Sidenor se enfrenta a su futuro

Trabajadores de Sidenor manipulando nunos grandes lingotes de acero.
Trabajadores de Sidenor manipulando nunos grandes lingotes de acero. / Celedonio Martínez
  • La siderúrgica afronta desde el lunes una negociación paralela con la plantilla y con los Gobiernos cántabro y vasco

Sidenor inicia el lunes con los representantes de los trabajadores una negociación decisiva para su futuro sobre la ‘adaptación ‘ de la plantilla a los nuevos tiempos, lo que en lenguaje claro quiere decir un expediente de regulación temporal de empleo para todas las fábricas dependiendo de su carga de trabajo y la aplicación de un plan de bajas incentivadas y otras medidas laborales que, previsiblemente, se abordará en el contexto también del nuevo convenio colectivo que sustituirá al actual, que caduca a final de año.

Pero la dirección de Sidenor negociará en las oficinas generales de Basauri con los sindicatos con la atención también enfocada en Santander y Bilbao, en los encuentros que desde hace varias semanas mantiene con los Gobiernos cántabro y vasco en busca de apoyos para su futuro industrial. Y las dos negociaciones, la laboral y la política, están íntimamente ligadas, ya que las dos administradores regionales han sembrado de cautelas previas los contactos: no a los despidos ‘traumáticos’ entre los 2.460 trabajadores de la plantilla en sus áreas de influencia y no al recorte de capacidad productiva de las fábricas también en sus regiones.

De tal manera que los ejecutivos de Sidenor, algunos de ellos con pasado en las administraciones públicas, especialmente en la vasca, se enfrentan a una muy difícil tarea: deben complacer (o, por lo menos, no incomodar gravemente) a los dos Gobiernos a los que piden apoyo y debe negociar con ellos el formato de las ayudas para que no choque con las limitaciones de la Unión Europea, siempre vigilante, en la misma medida que las empresas de la competencia ante lo que pueda considerarse ayudas de Estado.

Y, al mismo tiempo, deben persuadir a los representantes de los trabajadores de la necesidad de los ajustes que pondrán sobre la mesa en el eufemísticamente denominando Plan de Adaptación Laboral.

Según el comunicado oficial de Sidenor anunciando el inicio de las negociaciones, «el objetivo del plan es disponer de un mecanismo que permita tomar decisiones de forma ágil, organizada y acorde a las necesidades productivas. Además estas medidas, junto con las nuevas inversiones anunciadas, permitirán recuperar la senda de la competitividad que garantice el futuro de la compañía y por tanto de los puestos de trabajo».

La empresa indica que las medidas laborales del ERTE que se pondrán en marcha y que durarán dos años «darán respuesta a las diferentes necesidades de cada una de las plantas y de sus cargas productivas actuales y futuras».

Sidenor recalca que la nueva etapa que se afronta «debe responder a las necesidades del mercado, sin olvidar la acumulación de resultados negativos registrados durante los últimos años de gestión de la anterior accionista», en referencia a la multinacional brasileña Gerdau, de la que Jainaga, actual presidente de Sidenor y líder de los ejecutivos que han comprado el grupo, era también su máximo representante en España. En el último trienio, Gerdau España perdió 30 millones de euros y, según reconocieron recientemente los actuales directivos, el grupo arrastraba unas pérdidas de 13 millones de euros hasta agosto.

La clave de la aplicación del ERTE y de la afectación por las diferentes fábricas del grupo está también en una medida que Sidenor ya ha anunciado que estudia y que todavía no ha decidido: la unión en una sola fábrica, en Reinosa o Azcoitia, de los dos trenes de laminación para los que de momento no hay carga de trabajo suficiente.

Laminación y acabados de barra gruesa ocupan a 120 trabajadores de la plantilla de Reinosa, mientras que los 520 restantes están dedicados a grandes piezas de forja y fundición y a la acería.

Si laminación se concentra en Reinosa esos 120 trabajadores quedarían al margen del ERTE en gran medida y se despejarían algunas de las dudas que existen en este momento sobre la viabilidad futura de la fábrica campurriana. Y es que, además, de la incógnita de laminación, Sidenor debe aclarar también el futuro de la gran forja, una cuestión clave para Reinosa. En sus reuniones con el Gobierno de Cantabria y en algunas comparecencias, los nuevos propietarios de Sidenor han adelantado que buscan un socio tecnológico para este departamento. En esos encuentros con el Gobierno cántabro, Jainaga ha asegurado que el grupo no tiene los recursos financieros ni las tecnologías para competir en el mercado de las grandes piezas: «La búsqueda de un socio es la mejor medida para el futuro de la fábrica. No queremos que se degrade poco a poco hasta no tener solución», llegó a decir Jainaga, mientras el consejero de Industria cántabro, Francisco Martín, explicaba que ese socio «podría entrar tanto con una participación minoritaria como asumir el control total».

Leve mejoría

Otras fuentes sostienen que la situación ha cambiado un tanto en las últimas semanas, ya que se aprecia una cierta recuperación de este mercado, clave para que la fábrica de Reinosa entre en beneficio. «En laminación los márgenes son muy estrechos, pero en grandes piezas se multiplican por cuatro», asegura a El Diario Montañés un técnico de Sidenor. «Yo creo que van a optar por mantenerlo a la espera de esa mejoría que se vislumbra. Por otra parte, no es una operación sencilla encontrar un socio de esta relevancia que, además, tiene que garantizar también el funcionamiento de la acería», sostiene este técnico.

El ERTE que mañana se empieza a negociar tendrá que ser presentado a la Dirección General de Trabajo dependiente del Ministerio de Empleo en Madrid, por afectar a varias comunidades autónomas. En esta mesa se tratarán las materias que establece la legislación vigente para los ERTE,s, esto es, número de trabajadores afectados, vigencia o duración del mismo, criterios de utilización y porcentaje de aplicación del tiempo de trabajo, memoria explicativa y justificativa de las causas que motivan el expediente de suspensión de contratos, complementos salariales por encima de la prestación de desempleo, etc…

Reinosa, 130 trabajadores menos en cuatro años

El ajuste de plantilla que Sidenor propugna y quiere llevar a cabo ya se ha aplicado, lentamente, en los cuatro años de vigencia del acuerdo marco, que expira el 31 de diciembre. Cuando en julio de 2013 se aprobó en consulta el texto, la plantilla de la fábrica campurriana era de aproximadamente 770 trabajadores y en este momento, según cifras oficiales de la empresa, es de 640. ¿El motivo de este singular ajuste? El acuerdo firmado incluía que en los cuatro años de vigencia en Reinosa se aplicarían 182 contratos relevo y casi otros 400 más en el resto del grupo.

Pero en esos contratos relevo únicamente una parte de los relevistas que accedían a la fábrica tenían derecho a un contrato posterior indefinido. De esta manera, los que entraban en Sidenor por la fórmula 75/25 (el relevista asumía el 75% de la jornada del relevado) solo se mantenían en la empresa hasta que se jubilaba el interesado. Los que lo hacían por la formula 85/15 terminaban con un contrato indefinido al final del ciclo.

En la última etapa de la multinacion brasileña se aceleró la salida de los eventuales y, además, se aplicaron 23 despidos en todo el grupo, de los que 12 afectaron a la planta campurriana, algunos de ellos cargos relevantes de la empresa por su experiencia. Los representantes de los trabajadores calificaron en su día esos despidos como «un golpe autoritario de poder para intimidar y presionar al conjunto de los trabajadores».