Nuevo rescate en el Faro del Caballo por una lesión al saltar al agua

Nuevo rescate en el Faro del Caballo por una lesión al saltar al agua
Foto 112

Se trata de una joven madrileña que salio del agua por sus propio medios pero presenta daños en la zona lumbar

Pilar Chato
PILAR CHATOSantander

Los rescates en el Faro del Caballo en Santoña, y más por saltos al agua desde gran altura, son ya un clásico del verano. Hoy ha sido una joven madrileña de 23 años con un posible traumatismo lumbar, el pasado 31 de julio fue otro joven con una luxación en un hombro cuando trataba de salir del agua.

La joven rescatada este martes se había tirado al agua desde «una altura considerable», explica el Servicio de Emergencais del 112 que ha tenido que enviar al helicóptero

Cuando han llegado, la joven, que estaba siendo atendido por los responsables de una empresa de turismo de piraguas de la zona, había salido del agua por sus propios medios pero «se encontraba con mucho dolor en la parte baja de la espalda».

Una vez allí, los responsables de emergencias han despejado el área de turistas para dar seguridad a la operación de grúa. Hasta la accidentada ha descendido un técnico de rescate del Gobierno y la médico de la aeronave, que ha valorado a la herida. Acto seguido le han inmovilizado en un colchón de vacío y le han asegurado en una camilla de rescate para izarla al helicóptero siguiendo el mismo procedimiento que para el descenso.

Desde el aeropuerto Seve Ballesteros ha sido trasladada en una ambulancia del 061 al Hospital Universitario Marqués de Valdecilla.

Los rescates y saltos en el Faro del Caballo se repiten todos los veranos. El año pasado, en agosto primero fue un joven belga de 17 años y unos días más tarde otro de 18 años de Vizcaya. Un año antes, en 2o17 la lista incluyó jóvenes y no tan jóvenes bien por saltos desde el faro al mar o senderistas con problemas. Y es que este enclave acumula una larga lista de rescates por parte de los servicios de emergencia, por caídas, indisposiciones en pleno paraje o cualquier otra eventualidad que impide a los accidentados salir de allí por sí mismos subiendo los 700 escalones.