ACS y Siec se harán cargo de la obra que acabará con el nudo de Torrelavega por 109 millones

Imagen de la actual configuración del enlace de Sierrapando donde se encuentran la A-67 y la A-8./Javier Rosendo
Imagen de la actual configuración del enlace de Sierrapando donde se encuentran la A-67 y la A-8. / Javier Rosendo

La UTE formada por las empresas de Florentino Pérez y Juan de Miguel tiene previsto comenzar en verano, pues la actuación ha superado los trámites administrativos

Enrique Munárriz
ENRIQUE MUNÁRRIZSantander

Dar carpetazo al nudo de Torrelavega costará 109 millones de euros. El Ministerio de Fomento adjudicará el proyecto para dar solución a la continuidad de la A-67 y su conexión con la A-8, en cuya obra destaca el enlace de Sierrapando, a las compañías ACS, a través de su filial Vías y Construcciones, presidida por Florentino Pérez, y la cántabra Siec, en manos de Juan de Miguel. Las dos constructoras presentaron una oferta económica que arroja una baja del 34% frente a los 165,2 millones por los que la Dirección General de Carreteras licitó estas obras. Vías y Construcciones participa en el consorcio con el 70%, mientras que la empresa cántabra ostenta el 30%.

El contrato del ramal de continuidad Sierrapando-Barreda y la mejora de los enlaces de Sierrapando, Barreda y Torrelavega, que aún tiene que ser adjudicado oficialmente por el Ministerio de Fomento, cuenta con un plazo de ejecución de 40 meses, por lo que ACS y Siec deberán concluir las obras previsiblemente en el año 2021, pues la previsión es que las obras comiencen en verano.

La inversión es la más importante de las que el departamento dirigido por Íñigo de la Serna tiene para 2018 y servirá para unir dos puntos separados por apenas tres kilómetros de distancia.

El plan abarca el nuevo tramo y los enlaces para dar continuidad a la A-67 y conectar con la A-8

El 'ramal de continuidad' y los dos enlaces que lo completan es, en boca del ministro De la Serna, una «obra de gran envergadura» y una infraestructura «muy importante» por ser la solución al problema de atascos que cada fin de semana se producen en el entorno de Torrelavega.

En su día, coincidiendo con la presentación del citado proyecto, De la Serna señaló que para elaborar el proyecto se han recogido diversas sugerencias sobre la mejor alternativa para aliviar la conexión con el resto de autovías.

De las 15 ofertas presentadas para hacerse cargo de esta obra, hasta 13 de ellas corresponden a Uniones Temporales de Empresas (UTE). Las otras dos son de las multinacionales españolas FCC y OHL (a través de su filial Obrascón-Huarte). Al concurso público también han concurrido constructoras cántabras como Copsesa (de la mano de Sacyr), Ascán (con Dragados), además de Siec. También ha habido representación de compañías asturianas, vascas, castellanas y madrileñas, entre otras.

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Según El Economista, la UTE Vías y Siec se impuso a la propuesta que trasladaron Dragados, también filial de ACS, y la cántabra Ascán. El grupo que preside Florentino Pérez habitúa a concurrir en los concursos públicos con más de una oferta a través de sus distintas sociedades. En tercer lugar quedó la presentada por el consorcio integrado por el Grupo Ortiz, Peninsular y Hergon. Incurrieron en baja temeraria cuatro de ellas (Sacyr-Copsesa, Ferrovial-Arruti, FCC y OHL).

Conexión directa

Técnicamente el proyecto se denomina 'ramal de continuidad' de la Autovía de la Meseta (A-67), pero en la práctica no es otra cosa que completar un trazado que permitirá la conexión directa entre los dos extremos de esa autovía. Sin desviaciones, sin incorporaciones ni uso compartido de piso y asfalto con otra autovía, como sucede en la actualidad.

En el futuro, la referida derivación se abrirá -en un imaginario viaje desde Santander hacia Palencia- en Rinconeda (Polanco), a la altura de la empresa Solvay, y desembocará en Los Ochos tras dejar por la derecha Barreda y la capital del Besaya y de haber pasado por debajo de la Autovía del Cantábrico (A-8) en Sierrapando.

Será allí, en Sierrapando, donde se encuentren las dos autovías, pero cada una respetando su autonomía con el fin de que los tráficos de largo recorrido tengan la agilidad que se le supone a las vías de alta capacidad. De este modo se pondrá fin a los tapones y atascos kilométricos que en cualquier puente o época vacacional se forman en los alrededores de Torrelavega. La ligazón entre ambas autovías será un enlace que requerirá una compleja solución ingenieril en forma de trébol, y necesitará de distintos pasos elevados, viaductos, incorporaciones, desdobles y mini ramales en muy corto espacio. Visto en planta, el enlace contará con dos lazos y un ramal semidirecto.

La complejidad de este nudo hace que el acondicionamiento del enlace de Sierrapando se lleve el grueso de la inversión prevista en toda la obra. Más que acondicionamiento del que ya existe se trata del engarce nuevo que necesita el reseñado «ramal de continuidad» de la A-67 para interconectarse con la A-8 desde distintos niveles. En este punto, la autovía de la Meseta pasará por debajo de la autovía del Cantábrico.

Para dar idea de la cantidad de recursos que va a requerir ese enlace, el coste de los trabajos se va a llevar buena parte de los 71,5 millones en que están presupuestados en conjunto los dos enlaces del tramo; en el otro extremo, la conexión de Barreda es de tipo sencillo, directo, semejante a la bifurcación que existe a la altura de Bezana para distribuir los tráficos hacia El Sardinero y Raos.

En cuanto al tramo nuevo o ramal de continuidad, su presupuesto es de 36,2 millones. A lo largo de los dos kilómetros y medio de recorrido habrá dos carriles en cada calzada con una anchura de 3,5 metros cada una y mediana de 7 metros; en el proyecto original -aún pendiente de supervisión- también se contemplaba un falso túnel en un punto concreto cerca de Rinconeda.

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