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«Los parlamentos no son conventos de clausura»

q Los jefes. Adolfo Pajares, a la izquierda, volvió al Parlamento para compartir con De la Sierra, Palacio y Gorostiaga los avatares del parlamentarismo cántabro./Javier Cotera
q Los jefes. Adolfo Pajares, a la izquierda, volvió al Parlamento para compartir con De la Sierra, Palacio y Gorostiaga los avatares del parlamentarismo cántabro. / Javier Cotera

No sólo retumba el Congreso: los últimos cinco presidentes de la Cámara cántabra han oído de boca de sus señorías insultos como «canalla», «payaso» y «chulo»

CONSUELO DE LA PEÑASantander

Para la Real Academia Española «canalla» es, en su primera acepción, gente baja y ruin, y, en segunda, persona despreciable y de malos procederes. Pero para el expresidente Ignacio Diego «canalla» era el diputado socialista Juan Guimerans, según le gritó en una sesión plenaria del 11 de febrero de 2013, aunque el dirigente popular negaría haberlo dicho. Así es, a veces, el Parlamento cántabro, la casa de la palabra y del debate, el templo de la democracia, pero, en ocasiones también, un gallinero alborotado por las salidas de tono de sus señorías.

 

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