Valdecilla congela óvulos de pacientes con cáncer para salvar su fertilidad

Personal de la Unidad de Reproducción Asistida de Valdecilla./Javier Cotera
Personal de la Unidad de Reproducción Asistida de Valdecilla. / Javier Cotera

Seis mujeres recurren a la Unidad de Reproducción Asistida para no renunciar a ser madres tras la terapia, mientras que antes había que viajar a Valencia para acceder a esta técnica en la sanidad pública

Ana Rosa García
ANA ROSA GARCÍASantander

El tratamiento oncológico supone una amenaza para la maternidad de aquellas pacientes aún en edad fértil, ya que la quimioterapia y la radioterapia pueden alterar las células reproductivas de forma irreversible. De ahí que la congelación (vitrificación) de ovocitos se contemple como la mejor salvaguarda de cara a una maternidad futura. La Unidad de Reproducción Asistida (URA) del Hospital Valdecilla ya ofrece la técnica para este tipo concreto de pacientes, que antes se tenían que desplazar hasta el Hospital La Fe de Valencia para preservar la posibilidad de ser madres una vez superada la enfermedad a través de la sanidad pública. Los gastos de esa derivación los sufragaba el Servicio Cántabro de Salud (SCS), aunque también cabía la opción de hacerlo por la vía privada, una oferta incluida tanto en la cartera de prestaciones de FIV Santander como en la de la clínica IVI, con consulta también en la capital cántabra.

Desde que Valdecilla ha asumido esta función «ya son seis las pacientes que se han beneficiado de esta técnica, derivadas sobre todo desde la Unidad de cáncer de mama», señala Yolada Jubete, jefa de servicio de Ginecología y Obstetricia. Se estima que de las 200 cántabras que ven sacudida su vida cada año por el cáncer de mama, una de cada diez aún está en edad fértil. El proceso consiste en una congelación ultrarrápida (a -196 grados) en nitrógeno líquido, que permite conservarlos durante el tiempo que haga falta, sin que se deteriore su calidad.

«Poder ofrecer esta posibilidad es un paso muy importante porque garantizas que estas pacientes no renuncian a ser madres, sino que una vez terminen con su tratamiento se les puede someter a una fecundación in vitro a partir de sus propios óvulos. Con esta técnica, estamos colaborando en el bienestar de estas mujeres», añade la ginecóloga, que recuerda que «la maternidad tras el cáncer mejora incluso el pronóstico de la enfermedad». Representa un balón de oxígeno a nivel psicológico. Al tiempo, poder realizar la vitrificación directamente en Valdecilla resulta «más ágil y accesible para las propias pacientes, ya que evitas el desplazamiento a Valencia, como había que hacer antes».

Esta es una de las principales novedades que ha puesto en marcha la Unidad de Reproducción Asistida, que desde su traslado al edificio de las Tres Torres -antes se ubicaba en la Residencia- ha experimentado una gran transformación, aunque durante la fase de acondicionamiento y reforma de las instalaciones para adaptarlo a la normativa se dispararon las listas de espera, generando un gran atasco en las fecundaciones in vitro. En este sentido, Jubete resalta el vuelco que se ha dado a la situación: «Ha habido una apuesta clara por aumentar los recursos y una reorganización funcional que ha permitido reducir drásticamente la lista de espera». Se ha invertido en equipamiento -un nuevo incubador con capacidad para 16 embriones a la semana- y en capital humano, con la incorporación de un ginecólogo y un biólogo, una ampliación que ha permitido aumentar los tratamientos, de tal forma que «superaremos este año las 500 fecundaciones in vitro, cuatro veces mejor que en 2017».