El Gobierno regional crea un equipo de trabajo para analizar el juego 'online'

El Gobierno regional crea un equipo de trabajo para analizar el juego 'online'

Proyecto Hombre Cantabria alerta del nuevo perfil del ludópata: menores y jóvenes con estudios superiores y una vida deportiva

María de las Cuevas
MARÍA DE LAS CUEVASSantander

El Gobierno de Cantabria trabaja en el Programa de Juego Responsable para luchar contra la ludopatía, con especial atención al aumento progresivo de menores que caen en la adicción al juego, sobre todo en su formato de apuestas deportivas 'online'. Aquello que empieza siendo una vía de ocio relacionado con los resultados de las competiciones, acaba por convertirse en lo que los expertos califican de 'adicción sin sustancia', «tan difícil de superar como las drogas y que deriva en conductas destructivas similares», según alertan desde Proyecto Hombre Cantabria.

A finales de enero estará constituido el grupo de trabajo multidisciplinar, impulsado desde la Consejería de Presidencia y Justicia, en el marco del mencionado programa. Este equipo contará con la participación de la vicepresidencia del Gobierno, a través del Instituto Cántabro de Servicios Sociales (Icass) por sus competencias en materia de menores; de Sanidad, en lo que respecta a Salud Pública, y de Educación, por ser responsable de las políticas destinadas a la juventud.

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Su objetivo será realizar «un análisis crítico de la situación, fundamentalmente del juego 'online', y a partir de ahí, enfocar el problema y hacer un plan de trabajo para implementar medidas que atajen la ludopatía», en palabras del consejero de Presidencia y Justicia, Rafael de la Sierra.

Otro de los objetivos del equipo multidisciplinar será recabar datos «para fiscalizar» el alcance del negocio del juego 'online' en la región. «Queremos tener estudios de los impuestos que genera el juego en internet, que si se generan en la región debieran pagarse aquí. En este sentido es interesante a efectos fiscales y de salud pública», añade el consejero.

Por su parte, la organización Proyecto Hombre Cantabria, pionera en atención a la ludopatía, con programas de prevención y asistencia al adicto desde hace dos décadas, ha detectado «un cambio total» en el perfil del adicto en los últimos años y avisa de que «nos viene encima un problema muy grave». «Si no se toman medidas, se va a convertir en una bola cada vez mayor».

Su directora en la región, Eloísa Velarde, explica que hace años acudía a pedir ayuda un perfil mayoritariamente de adultos, de 40 años de media, con cargas familiares, trabajo y responsabilidades. En cambio, hoy «acuden jóvenes de 20 a 23 años, muchos empiezan a los 13; con estudios medios y superiores, con vidas deportivas destacadas y saludables, que aprovechan esos conocimientos para apostar».

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Velarde culpa del aumento de la ludopatía en los menores en gran medida a «la perversión de las apuestas deportivas 'online'» que utilizan estrategias «en caliente» que aumenta exponencialmente el número de víctimas, al encontrar facilidades como «el anonimato de acceder desde casa, a través del ordenador, coger el móvil de los padres y su tarjeta bancaria, jugar sin tener el DNI suplantando la identidad y apostar en varios sitios a la vez y doblar la apuesta sin tener que introducir nuevamente los datos». Velarde advierte de que el problema es «poco visible y los padres no se están dando cuenta de su dimensión».

Además, «otra perversión» en la que incurre el juego en internet es que «devuelve en premios el 96% de lo invertido, mientras las salas de apuestas devuelven el 70%, lo que provoca una sensación de que se gana muy rápido y esto engancha», según destaca Ernesto Esteban, uno de los responsables del programa 'Teen' de Proyecto Hombre, dedicado a la prevención y atención de pacientes de adicciones sin sustancia que desde junio ha tratado sesenta casos de conductas de riesgo.

La organización también denuncia la falta de control sobre menores que entran a las salas de apuestas «impunemente» y «una ley que permite abrir salas de juego cerca de los colegios».

«Nos están llamando de centros educativos alarmados por la cantidad de papeles de apuestas que están encontrando en las papeleras de alumnos que acuden a salas de juego frente a los institutos», asegura Arrate Emaldi, otra de las coordinadoras del programa 'Teen' de Proyecto Hombre, para quien el origen del problema está en «el mal uso que se hace de los videojuegos y el acceso al móvil sin control». Como ejemplos, la organización cita dos casos de menores que llevaban un año sin salir de casa, «solamente jugando a videojuegos, sin contacto ni socialización con el exterior».

Los menores y jóvenes ludópatas acuden al tratamiento «cuando han adquirido deudas elevadas en relación a su poder adquisitivo». En la organización destacan la historia de un menor que se gastó 6.000 euros en un año en apuestas deportivas, que era «todo el dinero que sus padres le fueron metiendo en una cartilla de ahorro para sus estudios futuros». También, hay casos de menores que «se gastan 400 euros en una noche apostando desde casa, solos o en pandilla».

Normativa autonómica

Desde Cantabria se colabora con el Consejo Asesor de Juego Responsable, que en la reunión de 27 de marzo de 2017 estableció una serie de criterios e informó de la Estrategia 2017-2024 de juego responsable, una iniciativa que surge a nivel nacional para activar nuevos mecanismos de identificación del usuario y para la regulación de la publicidad en el juego.

Pese a ello, Proyecto Hombre denuncia que «en la actualidad no existe esa estrategia de juego responsable de la que hablan los gobiernos, cuando en cualquier horario se emiten anuncios de caras conocidas y estrellas deportivas que influyen en los menores, incitando a apostar como si no pasase nada, transmitiendo un mensaje de actividad lúdica sin consecuencias negativas».

En este punto, De la Sierra explica que «el Gobierno tiene la competencia de casinos, juegos y apuestas, excluidas las mutuas deportivo benéficas. Y en este caso no tenemos competencia en el juego 'online', ni en el control de la publicidad del juego, que son competencia estatal, al igual que pasa en el resto de comunidades autónomas».

De la Sierra añade que «en Cantabria se está actuando de manera más contundente que en otras comunidades para proteger al consumidor y estamos avanzados en esta materia». «El juego 'online' y la publicidad son un grave problema que utiliza estrategias extraordinariamente agresivas», recalca.

600 empleos directos

En la actualidad existen en diferentes puntos de la región 32 salones de juego, mientras que en 2010 había 21, lo que supone once salas abiertas en ocho años. Para regular el crecimiento del sector, en 2017 se modificó la Ley del Juego en Cantabria de 2006, que limitó la separación entre salones, pasando de la distancia mínima anterior de 150 metros a la actual de 500 metros. El sector del juego ha contribuido a las arcas autonómicas con más de doce millones de euros, más lo recaudado por IVA, Impuesto de Actividades Económicas, Impuesto de Sociedades y cotizaciones a la Seguridad Social. Y genera 600 empleos directos y más de 900 indirectos.

Respecto a las inspecciones y el control de los menores a las casas de apuestas, el Gobierno informa de que en 2017 no se tramitó ningún expediente sancionador por entrada de menores en las salas, y en 2018 se incoaron dos expedientes por este motivo. De la Sierra afirma que «menores accediendo a casas de apuestas no es un problema que exista en la región o de existir, está controlado» y agradece la labor de los inspectores que el año pasado realizaron 118 informes.

Otra acción puesta en marcha recientemente para combatir el problema desde el Gobierno de Cantabria ha sido la actualización del registro de interdicciones de acceso al juego, el antiguo registro de prohibidos. En este momento está en conexión con el Estado un registro de aquellas personas que, o bien voluntariamente, o bien por denuncia o solicitud de sus familiares, tienen problemas de adicción al juego y se les prohíbe el acceso a los salones de juego.

Además, recientemente se han publicado varios decretos para suplir la falta de regulación de algunos aspectos relacionados con el juego. Así, se cubren los vacíos que existían a raíz de la aparición de nuevas prácticas o tecnologías.

 

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