Zubelzu se siembra con arte en Madrid

Nacho Zubelzu se enterró y, como si de una planta se tratara, los viandantes lo abonaron con poesía, música y literatura. /DM
Nacho Zubelzu se enterró y, como si de una planta se tratara, los viandantes lo abonaron con poesía, música y literatura. / DM

El artista cántabro sorprende con una performance en Malasaña donde, enterrado como una planta, pasea sobre un carretillo

Lola Gallardo
LOLA GALLARDOSantander

El artista cántabro Nacho Zubelzu (Reinosa, 1966) lo ha vuelto a hacer, simular su «siembra» como una metáfora para que el público reflexione sobre la relación del ser humano con la naturaleza. Acaba de participar en la Feria Biodiversiart, ubicada en Monkey Garage, en Madrid, donde presentó la performance 'Sembrándome' en la que enterrado hasta el cuello, la gente lo abona con poesías, partituras, libros o dibujos. Y es que el artista reconoce que «la tierra me alimenta, pero para germinar necesito ser abonado con valores positivos donde imperan las humanidades, las artes, la música, la pintura, la poesía, la literatura o la filosofía».

Zubelzu aunó arte y conservación de la naturaleza en pleno corazón de Malasaña y, al igual que ha hecho en Roma, Vietnam o el desierto de Atacama, planteó la acción de sembrarse como una metáfora para enraizar la mente, el arte y el ingenio en la tierra y que fructifique la creatividad y la memoria. Su performance alude a echar raíces en la tierra y al juego conceptual del artista como semilla, al que siembran y del que recogen su fruto.

La performance alienta el arte como vida, es un altavoz para acercarse a la naturaleza. En un carretillo, como un plantón paseando por la calle Fuencarral, entre gentes indiferentes y ajenas a lo extraño de sembrar a un artista, fueron surgiendo momentos mágicos, intensos, que dieron lugar a la improvisación. Una niña accedió a tocar la guitarra junto a él, mientras el resto de los paseantes ignoraban lo que estaba pasando. Otros, un público más participativo, depositó sobre la tierra libros, partituras, poesías y dibujos «que nutren al ser humano y lo hacen más espiritual».

DM

La performance se planteó también como un lugar de encuentro en el que varias organizaciones ambientales, agentes culturales, artistas y público han tejido redes. Y es que el objetivo de Biodiversiart, promovido por la galería Fontanar y el artista, Javier Ayarza, es divulgar y potenciar el valor de la biodiversidad y de los paisajes culturales como fuente de inspiración artística para los creadores de múltiples disciplinas. Pretende que la sociedad «asuma sin más demora, la responsabilidad de cuidar y conservar la casa común, el planeta tierra» concluyen los organizadores.