«Ya se habla de la gran adolescencia, que comienza a los 4 años y termina a los 41»

El periodista Joan Elías, durante su reciente visita a Santander./Antonio 'Sane'
El periodista Joan Elías, durante su reciente visita a Santander. / Antonio 'Sane'

Joan Elías García, experto en comunicación y marketing, cree que «los padres piensan que comunicarse es hablar, cuando para sus hijos la comunicación ha estallado en mil formas y en un millón de medios»

Ana Rosa García
ANA ROSA GARCÍASantander

«La comunicación es una asignatura pendiente para la mayoría de los padres», que se puede complicar en etapas concretas como la adolescencia, «que no debe alarmar como si fuera una enfermedad inesperada». La receta de Joan Elías García, experto en comunicación y marketing y autor de libros como 'Tú y yo somos cuatro' o 'Clientes contentos de verdad', pasa por «aprender» el lenguaje de los hijos, «divertirse con ellos» -porque «hay padres muy aburridos»- y «estar dispuesto a dar de forma incondicional las 3C: conversaciones, consejos y caricias».

-'De la gran adolescencia a la adultización temprana' es el título de su ponencia en el reciente Congreso Nacional de Asociaciones de Enfermería Pediátrica. ¿En qué ha consistido su exposición?

-Bajo este título se encuentra la hipótesis de reconsiderar las etapas de crecimiento de un ser humano. Hasta ocho fases han detectado los expertos: prenatal, infancia, niñez, adolescencia, juventud, adultez, adultez madura y tercera edad. De la misma forma que se ha matizado sus fases en la fase final del desarrollo, deberíamos pensar en cómo ha cambiado la sociedad en los últimos años y ver si las etapas iniciales se han concentrado en una sola. Puede que, adolescencia más juventud más adultez temprana esté concentrándose en solo una. Algunos observadores ya hablan de la gran adolescencia, que empieza a los 4 años y termina a los 41.

-¿Los menores hoy se hacen 'mayores' demasiado pronto respecto a generaciones anteriores?

-Los patrones con los cuales fuimos educados los que pasamos de los 15 años han desaparecido. Es visible que las personas se hacen mayores antes que generaciones anteriores. Pero afirmar que es demasiado pronto para ellos, es precipitado. La naturaleza es sabia y si lo hacen es porque lo necesitan.

-Los pediatras alertan del aumento de problemas psiquiátricos entre los adolescentes, ¿qué cree que está haciendo mal la sociedad para no poder frenar esto?

-Frenar es una acción que siempre se ha de hacer con prudencia cuando hay mal tiempo. A pesar de que se empiezan a describir tecnopatías es pronto para alarmarse sin control. Hay que analizar bien las causas y, sobre todo, comprender el signo de los tiempos primero para actuar después. En el congreso mi intención ha sido la de ayudar a los profesionales a comprender nuestros días y darles herramientas de comunicación para la mejora de la relación con los pacientes y su familia.

-¿De qué herramientas hablamos? ¿Puede poner algún ejemplo?

-En primer lugar, a los jóvenes hay que tratarlos sin etiquetas. Sin pensar si están en una etapa u otra de crecimiento. Cada uno de ellos tiene su propia experiencia y los profesionales han de dedicar tiempo en comprender qué sucede. En muchas ocasiones, es a los padres a quien hay que tranquilizar. Algunas circunstancias son fruto de nuestros días y no de un comportamiento erróneo de sus hijos. Hay que priorizar la educación en el aprecio por la vida, la salud y la bondad, efectuar una comunicación positiva, aconsejar en el futuro inmediato, en lugar de en el presente pasado, y divertirse con los hijos. Hay padres muy aburridos. Nadie los quiere en su vida.

-¿Qué carencias o necesidades tienen en ese tránsito hacia la vida adulta, la etapa de mayor ocultación de sus problemas?

-Hay tres momentos cruciales en la vida de los seres humanos: la prenatal, la adolescencia y cuando sucede un acontecimiento inesperado en la vida. La adolescencia llega antes y, cuando suceda, no hay que alarmarse como si fuera una enfermedad inesperada. En esta etapa, los padres y educadores tienden a vigilar a corta distancia cuando en realidad hay que informar y darles mucha confianza. Eso es lo que quieren los jóvenes hoy en día. Es fácil: si se hacen mayores antes, hay que tratarlos como mayores, antes.

-¿Esa etapa es una prueba de fuego para la comunicación entre padres e hijos?

-La comunicación es una asignatura pendiente para la mayoría de los padres. Estos piensan que comunicarse es hablar, cuando para sus hijos la comunicación ha estallado en mil formas y en un millón de medios. Los hijos no quieren hablar sentados alrededor de una mesa más allá de un par de veces al año. El resto del tiempo, los padres han de aprender a comunicarse con sus hijos a través de los medios y los códigos de sus hijos, olvidando los suyos.

-Dicen que uno de los fallos es que cada vez hay más padres distraídos digitalmente que emocionalmente disponibles ¿Está de acuerdo?

-Los padres que lo están, están tan enganchados a la tecnología como sus hijos. Los móviles puede ser una herramienta de conocimiento o de distracción. Hay que saber utilizarlo de forma correcta. Primero hay que pensar para usarlo luego. Estar enganchado es utilizar el móvil para no pensar. Para estar emocionalmente conectado hay que estar dispuesto a dar las 3Cs de forma incondicional, en cualquier momento y por cualquier medio: Conversaciones, Consejos y Caricias.

-Hoy en día tenemos más posibilidades de comunicación que nunca, pero ¿sabemos aprovecharlo?

-Comunicarse se hace con el objetivo de comprenderse. Tener más posibilidades de comunicación no cambia la condición humana. Los humanos no cambian: aprenden o no. Y, visto lo que sucede en el mundo, no ha llegado el momento todavía.

-¿Qué nos cuesta más expresarnos o escuchar?

-El ser humano se expresa sin querer. Pero para escuchar hay que hacerlo con atención y serenidad. Los malos escuchadores contestan generalidades, así, para comunicarse bien, hay que matizar y desmenuzar; en otras palabras, hablar al por menor. En general, los humanos somos vendedores de palabras al por mayor.

-¿Las redes sociales acercan o nos alejan cada vez más de nuestro propio entorno social?

-En entorno social ya no es lo que era. El mundo es una plaza mayor donde los real y lo digital están mezclados. El acercarse o alejarse está siempre en la decisión que tome el ser humano. Ese es el problema.

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