Los mejores vinos de Cantabria

Asier Alonso y Mirian Pinto, de Sel D'Aiz. / Sane

El tinto Lusía, de Cayo, y el Yenda Albariño Fermentado, de Sel D'Aiz, ganan el premio que anualmente otorgan los sumilleres

Diego Ruiz
DIEGO RUIZSantander

El blanco Yenda Albariño Fermentado de la bodega Sel D'Aiz, de Corvera de Toranzo, y el tinto Lusía, de Cayo (Potes), resultaron ayer ganadores del premio al mejor vino de Cantabria 2018 en el concurso Optimum que, en su quinta edición, organizó la Asociación de Sumilleres de la región. Un jurado compuesto por cinco expertos procedentes de Madrid, Barcelona, Burgos, Valladolid y Toledo, evaluó ayer en el Palacio de La Magdalena todos los vinos que tienen en el mercado las bodegas con Indicación Geográfica Protegida Vinos de la Tierra de Liébana y de la Costa de Cantabria. Con anterioridad, las botellas habían sido adquiridas en el mercado por responsables de la asociación que preside Alfonso Fraile.

La cata se desarrolló con la presencia de numerosos bodegueros y profesionales del sector, en un ambiente de camaradería. A todos los presentes, además, se les dio a probar los vinos de varias bodegas cántabras, elaboradoras tanto de tinto como de blanco. La alcaldesa de Santander, Gema Igual, y el presidente de los sumilleres, Alfonso Fraile, fueron los encargados de desvelar el nombre de los dos caldos ganadores.

Una labor difícil

Asier Alonso, propietario de la bodega Sel D'Aiz, se mostró muy ilusionado con la consecución del premio al mejor vino blanco de Cantabria en esta nueva edición de los premios Optimum. Según aseguró, «es muy duro sacar un vino en Cantabria y cada año es más complicado». Conocedor del resto de los vinos que se elaboran en la región, Alonso matizó que «tenemos que valorar el trabajo de todos de los compañeros que cada año elaboran mejores vinos y agradecer la labor que realiza la Asociación de Sumilleres de Cantabria». Sel D'Aiz tiene varios vinos en el mercado, entre ellos el primer espumoso elaborado en la región.

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La bodega Cayo, de Potes, logró el premio al mejor tinto. José Manuel Gómez, padre e hijo, propietarios de esta empresa, señalaron que el galardón «es para compartir con todos los elaboradores de vino de Cantabria».

Esta era la segunda ocasión en la que este vino de Liébana se presentaba al concurso. Se trata de una bodega joven, que comenzó su andadura con la cosecha 2013.

El Lusía, su vino ganador, se elabora con uvas procedentes del valle de Bedoya. La bodega tiene en camino la creación de un vino blanco de la variedad Palomino macerado con la pasta del Mencía. Una grata novedad dado que Liébana siempre ha sido tierra de tinto.

Durante las cerca de tres horas que duró la cata realizada por los cinco miembros del jurado -cuatro mujeres y un hombre-, los asistentes pudieron probar vinos de las bodegas ganadoras, además de otras como Ángel Moreno -vencedor el pasado año-, Behetría de Cieza, Casona Micaela o Miradorio de Ruiloba, esta última prácticamente nueva. Empezó su andadura hace siete años con unos viñedos situados sobre acantilados.

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