedores Cantabria creados por El Diario Montañés. Una iniciativa que nace con vocación de continuidad y que en su primera edición tiene como galardonados al grupo Armando Álvarez, en el apartado de mejor trayectoria; Lucía y Carlos Zamora, del grupo Deluz, como emprendedor del año; y Ana y Gema Coria, de Vega Pelayo-La Constancia, que han recibido el reconocimiento a la mujer emprendedora. La gala de entrega de premios se celebró en la tarde-noche de ayer en el Palacio de Festivales con la asistencia de unas 400 personas del ámbito político, social y empresarial. Como se destacó en la presentación de los premios, el emprendedor es el que tiene una idea y la pone en práctica, con el convencimiento de que funcionará, venciendo las dificultades que se presentan e incluso arriesgando su patrimonio.

El presidente de Wolder, Ricardo Garrudo, fue el encargado de ofrecer una ponencia en la que relató su trayectoria desde los inicios en los que «hicimos de todo», incluso dos proyectos fallidos hasta convertirse en líderes de un producto «muy poco glamuroso, los remolques». Gracias a la diversificación abarca otros ámbitos muy diversos, pero especialmente destacan la electrónica de consumo y la telefonía.

¿El emprendedor nace o se hace? fue la gran pregunta que lanzó Garrudo a la audiencia y que en su respuesta, consideró que ambas cosas, ya que son muchos factores los que influyen en el emprendimiento. Citó el entorno familiar, la educación y el clima social. En cuanto a las cualidades que, a su juicio, debe tener un emprendedor, llegó a mencionar hasta 26 calificativos como entusiasta, flexible, creativo, calmado, fuerte, tolerante, prudente, pero a la vez ambicioso, capaz, valiente y generoso.

Sin duda una de las más valiosas es la del esfuerzo que «es uno de los atributos más importantes del emprendedor, no conozco a ningún empresario de éxito y que lo haya sido durante tiempo, que no trabaje al menos media jornada, sí, media jornada, al menos 12 horas…».

El presidente de Wolder fue crítico con los climas que hay en Torrelavega y en Santander porque, opinó, no favorecen el emprendimiento. Del primer caso, llegó a decir que «es el contrario a la creación de nuevas empresas, es un clima derrotista, derrotado», por la vinculación de la ciudad del Besaya con la actividad industrial, lo que propicia que se esté «a la espera de la llegada de nuevos proyectos industriales o de que resucite alguno de los existentes, circunstancias estas que no van a pasar». Dijo sentir «pena al ver como incluso los más jóvenes y con formación, esperan a ser contratados sin contemplar, ni siquiera como una opción, el ser ellos mismos los que deben tomar la iniciativa». Paradójicamente, también precisó que ha sido en Torrelavega donde «se han forjado algunos de los proyectos empresariales más interesantes de los últimos años». Para mejorar la situación, reclamó a la Administración que propicie un cambio de mentalidad impulsando el Centro de Emprendedores de Torrelavega. Un caso distinto, resaltó, es el de Santander donde «el problema no viene de una visión industrial de la vida sino de lo contrario, de una visión acomodada de esta».

Utilizando como trampolín lo que está ocurriendo en China, un pueblo «emprendedor por naturaleza» que «probablemente en los próximos diez años será la primera economía del mundo», reclamó a la Administración que subsane «el déficit que nuestro país tiene en materia de educación, como consecuencia de la incompetencia de nuestros gobernantes para ponerse de acuerdo en algo tan esencial, tan transformador como es la educación de nuestros hijos». A su juicio, «nuestra escuela debe de ser más exigente y debe de ofrecer más apoyo a los estudiantes para que puedan progresar».

La situación, censuró, es semejante en la Universidad, ya que «solo hay una universidad española entre las primeras 200 del mundo y solo 13 entre las primeras 500». En esta lista no está la de Cantabria. Garrudo destacó la importancia que tiene la educación «en la formación de un emprendedor». Opinó que en España «no formamos espíritus críticos, que estimulados por sus propias ideas decidan aventurarse en proyectos propios. Estamos formando funcionarios, empleados que buscan la ficticia estabilidad de un puesto fijo. Estamos formando jóvenes para un futuro que no existirá».

Alentó a los jóvenes a salir al exterior al considerar que supone «una experiencia enriquecedora» en la formación. Por el contrario, la situación actual se basa en no querer «que nuestros hijos salgan a trabajar fuera», aunque también «cuesta atraer a Cantabria a profesionales cualificados». El resultado «es una bolsa de trabajo que no se nutre del contacto con otros, una bolsa de trabajo endogámica que no nos enriquece», lamentó.

Brotes verdes

En el lado positivo, citó que en Cantabria «últimamente existen algunos brotes verdes que tratan de cambiar esta situación». Así, se refirió al proyecto Start Innova, impulsado por el Diario Montañés para alumnos de instituto y formación profesional, por ser «un proyecto extraordinario en el que los alumnos de 16 o 17 años conocen de primera mano las experiencias de empresarios y se familiarizan con los primeros pasos del emprendimiento». Otras iniciativas a destacar son el Centro Internacional Santander Emprendimiento, el CISE –un proyecto que surge de la colaboración entre la Universidad de Cantabria, Santander Universidades y el Gobierno de Cantabria– y Bussines Hub Torrelavega.

Ángel Escudero, director territorial del Banco Popular, se refirió al compromiso de su entidad con los emprendedores. Agradeció a los pequeños y medianos empresarios su trabajo porque supone «que el crecimiento económico y empresarial» de la región «sea una realidad». «Nuestro objetivo es ser el banco elegido para que las pymes de Cantabria depositen su confianza en nosotros», resaltó. Escudero consideró que 2016 seguirá siendo un año complicado por lo que «los bancos tenemos que ser flexibles».

El director general de El Diario Montañés, Ignacio Pérez, expuso la filosofía de la iniciativa que no es otra que reconocer al emprendedor que «es una forma de vida y una figura muy especial con la capacidad de caerse y volverse a levantar» en la que el esfuerzo y el trabajo son fundamentales. Pero alertó de que no es suficiente por lo que pidió al Gobierno que «facilite las cosas», a los bancos que concedan créditos; a los colegios que impulsen el emprendimiento y a la sociedad que valore al emprendedor porque «Cantabria necesita emprendedores».

El Diario Montañés ha puesto en marcha los premios con el patrocinio de la Consejería de Innovación, Industria, Turismo y Comercio y el Banco Popular. Además cuentan con la colaboración del grupo Tirso y el Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE).

Lucía y Carlos Zamora: «Arrimar el hombro»

Lucía y Carlos Zamora, del grupo Deluz, recibieron el premio emprendedor del año que valora los principios, la cultura corporativa innovadora y la responsabilidad social. Cuenta con seis restaurantes, tres en Santander y otros tantos en Madrid. Los galardonados recogieron el premio que les entregó el director Financiero de Grupo Tirso, Luis Torre. La empresa ha creado 160 puestos de trabajo indefinidos. Una de sus características es la implicación con el comercio justo y las personas con riesgos de exclusión social, colectivo al que pertenece un 25% de la plantilla. Carlos y Lucía agradecieron el reconocimiento y valoraron la cultura del emprendimiento en equipo porque «todos suman más que uno». Abogaron por «arrimar el hombro y no caer en la desidia».

Coria: «La familia es el motor de cada día»

Las hermanas Ana y Gema Coria, del grupo Vega Pelayo-La Constancia, recogieron el premio a la mujer emprendedora que entregó el director regional en Vizcaya y Cantabria del Banco Popular, Ángel Escudero. Ambas agradecieron el galardón y recordaron que la labor de gestión que realizan en la empresa de repostería, especializada en la producción de sobaos, es fruto del trabajo de sus antecesores, sus abuelos y sus padres Andrés Coria y Rosa Ríos. Una emocionada Gema agradeció el apoyo de su familia «que es el motor que nos impulsa cada día y nuestros compañeros de viaje» así como la «implicación» de su equipo.

Álvarez: «El futuro está garantizado»

El premio a la trayectoria empresarial fue para el grupo Armando Álvarez de Torrelavega, en reconocimiento a su volumen de producción, por su capacidad de generación de puestos de trabajo, un total de 2.000, y por su proyección internacional. José Ramón Álvarez, hijo del fundador, Armando Álvarez, fue el encargado de recoger el galardón de manos del consejero de Industria, Francisco Martín. Álvarez recordó la figura «irrepetible» de su padre, fallecido el pasado año, y su principal objetivo de «atender a los clientes». Valoró su «trabajo constante y la búsqueda de proyectos viables en un grupo cuyo futuro está garantizado».