¿Vacuna sí o vacuna no?

Algunas teorías apuntan a que vacunarse no es bueno./
Algunas teorías apuntan a que vacunarse no es bueno.

La comunidad médica abre un debate sobre este extremo, pero logra un punto de coincidencia: la triple vírica debe administrarse

NIEVES BOLADOSantander

Jeremy Andrew Wakefield, un conocido médico británico, publicó en 1998 un artículo en la revista científica The Lancet sobre una presunta investigación que había hecho, advirtiendo la relación entre la vacunación trivírica para prevenir el sarampión, las paperas y la rubéola con la aparición de autismo. En el año 2003, el periodista Brian Deer inició otra investigación de cinco años, tras la cual pudo demostrar que el estudio de Wakefield era un fraude. Y así lo reconoció y publicó The Lancet pidiendo disculpas, pero el daño ya estaba hecho.

Desde entonces han arreciado las teorías naturalistas que aseguran que vacunarse excepto de la triple vírica infantil no es bueno porque tiene efectos secundarios. Frente a los médicos y pacientes que comparten esta teoría se alzan quienes, por el contrario, sostienen que las vacunas son imprescindibles y que seguirán salvando millones de vidas. Ayer, en el Colegio de Médicos de Cantabria, ambas posturas se confrontaron a través de los doctores Jesús Mozota Ortíz, jefe del Servicio de Medicina Preventiva y Salud Pública del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (sí a las vacunas), y Mariano Rodríguez Porres, médico de Familia del Centro de Salud Ampuero y miembro del Grupo de trabajo de Respiratorio Semergen (no es conveniente). Médicos y enfermeros debatieron sobre la información recibida.

«Imprescindible»

Mozota aseguró sin reparos que vacunarse es «la medida más eficaz que tenemos para la prevención de enfermedades». Añadió que hay que poner a los niños «todas» las vacunas que se incluyen en el calendario de vacunaciones sarampión, tos ferina, difteria, polio... «que están a punto de erradicar estas enfermedades». Este médico, además, aconseja seguir vacunándose «porque hay personas que no tuvieron estos medios a su alcance, como recuerdo de vacunas iniciales, y para seguir inmunizando a la población».

Relató cuatro razones para ello: «Por la carga de la enfermedad, por seguridad, por efectividad y por eficacia». Sobre si son peligrosas arguyó que «nada en la vida está exento de riesgo; ninguna vacuna es totalmente segura; es más segura que la acción de los médicos; no hay profesionales infalibles y no hay pacientes inmortales». En todo caso alertó sobre «la necesidad de no seguir los criterios que se aportan por Internet, informarse rigurosamente a través de los médicos, y decidir libremente».

«Hay intereses»

El doctor Mariano Rodríguez expuso las razones de quienes previenen sobre las vacunaciones sistemáticas, «cada día, más personas». Anotó que «se está vacunando sobre enfermedades, especialmente de los niños, que están prácticamente desaparecidas, como el sarampión o la polio. Por este motivo hay que fijarse ahora más en los efectos secundarios y las reacciones alérgicas que producen». Aún reconociendo el valor que ha tenido la vacuna en la salud puso énfasis en «los intereses» que «desde los poderes establecidos» hay para que se prodigue la vacunación, incluso, «por motivos económicos de los laboratorios». Dijo que el criterio técnico que hay que seguir para administrar una vacuna es «la necesidad y la seguridad». Habló de que, «de hecho», y en cuanto a seguridad, «es paradójico que los laboratorios no respalden con seguros las consecuencias de los posibles efectos adversos de las vacunas». Señaló Rodríguez que el principal efecto secundario «es el de la inmunotoxicidad, las alergias, y los daños neurológicos». Concluyó, no obstante, que son «esenciales» las vacunas triple vírica, tétanos y polio y «prescindibles», entre otras la de la gripe, neumococo y virus del papiloma humano (VPH).

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