Barack Obama, que ha anunciado personalmente el logro, dio la orden final de matar al líder de Al-Qaida el pasado viernes 29 de abril por la mañana
Las tropas estadounidenses han acabado con el terrorista con un tiro en la cabeza, han recuperado el cadáver y lo han identificado a través del análisis de ADN
El cuerpo ha sido lanzado al mar de acuerdo con la ley y tradición islámicas y, además, debido a que encontrar un país dispuesto a sepultar al terrorista parecía una misión demasiado complicada
No mostrarán imágenes del cadáver ya que consideran que una foto de su cadáver se convertiría de forma instantánea en una "herramienta de reclutamiento" que alimentaría las "webs islamistas"
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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, comunica la muerte del líder de Al Qaeda. / Foto: Ap | Vídeo: Atlas

Decenas de estadounidenses se han congregado en los alrededores dela Casa Blanca para celebrar el anuncio. / Ap

Marines norteamericanos escuchan el anuncio de Obama. / Ap

Imagen de la casa en la que se encontraba Bin Laden. / Ap
EE UU no divulgará imágenes del cadáver pero confirma la muerte por muestras de ADN "al 99,9%"
El Gobierno estadounidense no tiene previsto divulgar imágenes del cadáver de Osama bin Laden para no alentar a sus seguidores con iconografía del líder terrorista, cuya muerte no obstante ha sido confirmada "al 99,9%" a través del análisis de ADN y pruebas de reconocimiento facial, según la cadena estadounidense CBS y una fuente oficial del Gobierno estadounidense bajo condición de anonimato.
Así, Washington prefiere no divulgar imágenes de Bin Laden a sabiendas de la reacción negativa que podría suscitar en algunos "escépticos", indica la CBS. Además, considera que una foto de su cadáver se convertiría de manera instantánea en una "herramienta de reclutamiento" que alimentaría las "páginas web islamistas", según cita el medio.
Los expertos creen que la muerte de Bin Laden tendrá un efecto "más simbólico que operativo"
La muerte de Osama bin Laden tendrá un efecto "más simbólico que operativo", ya que la estructura de Al-Qaida ha cambiado considerablemente en los últimos diez años y el papel de su líder se había vuelto meramente ideológico y propagandístico.
Aunque el analista norteamericano Peter Bergen ha declarado a la CNN que la muerte de BinLaden supone "el fin de la guerra contra el terrorismo", otros expertos citados por la cadena de televisión Al Yazira han recordado que Al-Qaida es, en 2011, una organización muy diferente a la de 2001, cuando cometió los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos. En este tiempo, Al-Qaida ha formado nuevos líderes y numerosos grupos afiliados en todo el mundo. Al-Qaida de la Península Arábiga, por ejemplo, opera con casi total independencia de la dirección central, oculta en la frontera entre Afganistán y Pakistán,
Según los analistas, BinLaden y su 'número dos', el egipcio Ayman al Zawahiri, habían delegado en sus subordinados buena parte de las operaciones del día a día. "En las ocasiones en que asumen papeles importantes, sobre todo en el caso de BinLaden, lo hacen más bien como líderes de la propaganda o incluso como figuras de referencia", indicaba hace unos meses Barbara Sude, una antigua analista de la CIA para cuestiones de Al-Qaida, en un informe policial. Aparte, en todos estos años han surgido numerosos dirigentes jóvenes -algunos de los cuales han fallecido-, entre ellos Abu al Yazid, Abu Yahya al Libi y Atiyah abd al Rahman, que han asumido importantes funciones operativas en Al-Qaida.
La muerte de BinLaden "supone un enorme golpe para la red yihadista, pero no supone la muerte de Al-Qaida", declaró el director del Centro de Estudios sobre Radicalización Terrorista (dependiente de la Fundación para la Defensa de la Democracia, con sede en Washington), Daveed Gartenstein-Ross. "Los grupos yihadistas cuentan con otros líderes que pueden prosperar como figuras de referencia en el grupo", prosiguió. "La muerte de BinLaden, en otras palabras, tendrá importancia simbólica, pero afectará poco a la capacidad operativa de Al-Qaida".
«Se ha hecho justicia». Con esas palabras Barack Obama
anunció a su país al filo de la medianoche -5.35 de la madrugada en España- que las fuerzas especiales estadounidenses mataron ayer a
Osama Bin Laden. No fue en una cueva de Afganistán sino en una
impresionante mansión construida a medida para hacerle de fortaleza en Abbottabad, a 56 kilómetros de la capital pakistaní. Las
reacciones de júbilo y esperanza no se han hecho esperar en un día que pasará a la historia. Horas después, en la entrega dela Medalla de Honor -el más alto galardón al mérito militar- a un veterano, el presidente norteamericano, que se ha apuntado el tanto más importante de su gestión, ha afirmado afirmó que "hoy es un buen día para Estados Unidos".
La operación quedó en manos de un pequeño comando de élite en dos helicópteros, que no se comunicó en ningún momento con las autoridades pakistaníes. De hecho, fuentes de la inteligencia estadounidense contaron anoche que «poca gente en el gobierno lo sabía. No se informó a ningún otro país» , dijo un alto cargo. Bin Laden resistió el ataque antes de ser abatido de un disparo en la cabeza, y un responsable de seguridad estadounidense ha asegurado que la misión del comando era la de matarle y no la de apresarle.
El comando que descendió ayer a la fortaleza donde estaba
Bin Laden y su familia tardó menos de 40 minutos en completar la misión y dejó atrás apenas cuatro cadáveres: un hijo adulto de Bin Laden, una mujer que según EE UU fue utilizada como escudo humano por uno de los combatientes y los dos hermanos propietarios de la mansión, que sin saberlo llevaron a EE UU hasta su jefe. Dos esposas y cuatro hijos del terrorista han sido además detenidos. La CIA les seguía la pista desde hace cuatro años con pistas proporcionadas por otros prisioneros, pero no fue hasta agosto pasado cuando se descubrió la impresionante mansión que habían construido.
«Cuando la vimos por primera vez nos quedamos impresionados», contó una fuente de la inteligencia. «Era ocho veces el tamaño de cualquier casa de la zona y estaba construida con el evidente propósito de albergar a alguien muy valioso: tenía un muro de entre cuatro y seis metros de altura coronado por una alambrada, tres pisos de altura pero pocas ventanas al exterior y acceso restringido por dos garitas. En lugar de dejar la basura fuera para la recolección, como el resto de sus vecinos, la quemaban, y pese a costar un millón de dólares no tenía teléfono ni internet».
El intensivo rastreo que comenzó en septiembre empezó a dar frutos en febrero, pero no fue hasta el viernes por la mañana, el mismo día en que el mundo admiraba ensimismado la boda real, cuando Obama dio la orden de entrar en acción y capturar a Osama bin Laden vivo o muerto. El líder de Al-Qaida, símbolo del fundamentalismo islámico, «murió en el curso de un enfrentamiento armado». Las fuerzas especiales cumplieron con el encargo de llevarse su cadáver para asegurar la identificación del mismo, pese a que uno de los dos helicópteros estadounidenses no pudo despegar del campamento de por un fallo mecánico. Después de huir todos en el otro aparato que quedaba en funcionamiento hicieron volar el que dejaron en tierra, dejando la mansión en llamas.
Arrojado al mar
Fuentes de la Casa Blanca aseguraron que el líder de Al-Qaida será enterrado de acuerdo «a las prácticas y tradiciones musulmanas». «Nos lo tomamos muy en serio». Y así se ha hecho. El cuerpo de Bin Laden ha sido arrojado al mar de acuerdo con la ley y tradición islámicas, según han informado a la cadena de televisión local NBC fuentes oficiales estadounidenses. Las prácticas islámicas requieren que el cuerpo se entierre en las 24 horas posteriores a su fallecimiento y, según fuentes oficiales en el canal ABC, la decisión se ha tomado debido a que encontrar un país dispuesto a sepultar al terrorista más buscado del mundo parecía una misión demasiado complicada.
La noticia que siempre quiso dar
George W. Bush ha llegado casi diez años después de que la
organización terrorista matase a casi 3.000 personas en ese fatífico 11-S de 2001 que cambió el mundo. Miles de personas descendieron anoche hasta las inexistentes ruinas de las Torres Gemelas para
celebrar entre vítores y lágrimas la muerte de Bin Laden, que a estas alturas ya no esperaban. «Permitidme decir a las familias que perdieron a sus seres queridos el 11-S que nunca hemos olvidado sus pérdidas», dijo anoche Obama. Su siguiente reto será proteger a sus ciudadanos de la temida revancha de Al-Qaida, que, como dijo, «no hay duda de que seguirá perpetrando ataques contra nosotros».