«El cine ha convertido a Frankenstein en lo que en la novela de Mary Shelley no es»

Fernando Marías este verano en La Magdalena, donde clausuró junto a Espido Freire, los Martes Literarios de la UIMP. /María Gil Lastra
Fernando Marías este verano en La Magdalena, donde clausuró junto a Espido Freire, los Martes Literarios de la UIMP. / María Gil Lastra

A punto de concluir el monólogo, 'Adelaida o el desprendimiento', el escritor Fernando Marías analizará hoy la figura de la criatura en el Paraninfo de la UC

Rosa Ruiz
ROSA RUIZSantander

Fernando Marías tenía aproximadamente doce años cuando descubrió a Frankenstein. Primero por la mítica película de James Whale, protagonizada por Boris Karloff, que le impresionó muchísimo, y luego gracias a la novela de Mary Shelley. Desde entonces y de forma paralela a su carrera de escritor no se ha separado de él. Hoy regresa a Santander para hablar de este personaje -ya lo hizo este verano en la UIMP durante la clausura de los Martes Literarios junto a la también escritora Espido Freire- cuando se cumplen 200 años de su nacimiento literario. En esta ocasión será en el Paraninfo de la Universidad de Cantabria (calle Sevilla), a las 19.30 horas, en un acto organizado por el Aula de Letras.

-Vuelve a Santander para hablar de nuevo de Frankenstein.

-Parece que este doscientos aniversario ha despertado el interés por la criatura. En verano Espido Freire y yo hablamos del personaje en general así que hoy me centraré un poco más en el proyecto 'Frankenstein resuturado'.

«Por fin se está haciendo justicia con esta autora que se adelantó a su tiempo con sólo 19 años»

-Este año se han celebrado un gran número de actividades relacionadas con el personaje. ¿Hemos conocido algo nuevo de la novela?

-No es fácil descubrir algo nuevo de una obra que se lleva observando desde hace tantos años, pero creo que sí podríamos destacar cosas que a lo mejor nos habían pasado desapercibidas. Mucha gente admiramos a la criatura con su soledad y sufrimiento que lo hacen tan romántico, pero también es muy interesante la figura del propio doctor Frankenstein. En general, lo asociamos como el malo de la obra o como un científico loco cuando en realidad, la novela, que está hecha a partir de un gran interés por la ciencia, lo presenta como un científico que busca ampliar las posibilidades del bienestar del ser humano. El cine, y algunas revisiones literarias han distorsionado a este personaje.

-¿Hay alguna otra cosa que se destaque en el proyecto 'Frankenstein resuturado'?

-El traductor, Lorenzo Luengo, un gran novelista y un gran experto en el tema, afirma que la idea que tenemos de que el monstruo está hecho con distintas partes de cadáveres no aparece en la novela original. Esa idea, es una especie de hipnosis colectiva que surge de la famosa película de 1931. Es cierto que el doctor Frankenstein visita cementerios, pero lo de coser trozos de cadáveres no aparece en la novela.

-¿Cómo surgió 'Frankenstein resuturado'?

-Se cumplen doscientos años desde que el monstruo fue concebido y publicado como libro, lo que hace un total de veinte décadas. Decidimos asignar cada una de ellas a un autor para que escribiera un relato situando a la criatura en un escenario histórico concreto a lo largo de estos dos siglos. Luego otros veinte ilustradores han hecho la visión gráfica del relato. Además presentamos una nueva traducción del libro original y un amplio estudio preliminar. Ha quedado una edición muy completa y moderna porque muchas de las traducciones que circulan por ahí ya estaban obsoletas.

-¿Se ha hecho justicia con la figura de Mary Shelley?

-Hemos avanzado. Siempre se podrían hacer más cosas, pero este año se ha hablado mucho de Mary Shelley y ha sido descubierta por mucha gente. Es uno de los grandes nombres de la literatura y eso que escribió su novela con 19 años. Es una mujer con una biografía fascinante, que se adelantó a su tiempo. La propia grandeza de su creación, la criatura, junto a la cantidad de películas que se han hecho después casi han ocultado la figura de su autora. Hoy en día ya nadie tiene dudas de que se trata de una de las figuras claves del siglo XIX, del Romanticismo y del feminismo.

«Fue una estrella de rock antes de que existiera el rock y el primer autor en generar prensa amarilla»

-Confiese, ¿qué hubiera dado por haber asistido a aquella cena en la que Byron, Percy Shelley, Mary Shelley y John William Polidori jugaron a contar historias de terror y de la que surgió Frankenstein?

-Si tuviera una máquina del tiempo lo primero que haría sería volver a esa noche del 16 de julio de 1816 en Villa Diodati para ver a aquellos personajes inventar sus cuentos. Fue uno de los grandes momentos de la historia de la cultura mundial. Aquella noche no sólo nació Frankenstein, nacieron muchas más cosas y todavía hoy nos nutrimos en la leyenda que allí se creó. Además estaba Lord Byron que fue la primera estrella de rock, incluso antes de que existiera el rock. Fue el primer escritor en despertar pasiones y en generar prensa amarilla. Su forma de vivir fue decisiva para que el romanticismo eclosionara como lo hizo.

-Sin embargo, Byron no destacó esa noche en la que además de la criatura de Shelley también nació el primer vampiro.

-Byron dijo que él había inspirado los cuentos, pero desde luego hizo bien poco aquella noche. Tampoco Percy Shelley. Fueron Mary y Polidori, los novatos, los que destacaron. Polidori escribió el primer cuento de vampiros registrado. Pero no es justo juzgarlo desde la actualidad cuando ya todos sabemos en qué quedo aquella noche. Me divierte pensar que ellos, que se habían reunido para disfrutar y bañarse en el lago, no tenían ni idea de que estaban generando una leyenda.

-Frankenstein es un personaje de gran sensibilidad que sufre mucho. ¿No es injusto que haya pasado a la historia como un ser terrorífico?

-Eso es una deriva que proviene del cine. La historia es tremenda y muy terrorífica, pero la criatura tal y como la refleja el libro es un ser solitario que sufre mucho. Para mí lo más aterrador es que es un ser plenamente consciente de su soledad y de su condena a vivir sin que nadie le dirija una sonrisa. El cine reflejó su parte más monstruosa y ha convertido a Frankenstein en lo que en la novela no es. La versión más famosa es la de James Whale y el ser que presenta no tiene nada que ver con el que escribió Mary Shelley. La cara blanca, la cabeza plana y los tornillos son un invento de la época. Dicen que el propio Whale se echó las manos a la cabeza cuando vio el primer boceto y, sin embargo, se ha convertido en un icono del siglo XX.

-La última vez que vino a Santander nos contó que estaba escribiendo esa novela. ¿Cómo la lleva?

-Es un proyecto peculiar que aborda un periodo de mi vida contado casi en plan semibográfico y a la vez con ficción. Va despacio.

-También estaba escribiendo un monólogo.

-Lo estoy acabando y forma parte del proyecto que tenemos Espido Freire y yo. Ella escribe uno, yo otro y luego los leemos. Mi monólogo es una historia negra y metafísica con un poco de amor que parte del desprendimiento de retina que tuve el año pasado y del que ya estoy recuperado. Es un relato mitad autobiográfico, mitad inventado, que se llama 'Adelaida o el desprendimiento'.

 

Fotos

Vídeos