Vecinos del número 125 de la calle Alta piden al Ayuntamiento que declare en ruina su casa

Fachada del edificio a la calle Alta. El interior del inmueble está apuntalado hasta la tercera planta.
Fachada del edificio a la calle Alta. El interior del inmueble está apuntalado hasta la tercera planta. / DM
  • La falta de acuerdo entre los propietarios sobre el mal estado del inmueble y el coste de la reparación deja el caso en manos de los técnicos municipales

La mayoría de los propietarios del inmueble 125 de la calle Alta, semiesquina con la calle Argentina, han pedido al Ayuntamiento que declare ruina su edificio ante el mal estado que presenta, con hundimiento del suelo y desprendimientos en las fachadas a causa, según los informes de los técnicos que han contratado, de las aguas subterráneas que corren por debajo del centenario edificio. Diez de los dieciséis propietarios han optado por esta vía ante la falta de entendimiento para conseguir un acuerdo conjunto de derribar el edificio, del que parte de sus elementos de fachada, como los miradores y otras piezas, han caído a la calle y «a pesar de los arreglos realizados con el gasto consiguiente no hemos conseguido su estabilización», explicó el presidente de la comunidad, que encabeza la petición de declaración de ruina. El resto de vecinos ha preferido no participar en la solicitud al Ayuntamiento y tres están en contra del posible derribo.

En el edificio solo reside un propietario y, en ocasiones, dos, que ocupan sendos pisos. El resto hace tiempo que optó por abandonarlo ante su deteriorado estado. Pero para poder derribarlo deben contar con la declaración en tal sentido de los técnicos municipales.

El inmueble linda con un solar vacío y vallado en el que se levantaba un inmueble de similares proporciones, derribado hace más de un año por la empresa propietaria, la constructora Sidecan. La misma promotora intentó hacerse con el edificio colindante, pero los vecinos desistieron ante el desacuerdo final con ella. Pero «el deterioro del edificio sigue adelante y lo hemos tenido que apuntalar hasta el tercer piso. Es peligroso para los viandantes y, por supuesto, para quienes siguen viviendo en él, que entienden que no está en ruina y puede ser reparado. La mayoría creemos que no es así, que el coste de la reparación sería superior al valor del edificio o la construcción de uno nuevo, por eso optamos al derribo, cuya ruina debe ser declarada por el Ayuntamiento ante el desacuerdo vecinal».

Parte del edificio compartía viguería con el colindante que fue derribado y, por ello, se ha mantenido una parte de ella, para conseguir que no se venga abajo antes de la declaración de ruina. Desde hace quince años el deterioro del edificio va en aumento. Fue entonces cuando empezó a agrietarse el suelo del inmueble y a descolgarse la fachada sur .El informe del arquitecto contratado por los vecinos detectó el hundimiento de la cimentación a causa de escorrentías. En el año 2006 el inmueble fue sometido a una reforma y estabilización para corregir deficiencias, lo que les supuso a los vecinos un gasto de 103.000 euros, porque el Ayuntamiento no consideró que estaba en mal estado para ser derribado.

Las grietas reaparecieron al año siguiente y los vecinos «acudimos al juzgado, cuyos peritos determinaran el estado ruinoso. El edificio se sigue hundiendo y es un peligro y ya no cierran ni las puertas. El último informe de que disponemos, realizado por un ingeniero sobre las estructuras deja claro el mal estado del inmueble, de la fachadas y los cimientos».

Expediente en marcha

El Ayuntamiento ha iniciado el expediente contradictorio de ruina, de manera que se puedan presentar la alegaciones de quienes consideran que el inmueble no está en ruina. Al tiempo, los servicios técnicos municipales elaborarán un informe pericial, previa inspección del inmueble.

El edificio es uno de los más antiguos de la calle Alta, una de las vías más tradicionales de Santander en donde hay media docena de parcelas vacías en las que se ha previsto construir pisos, como los solares de Tabacalera y de la antigua prisión, además de otros de propietarios privados en los que, a causa de la crisis, no se llegaron a iniciar las construcciones previstas. Por contra, junto al que fue el cuartel de la Guardia Civil avanza un bloque de viviendas de la promotora Tecniobras, el segundo que construye en la calle.