«Sería muy aburrido que todo el mundo entendiera lo que ve en una performance»

Ana Esmith ha permanecido estos días en Santander como artista y ponente del Festival Desvelarte./Daniel Pedriza
Ana Esmith ha permanecido estos días en Santander como artista y ponente del Festival Desvelarte. / Daniel Pedriza

Ana Esmith, a través de su alter ego Miss Beige, critica el uso abusivo del 'selfie' y la «constante esclavitud a la que nos sometemos para encajar»

ÁNGELA CASADOSantander

Le incomoda que le hagan fotos aunque su alter ego, Miss Beige, se dedica a retratarse en todo tipo de situaciones cotidianas –y no tan cotidianas– para nutrir sus redes sociales. «Ella es natural y no le importa lo que digan los demás, yo no tengo su facilidad para posar», asegura Ana Esmith (Madrid, 1976) como si personaje y persona fueran entes independientes. Residente en Londres durante «toda su vida adulta», hace tres años regresó a la capital de España, su ciudad natal. «Pero nadie me dio la bienvenida», asegura. Al contrario, sus amigos y conocidos intentaban convencerla de que no era el mejor lugar para dedicarse a la interpretación. «No es fácil en ningún sitio y tenía ganas de estar cerca de mi familia otra vez», sentenciaba ella para zanjar la discusión. Este viernes ofreció una ponencia, 'El mirón mirado', en la décima edición del festival Desvelarte. Y ayer fue Miss Beige quién la suplió en una performance en los Jardines de Pereda.

Estudió Periodismo y, una vez en Reino Unido, se formó también en Interpretación. No estaba en sus planes pero se quedó allí 15 años. Decidió volver a España porque «cuando has trabajado mucho en otro sitio, te apetece mostrarlo también en tu país». Volvió sin saber cómo se abriría paso después de tanto tiempo y así nació Miss Beige. «Ella está, ella es», es lo que Esmith acierta a decir sobre su personaje. «No escondas quién eres, resáltalo». Reconoce que es más fácil decirlo que hacerlo, pero que es importante «atreverse a ser beige». El color representa la desnudez, el no llevar ninguna capa. Cuando se transforma en ella, sólo viste prendas de color crema. No utiliza maquillaje ni se peina. Parece sencillo, pero provoca todo tipo de reacciones en quienes la ven. «Es una pureza que no está permitida. Sólo la tienen los niños y los ancianos». Casualmente, el tipo de público que no juzga al personaje. «En esas etapas de la vida somos libres. En la intermedia, atacamos todo lo que es diferente a nosotros».

Miss Beige se fotografía en todo tipo de situaciones cotidianas. Pero siempre en la calle. «Elegimos la ubicación pero nunca sé lo que puedo encontrarme allí, muchas veces supera mis expectativas», afirma . Aunque considera que las redes sociales «son maravillosas», su personaje critica el uso abusivo de las 'selfies', las autofotos con las que la gente plasma cada segundo de su vida para compartirlo a través de internet. Miss Beige es el 'antiselfie'. Utiliza la misma técnica pero hace lo «popularmente opuesto». Es decir, fotografiar cosas feas. «Como un parquímetro». La vida no es bonita las 24 horas del día e intentar que lo sea es «extenuante». Antes o después, pretender que todo sea perfecto va a provocar «que te pete la cabeza», ríe.

Sexualización de la mujer

El aspecto andrógino de Miss Beige esconde otra lucha: El fin de la sexualización de la mujer. Utiliza su cuerpo para reivindicar «abajo el género, arriba el beige». «Ya está bien de que se nos juzgue por un trasero, un pecho o por si somos guapas o feas». No tiene ninguna duda, es «feminista hasta la muerte».

El panorama de la performance en España cuenta con «una gran referente», Esther Ferrer. Ahora, aunque existen muchas personas dedicadas a ello, es «un campo complicado» porque apenas existen espacios donde mostrarse. «Cabe decir que yo he llegado aquí de casualidad». Antes de Miss Beige, se dedicaba a la interpretación. Le fascinó ese arte porque es «una nueva manera de llegar a los demás». Y, aunque hay público interesado en ello, no hay apenas localizaciones en los que mostrar su trabajo. Asegura que todo está en la educación. «Si no se lo muestras a la gente y les explicas que es una forma de arte y de comunicación, siempre será rechazado». «Es un análisis de un aspecto particular de la vida». Pero es mucho más profundo, «porque no todo el mundo tiene que entenderlo de la misma manera, ¡sería muy aburrido!», exclama. Y es que el público se muestra, en ocasiones, reticente porque no saben si están entendiendo lo que pasa o no. «Es lo bonito»

Ocurre con todas las artes. O, en general, con todo. «Si sólo ves dos 'performance' en tu vida, piensas que es algo marginal». Esmith lo compara con los museos. «Si visitas muchos, distinguirás un Velázquez de un Goya pero, si no vas, te dará absolutamente igual». Por mucho que no sea un oficio de grandes masas, lo cierto es que Miss Beige absorbe todo el tiempo de Ana Esmith. «¡Esta mujer me tiene muy ocupada! Estoy encantada con que un personaje creado para un público tan concreto esté teniendo tanta cabida y vaya más allá de lo que creía».

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