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Carlota Egusquiza, jugadora de baloncesto y un ejemplo de bravura

La joven jugadora que escribió a Yeray una carta de ánimo desde el hospital, fallece de un infarto a los 31 años

Carlota Egusquiza, jugadora de baloncesto y un ejemplo de bravura
ROBERT BÁSIC

«Ha muerto Carlota Egusquiza». La noticia ha corrido como la pólvora por las redes sociales, tan rápido como la vida que le ha tocado apurar, breve, intensa, cruel, un suspiro que ha durado apenas 31 años. Con esta edad, en la que aún se sueña con los imposibles y se piensa en conquistar los cielos, la brava jugadora cántabra de baloncesto ha cerrado hoy los ojos para siempre en Madrid. El cáncer no ha podido con ella, con su lado fuerte, el izquierdo, sino que le ha traicionado el corazón. Ha jurado que el tumor no le iba a tumbar y ha cumplido con su palabra, firme como una roca. Ha sido más fuerte que él, pero menos que el infarto que le ha obligado a bajar los brazos para siempre y marcharse en silencio y en paz. Queda el recuerdo y el sonido de su sonrisa, de una persona generosa y siempre dispuesta a ayudar cuando la que necesitaba ayuda era ella, rodeada de batas blancas y pendiente de análisis y de terapias experimentales que le permitieran superar una enfermedad con la que convivía desde 2015. Hasta anoche seguía activa en las redes sociales, bromista y positiva, y unas horas después su corazón decidió que había llegado la hora de descansar.

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Cáncer