Barbacid: «Todavía no hay fármaco que frene el cáncer y no es por falta de interés»

Mariano Barbacid entra en la sala, llena de investigadores y expertos en oncología, seguido del director del IBBTEC, Piero Crespo. /María Gil Lastra
Mariano Barbacid entra en la sala, llena de investigadores y expertos en oncología, seguido del director del IBBTEC, Piero Crespo. / María Gil Lastra

El bioquímico español Mariano Barbacid vuelve a reunir en Santander a la élite mundial de la investigación y la medicina oncológica para poner en común avances para frenar el cáncer

Susana Echevarría
SUSANA ECHEVARRÍASantander

Una cuarta parte de los tumores humanos se inician por la mutación del oncogén RAS, que en condiciones normales evitaría precisamente la proliferación celular. Hablamos de los cánceres más agresivos como el de páncreas, el de pulmón o el de colon. Y a pesar de que este oncogén fue descubierto y aislado en 1982, precisamente por el científico español Mariano Barbacid y su equipo, y que desde entonces la comunidad científica internacional ha publicado más de 36.000 investigaciones sobre dicho gen y su relación con el cáncer, «todavía no existe ningún fármaco para tratarlo. Sólo la quimioterapia. Pero se está avanzando y hay que tener esperanza». Así lo explica el propio Mariano Barbacid (Madrid, 1949), protagonista desde este jueves, de un simposio internacional especializado, que bajo el título 'La superfamilia RAS y rutas relacionadas en salud y enfermedad' ha reunido a más de 150 investigadores y a una veintena de los mejores especialistas en investigación y medicina oncológica de todo el mundo en el Palacio de La Magdalena de Santander. Este ha sido organizado por la Fundación Ramón Areces, el IBBTEC (Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria) que dirige Piero Crespo y el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y se puede considerar la continuación de aquel encuentro 'Dianas antitumorales ascendentes y descendentes de las RAS GTPasas', que se celebró, en el mismo lugar, en 2012, organizado también por Barbacid y que se recuerda como «un gran éxito entre la comunidad científica».

Barbacid, que ha sido un pionero en el campo de la investigación oncológica, explica con cierta resignación que «pese a que el oncogén RAS fue uno de los primeros en ser descubiertos hace ya casi 40 años, y está presente en la cuarta parte de todos los tumores humanos, incluidos algunos de los más agresivos, todavía no hay ningún fármaco selectivo que frene esta enfermedad; y no es por falta de interés ni falta de esfuerzo, sino porque es un problema muy complejo en el que se va avanzando poco a poco». «El cáncer son nuestros propios genes que funcionan mal -añade el científico- no es algo que nos venga de fuera. E intentar bloquear eso sin bloquear las funciones normales de la persona hasta ahora no lo hemos conseguido».

Así todo, el bioquímico madrileño ha destacado que, por el momento ya hay fármacos con 300 mutaciones de RAS que están en fase clínica, pero están en estadios «muy iniciales, y todavía no se tienen resultados de interés para la sociedad». 

A principios del pasado mes de abril, Mariano Barbacid, una de las mentes más prodigiosas que ha dado este país, anunció que él y su equipo -formado por 18 investigadores- habían encontrado una nueva estrategia terapéutica que permite la eliminación de cánceres de páncreas en un modelo experimental desarrollado en ratones y que «en cinco o diez años podríamos estar hablando de la existencia de algún fármaco con el que poder luchar contra el casi siempre mortal cáncer de pancreas». Fue un anuncio esperanzador, pero el científico español advierte, como buen investigador, «que siempre ve el vaso medio vacío», que este avance «tiene muchos matices». «Para empezar -analiza- estamos hablado de ratones y no de humanos, que aunque los tumores sean muy similares no son iguales. También hay que decir que sólo en la mitad de los ratones se consiguió este éxito y lo más importante es que esto lo hemos conseguido atacando dos dianas mediante la manipulación del genoma». Es decir, que de ahí a que se pueda conseguir un fármaco que tenga el mismo efecto que la manipulación genética, todavía hay mucho por hacer. Barbacid también añade que la esperanza «nunca hay que perderla» y que es consciente de que «ya hay industrias farmacéuticas trabajando para conseguir un fármaco (el término correcto sería droga, drug en inglés, ya que sólo se debería llamar fármaco al que está probada su eficacia sobre humanos) que pueda eliminar ese tipo de cáncer».

Hablar de plazos no es algo que le guste a Barbacid, pero dice que «como mínimo tendrán que pasar cinco años hasta tener este fármaco y luego habría que probarlo en humanos y ver qué resultado da. No podemos ponernos plazos».

Y todos estos logros se están consiguiendo a pesar del escaso apoyo de las administraciones a los investigadores de este país. «Es una tragedia -lamenta Barbacid-. La financiación media que reciben los grupos de investigación en España es de 34.000 euros al año. Ridícula y lamentable. Mi grupo, que es de los más numerosos, ha recibido algo más, pero así todo es una cantidad ridícula (120.000 euros anuales) con la que es imposible trabajar. Por eso se ha producido y se está produciendo una diáspora de investigadores españoles. No hay país en Europa o Norteamérica que no tenga un grupo de investigadores punteros españoles que han tenido que huir porque aquí es imposible trabajar. Una auténtica tragedia la que está viviendo toda la comunidad científica de este país, mientras los políticos a lo suyo, a sus intereses, sin tener en cuenta que la población de este país necesita que se duplique o triplique la inversión actual para la investigación para lograr frenar ciertas enfermedades que producen muchísimas muertes al año. Es un panorama desolador». En Estados Unido hay datos y la mutación del gen RAS provoca que 300.000 personas al año sufran cáncer y de estos, unos 150.000 mueren por esta causa. «En España no hay datos, pero yo creo que las cifras serán muy parecidas a las de EEUU, proporcionalmente al número de habitantes de ambos países», destaca el investigador.

El objetivo del simposio: Fomentar interacciones entre investigadores

El simposio, organizado por Mariano Barbacid (CNIO), Piero Crespo (IBBTEC) y Eugenio Santos (Centro de Investigación del Cáncer CSIC-Universidad de Salamanca), cuenta durante dos días con ambos como ponentes, además de otros prestigiosos científicos procedentes de distintos centros internacionales, como Frank McCormick, del Centro Integral de Cáncer Helen Diller, de la Universidad de California. El objetivo del encuentro es fomentar las interacciones entre los grupos que investigan las vías de transducción de señales mediadas por RAS a nivel estructural, bioquímico, de señalización, fisiológico y/o patológico.