El dibujante

‘Otra locura suya en la misma plaza’, Serie Tauromaquia, 1815./
‘Otra locura suya en la misma plaza’, Serie Tauromaquia, 1815.

La cita con 'el diario visual' del artista aragonés permite adentrarse en su universo interior

ROSA RUIZSantander

Las palabras ligereza y atrevimiento aparecen en el título de una de las composiciones más bellas de la serie de estampas de la Tauromaquia de Goya, editada en 1816. Ambos términos podrían resumir la esencia de los dibujos del pintor aragonés, protagonista junto al artista belga Carsten Höller de las primeras exposiciones en el Centro Botín.

Comisariada por José Manuel Matilla, responsable del Departamento de Dibujos y Estampas del Museo del Prado, y Manuela Mena, responsable del Conservación de pintura del siglo XVIII y Goya de este mismo museo, la muestra Ligereza y atrevimiento de Francisco de Goya estrenará el Centro Botín con 83 dibujos del pintor universal, seleccionados de la célebre colección del Museo del Prado.

El recorrido por esta obra de Goya coincide la publicación del primer volumen del catálogo razonado de los dibujos de Goya: un programa de investigación que a lo largo de cinco años plasmará una singular colaboración entre ambas instituciones y es, además, la exposición más relevante dedicada en España al Goya dibujante.

No es casualidad que los términos ligereza y atrevimiento, que el artista utilizó para titular esa composición en 1816, den también título a la exposición. Ambas palabras podrían resumir la esencia de sus dibujos: por un lado su ligereza formal, pues se caracterizan por la facilidad, seguridad y economía de medios con que están realizados, y, por otro, su atrevimiento conceptual, ya que como se podrá contemplar en el Centro Botín rompen con lo estandarizado y reflejan una crítica a lo establecido y a las costumbres de su tiempo.

La importancia de todos estos dibujos en el conjunto de su producción artística es comparable al de sus pinturas y estampas, tanto desde un punto de vista cuantitativo, se aproximan al millar, como por su relevancia en la renovación formal y técnica del arte del dibujo a finales del siglo XVIII.

También están considerados como el diario visual del propio Goya y, además, ponen de manifiesto su universo interior, en el que tiene cabida todo aquello que le interesaba, desde las vivencias íntimas y cotidianas hasta los grandes sucesos y temas de su tiempo. Los álbumes, además, constituyen la obra más privada del pintor y la de contenido más directo crítico y mordaz de toda su producción.

Estas obras, eso sí, exigen al espectador una meditación sobre su composición y su significado, y las inscripciones que apostillan estas obras, a menudo frases con doble sentido, invitan a reflexionar sobre su verdadera intencionalidad. Así, palabra e imagen conforman un conjunto inseparable, y la palabra además constituye con frecuencia el nexo de unión entre varias obras.

Inscripción manuscrita

Precisamente durante los trabajos de restauración y conservación preventiva de los dibujos para esta exposición, el Museo del Prado descubrió a finales del pasado mes de mayo una inscripción manuscrita del propio maestro que resulta de gran importancia para comprender el sentido del dibujo y su manera de pensar: "No a todos conviene lo justo".

Se trata de un buen ejemplo de ese afán de Goya por interpretar con sus dibujos la sociedad de su tiempo, en la que las libertades políticas y la justicia promovida por la Constitución de Cádiz fueron recibidas con distintos niveles de entusiasmo en la población.

Si bien la obra del pintor aragonés es evidentemente compleja y muy extensa, es posible distinguir cuatro temáticas fundamentales tratadas a lo largo de su carrera artística: la condición de la mujer y su relación con los hombres; los abusos del poder; la violencia como componente esencial de la condición humana; y la irracionalidad como fundamento de los sueños y del comportamiento del hombre.

Bien es cierto que las ideas de Goya evolucionaron con los años, pero nunca cambiaron de forma radical. Cuando a comienzos de la década de los noventa se centró en el dibujo, desarrolló una visión absolutamente personal del género humano sin equivalente en su entorno artístico, pero al mismo tiempo conectada con las grandes corrientes de pensamiento de su época.

Los dibujos de Goya siempre han ocupado un lugar especial en el Museo del Prado, donde se albergan más de medio millar. Estos dibujos, que entre los años 20 y los 80 se exponían en una sala de forma permanente y ahora en la actualidad sólo se muestran en exposiciones temporales, son permanente constante objeto de estudio.

Poder contemplarlos en Santander es fruto de un ambicioso proyecto de investigación y catalogación razonada de los dibujos de Goya, fruto del convenio de colaboración que en el año 2014 firmaron la Fundación Botín y el Museo del Prado, representados por Paloma Botín y Miguel Zugaza por entonces, director de la pinacoteca madrileña y que en la actual dirige el vecino museo de Bellas Artes de Bilbao.

La Fundación aportó 1,7 millones de euros para la investigación, restauración y estudio a lo largo de cinco años sobre ese millar de dibujos del genio aragonés.

El trabajo nació con el objetivo de ser una referencia obligada para estudiar ese importante legado de la obra del pintor y, lo que ahora se verá en el Centro Botín será el anticipo de una gran muestra prevista para 2019 en el Prado.

Las obras que se van a poder contemplar en el edificio de Renzo Piano a partir del día 23 son representativas de los distintos periodos de la actividad artística del autor. Una selección de cada uno de los álbumes que posee el museo y de los dibujos preparatorios de las series de estampas que el artista produjo: Sueños, Caprichos, Desastre de la guerra, Tauromaquia y Disparates.

La importancia de los dibujos en el conjunto de la producción artística de Goya (1746-1828) es comparable a la de sus pinturas y estampas, tanto desde un punto de vista cuantitativo, como por su relevancia en la renovación formal y técnica del arte del dibujo a fines del siglo XVIII.

La obra más privada

A partir de su estancia en 1796 en Sanlúcar de Barrameda, junto a la duquesa de Alba, Goya se convirtió en un dibujante infatigable elaborando ocho álbumes hasta su muerte en Burdeos en 1828. De variada condición material, los álbumes reflejan la evolución estilística del artista, así como sus preocupaciones e intereses, observando la realidad o recreándola alegóricamente. Constituyen la obra más privada del pintor.

Los cerca de mil dibujos que llevó a cabo el artista fueron desmembrados por Javier Goya y Bayeu, únic heredero del pintor en diferentes lotes y, a su muerte, en 1854, vendidos por su hijo Mariano, momento en el que se inició su dispersión. En la actualidad el Museo del Prado cuenta con el conjunto más relevante de dibujos del mundo, más de 500.

El interés de la Fundación Botín en el dibujo español se inicia en el año 2006 cuando la institución emprende una línea sistemática de investigación encaminada al conocimiento y difusión del dibujo en el arte español, considera una de las facetas más interesantes y fecundas de los grandes maestros de nuestro país desde el siglo XVI hasta nuestros días, aunque carente de proyectos de investigación específicos y rigurosos, más allá de las carpetas y álbumes de museos y coleccionistas.

El Prado, por su parte, siempre ha dedicado un lugar especial a los dibujos de Goya, pues constituyen uno de los pilares fundamentales de su colección de dibujos. Desde los años 20 hubo una sala dedicada a ellos que, con variaciones, a lo largo del tiempo se mantuvo hasta los años 80. Al tiempo, estos dibujos fueron objetos de diversas publicaciones, si bien nunca se acometió la tarea de elaborar su catálogo razonado. No fue hasta el lanzamiento en septiembre de 2012 en el microsite Goya en el Prado de la web, cuando por primera vez se pudieron ver en su totalidad, acompañados de una amplia información catalográfica y bibliográfica, fruto de esos años de trabajo, que constituye la base documental para la elaboración del presente proyecto de catálogo.