Una estrella brilla en Gamazo

Una estrella brilla en Gamazo
Daniel Pedriza

La propuesta de Okuda forma parte de las intervenciones que el creador ha concebido para su muestra en el Palacete del Embarcadero, bajo el título ‘Palace of the Holy Animals’, que esta tarde se abre al público

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

El dique de Gamazo ha amanecido hoy alumbrado por una gran estrella de colores deslumbrantes sobre un fondo negro. Este imaginario soprendente que ocupa todo el muro de uno de los fondos del emblemático espacio portuario santanderino es ‘Kaos Start’, uno de los iconos de ese alquimista del arte que es Okuda San Miguel (Santander, 1980). La propuesta visual forma parte de las intervenciones que el creador ha concebido para su muestra en el Palacete del Embarcadero, bajo el título ‘Palace of the Holy Animals’, que esta tarde se abre al público. El reencuentro del artista urbano con su ciudad cierra a su vez un año en el que se ha consolidado su proyección internacional y la marca Okuda se ha mostrado de manera profusa e ingente por murales, intervenciones, espacios urbanos, edificios, castillos, pero también museos, centros de arte y ferias.

Una iconografía temática que sirve para recorrer pasos y etapas recientes. Y otra mirada claramente recopilatoria que muestra algunas de las acciones e intervenciones más llamativas del artista durante los últimos dos años. Este es el doble eje de la presencia que vertebra el regreso expositivo a Cantabria de Okuda, San Miguel (Santander, 1980). La muestra alumbra la navidad artística santanderina. El Palacete del Embarcadero, exponente de una manera de entender el arte, espacio portuario que cumplió recientemente más de tres décadas de acción cultural y artística, albergará esta singular muestra que, junto con esas obras de mirada monográfica con los animales sagrados como motivo, propone una serie de ejercicios representativos de los últimos años de creación, surgidos o expuestos en numerosos países. Es decir, un itinerario fotográfico por sus creaciones murales representativas de su labor reciente, por un lado; y la serie específica de obras para el Palacete por otro.

La exposición del artista en su ciudad natal, donde se exhiben de forma permanente un par de creaciones murales urbanas (en Castilla Hermida y General Dávila) es la rúbrica a un año en el que el artista santanderino se ha prodigado con profusión, ha pasado por formatos, proyectos y países muy diferentes y ha consolidado la expansión internacional de la «marca» Okuda. Lo urbano, mural, callejero, las muestras en salas y en museos, los encargos, el diseño, festivales y ferias han dado cabida a su creatividad inconfundible e insaciable.

Okuda, que aborda sendas intervenciones en el interior y exterior del Palacete, mezclará el concepto de retrospectiva con toda su diversidad visual y riqueza iconográfica. Y, como es habitual, en su trayectoria, la cita contempla algún guiño urbano en diálogo con el entorno a través de su»personal y colorista universo». Tras la propuesta del Palacete y enlazando con otros proyectos, el surrealismo pop, las geometrías orgánicas y el existencialismo colorista de Okuda, además, serán protagonistas en la XIII edición de Art Madrid, del 21 al 25 de febrero de 2018 en la Galería de Cristal de CentroCentro Cibeles. «Evolución, metamorfosis, multiculturalismo, color, color y color...».

El santanderino, afincado en Madrid desde el año 2000, aunque es un nómada creativo, alimenta sus trabajos con alusiones y reflexiones simbólicas sobre el existencialismo, el universo, el sentido de la vida, la falsa libertad del capitalismo, además de mostrar un claro conflicto entre la modernidad y nuestras raíces. Sus obras se pueden ver en calles y galerías de todo el mundo: India, Mali, Mozambique, Estados Unidos, Japón, Chile, Brasil, Perú, Sudáfrica, México y todo el continente europeo.

Licenciado en Bellas Artes por la Complutense, desde sus inicios en el año 1997, sus trabajos en vías y fábricas abandonadas de Santander fueron claramente reconocibles. Paralelamente a sus trabajos en la calle, Okuda comienza también a producir obras más intimas en su estudio, con las que a partir del 2009 evoluciona hacia un camino más personal. Este año que concluye realizó tanto un impactante mural –a 60 metros de altura–, en la planta 19 de un edificio del distrito 13 de París; como afrontó el diseño para un trampolín sobre el río Sena con motivo de la candidatura parisiense a los Juegos Olímpicos 2024; o intervino sobre la fachada de un castillo del siglo XIX en el valle del Loira.

En su obra, arquitecturas geométricas multicolores se funden con formas orgánicas, cuerpos sin identidad, animales sin cabeza, multitud de símbolos enfrentados... Un lenguaje iconográfico único.

De igual modo, con «El jardín del kaos», inauguró su primera muestra individual en el espacio de un museo en este 2017 en el Centro de Arte Tomás y Valiente de Madrid; concibió su particular homenaje a la Mona Lisa que vertebró su primera individual en suelo francés en Adda & Taxie; y recorrió otro periplo creativo por Bucarest, Luxemburgo, Hamburgo, Múnich y Miami para plasmar sus nuevos proyectos.

Convertido ya uno de los grandes referentes mundiales del «street art», desde que interviniera la iglesia desacralizada de Santa Bárbara, en Llanera (Asturias) la marca de Okuda se ha vuelto mediática, demandada y presente tanto en una parada de metro, en Madrid, como en la inmensa fachada de un edificio en Kiev (Ucrania), o en los los vetustos vagones en Chennai (India)...

La obra del santanderino, uno de los máximos exponentes del nuevo arte contemporáneo, está presente en los cinco continentes con intervenciones que cambian el paisaje social, cultural y artístico

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