La Autovía del Cantábrico permanecerá cerrada en Caviedes «para garantizar la seguridad»

Trabajos de construcción de la escollera, este martes. / Foto: Javier Rosendo | Vídeo: Héctor Díaz

El encargado de las obras ha asegurado que, en caso de hacer lo contrario, «se correría un gran riesgo»

Lucía Alcolea
LUCÍA ALCOLEAValdáliga

«La A-8 no se va a abrir porque no se puede reestablecer el tráfico con la suficiente seguridad. De lo contrario, se correría un gran riesgo». El encargado de las obras para eliminar el argayo, que desde el pasado sábado ocupa la Autovía del Cantábrico, se ha mostrado tajante a primera hora de la tarde de este martes. Contra todo pronóstico, los tres carriles permancerán cortados. La noticia ha supuesto una sorpresa para los habitantes de la zona, ya que desde Demarcación de Carreteras se confiaba en que el tráfico sí podría reestablecerse. De hecho, el propio encargado aseguró al mediodía de ayer que intentarían tener operativo un carril a primera hora de la tarde.

El gerente de la empresa Amaya Obras y Excavaciones, adjudicataria de los trabajos para despejar la vía y reestablecer el talud que el sábado se llevó por delante 80.000 toneladas de tierra (de las cuales 25.000 cayeron sobre la carretera), detalló además que «ya tenemos prácticamente la autovía despejada de escombros, pero es necesario limpiarla en condiciones y abrirla con la máxima seguridad». Precisamente, esta falta de seguridad es el motivo por el que el operario jefe ha decidido retrasar de nuevo la apertura del tramo de nueve kilómetros que permanece cortado a la altura de Caviedes, a los pies del Monte Corona.

El talud sobre el que el pasado sábado se deslizaron 80.000 toneladas de tierra y agua va a ser contenido mediante una escollera.

Los operarios de la empresa Amaya Obras y Excavaciones, que llevan tres días retirando escombros de la carretera a la altura del kilómetro 254, comenzaron este lunes las labores para cubrir el talud con piedras de grandes dimensiones, que fueron trasladadas en camiones desde la cantera de Vargas. Con la construcción de esta escollera, el encargado de los trabajos espera poder abrir el tercer carril izquierdo de la autovía esta semana «bajo condiciones de seguridad».

Aunque se temía que la lluvia retrasase los trabajos e incluso provocara nuevos deslizamientos, todo se ha desarrollado con normalidad y hasta ayer lunes habían sido eliminadas «32.000 toneladas de escombros», según concretó el propietario de la empresa, que se elevaron a 50.000 este martes por la mañana. El encargado detallaba que los trabajos para restablecer por completo esta parte del monte Corona pueden alargarse cinco meses. Mientras, Tráfico ha desviado la circulación en sentido Torrelavega por la N-634 a la altura de la salida de Caviedes, desde donde la aupista está cortada nueve kilómetros hasta el enlace de Cabezón, lo que ha provocado retenciones importantes en la carretera nacional, especialmente durante las primeras horas de la noche del domingo. En dirección Asturias la A-8 continúa abierta y funciona con normalidad.

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Javier Rosendo

El desprendimiento ha mantenido en vilo a los habitantes de la comarca en este comienzo de semana y algunos vecinos han adelantado la salida de sus hogares para acudir a tiempo a sus trabajos por miedo a encontrarse más tráfico de lo habitual, como viene sucediendo desde que se produjera el argayo a las seis de la mañana del sábado.

Un argayo que casi se veía venir

Afortunadamente, el desprendimiento no pilló desprevenidos a los operarios, que trabajaban desde el viernes limpiando la tierra que ya había empezado a llegar al arcén, antes de que el argayo sepultase la carretera en su totalidad. Allí continúan quitando escombros sin descanso para liberar la enorme cantidad de tierra de la plataforma, por lo que varios camiones, palas retroexcavadoras y dos tractores con cuba, provistos de 12.000 litros de agua cada uno, con los que se efectúan las labores de limpieza, sustituyen estos días a los vehículos que habitualmente ocupan la vía.

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