Primera lección del Maestro

El Maestro Péter Eötvös, durante un momento del concierto que fue interpretado por los jóvenes músicos de la Orquesta Freixenet en la sala Argenta. /María Gil
El Maestro Péter Eötvös, durante un momento del concierto que fue interpretado por los jóvenes músicos de la Orquesta Freixenet en la sala Argenta. / María Gil

Péter Eötvös dirigió ayer el concierto inaugural del Encuentro de Música y Academia, interpretado por la Orquesta Freixenet con el violinista Giovanni Guzzo como solista

ROSA M. RUIZSANTANDER.

Péter Eötvös, «el compositor de referencia en la actualidad» se estrenó ayer en Santander y en el Encuentro de Música y Academia. Lo hizo en su doble condición, la de compositor y la de director de orquesta, pues además de llevar la batuta en el concierto inaugural, que llenó la sala Argenta del Palacio de Festivales, también presentó una de sus obras: 'The glinding of the eagle in the skies' o 'El vuelo del águila en el cielo', un canto a la libertad que compuso hace ocho años para la orquesta de San Sebastián y que viene a representar los valores que se inculcan en este Encuentro musical que, cada verano y ya van diecinueve, se celebra en Santander. El evento, que está organizado por la Fundación Albéniz, que preside Paloma O'Shea, está dirigido por Péter Csaba.

El primero de los grandes conciertos del Encuentro contó con la Orquesta Freixenet de la Escuela de Música Reina Sofía que abrió su actuación, precisamente, con la obra de Péter Eötvös. Un deseo personal del Maestro húngaro que, tal y como destacó en la presentación de la actuación, cree conveniente «que los jóvenes músicos se enfrenten en su primera pieza a la obra de un compositor vivo», una pieza que, en este caso, se caracteriza, tal y como se pudo apreciar anoche en el Palacio, por la repetición de melodías en distintas formas y que fue recibida por el público Santander con una calurosa ovación repetida hasta tres veces y que él agradeció levantando a los solistas.

La segunda obra trasladó al público, a la Viena de Beethoven con su 'Concierto para violín y orquesta en re mayor', la única pieza que el compositor escribió para este instrumento. La obra contó con violinista colombiano Giovanni Guzzo como solista invitado. Un gran admirador de la música de Péter Eötvös que trabajaba con él ayer por primera vez. No faltaron las miradas cómplices durante la ejecución de la pieza y un cálido abrazo a su término. La obra elegida le iba como anillo al dedo, pues es una de sus favoritas, «Creo que el de Beethoven es uno de los tres grandes conciertos que se han escrito para este instrumento». También Eötvös dijo conocer desde su juventud esta partitura de Beethoven.

El concierto inaugural se cerró con la 'Petruska' de Stravinsky, en su versión de 1947, una obra que Eötvös considera «fundamental para la carrera de los jóvenes músicos» que el público volvió a agradecer con una gran ovación que obligó a salir hasta cuatro veces al Maestro al escenario.

Hora y media antes del concierto, alrededor de 300 personas asistieron al taller 'Disfruta la música' que Álvaro Guibert, director de Relaciones Externas y Asesoramiento de la Fundación Albéniz ofreció en la sala Pereda para explica en que iba a consistir y otros detalles el concierto. Entre los participantes de esta actividad se encontraban los 60 alumnos del 'Summer Camp Música y Cultura' que la Escuela Reina Sofía imparte cada verano para jóvenes entre doce y diecisiete años.

La semana

Tras la inauguración de ayer, el Encuentro se desplaza hoy lunes al Paraninfo de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en La Magdalena donde comenzará, a las 22.00 horas, el ciclo 'Lunes clásicos de la UIMP'. Como guiño a Péter Eötvös, el concierto la actuación comenzará con la pieza Joyce para clarinete, que interpretará la granadina Claudia Reyes. Tras esta intervención, entrará en acción la arpista lituana Agne Keblyte para dar vida a las piezas 'Impromptu para arpa op. 86 'de Gabriel Fauré (1845-1924); de la 'Suite española para piano op. 47' (arr. para arpa) número 1 Granada y número 5 Asturias de Isaac Albéniz (1860-1909) y Fantasía sobre motivos de Fausto de Gounod para arpa op. 12 de Albert Zabel (1834-1910). La velada finalizará con la sonata para violín y piano FP 119 de Francis Poulen (1899 - 1963) interpretada por el violinista francés Maxime Morise junto al pianista acompañante Denis Lossev.

El ciclo tendrá continuidad los días 15 (20.30 horas) y 22 de julio (22.00 horas). Todas las citas serán de acceso libre hasta completar aforo.

Y del Paraninfo de Las Llamas a la sala Pereda del Palacio de Festivales donde desde mañana se ofrecerá un ciclo de conciertos patrocinados por El Diario Montañés. La joven pianista ucraniana Kateryna Garanich con un repertorio de piezas de Beethoven, Liszt y Ginastera, será la primera en subir al escenario. Su recital dará paso a la arpista lituana, mientras que el protagonismo de la lírica llegará con la voz del barítono ucraniano Ihor Voievodin que actuará junto con el pianista acompañante Ángel Cabrera.