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La Gimnástica no se rinde

Rubén Palazuelos salta a por el balón en el partido ante el Vitoria. /Oscar Matxin
Rubén Palazuelos salta a por el balón en el partido ante el Vitoria. / Oscar Matxin

Pese a que los antecedentes no son esperanzadores, en El Malecón se aferran a sus opciones de salvar la categoría

José Compostizo
JOSÉ COMPOSTIZOTorrelavega

Para este viaje no hacen falta grandes alforjas, pero sí una mochila cargada de fe. La Gimnástica, tras la derrota del pasado domingo contra el Vitoria, ha comenzado a mirar con recelo a la clasificación. A quince jornadas del final, el conjunto blanquiazul se encuentra en una situación incomoda, pero en el seno del club están convencidos de que hay opciones a las que aferrarse. Seis puntos pueden ser demasiados, dos encuentros de diferencia con el equipo que marca el puesto de la salvación, y los de Pablo Lago tan solo han logrado 18 puntos cuando ya se han jugado cuatro partidos de la segunda vuelta.

Por lo tanto, hay que recurrir a la hemeroteca y comprobar si algún equipo en Segunda B ha logrado la salvación con esta puntuación tan baja después de jugarse la jornada 23 del campeonato. Los conjuntos que obraron el milagro -tras implantarse el sistema de tres puntos por partido ganado- a estas alturas fueron el Deportivo Aragón, en la temporada 2011-12, en el Grupo III, que tenía como la Gimnástica de hoy, 18 puntos, y terminó la campaña con 44. Además de Las Palmas B, en la 2008-09, que salvó la categoría con 38 puntos, uno más que el primero que descendió aquel año, el Navalcarnero, en el Grupo II. El Mirandés, en el curso 2004-05, finalizó con un total de 42 puntos, mientras que el Huesca, once años antes, se mantuvo en Segunda B tras conseguir 43 puntos. Son los cuatro equipos que, con los actuales puntos de la Gimnástica y a falta de quince jornadas para finalizar la Liga regular, lograron salvarse.

Desde la temporada 1995-96, que fue cuando se implanto el sistema de tres puntos por victoria, veintiséis equipos que tenían 18 puntos también terminaron perdiendo la categoría. Tan solo logró salvar la categoría un equipo con un punto menos, el Conquense, que en la temporada 2011-12 sumó 44 puntos al final. Asimismo, el Caudal, dos años más tarde, también con un punto menos que los que actualmente ostenta el conjunto blanquiazul, llegó a alcanzar la promoción de descenso al final del curso, pero finalmente bajó a Tercera División al caer derrotado en la eliminatoria ante el Atlético de Madrid B.

Resumiendo, de 30 equipos de los cuatro grupos de la división de bronce que en las últimas dos décadas sumaban 18 puntos a estas alturas, tan sólo cuatro lograron salvar la categoría: el Deportivo Aragón, Las Palmas B, Mirandés y Huesca. Prácticamente el 87% de los clubes que se encontraban en estas circunstancias terminó perdiendo la categoría. Pero las estadísticas están para romperlas y la Gimnástica se aferra al otro 13 por ciento.

Curiosamente, el conjunto de la ribera del Besaya, en la última temporada en que las victorias sumaban dos puntos y en la misma jornada, sumaba los mismos puntos con los que actualmente cuenta, producto de seis victorias y otros tantos empates. Aquella campaña -1994-95-, finalmente anotó 32 puntos en su casillero, los mismos que su predecesor, pero acabó descendiendo a Tercera División por la diferencia de goles con el Casetas, ya que en El Malecón ganó cuatro a cero, pero perdió en Zaragoza 5-0.

Sea como sea, los blanquiazules necesitan hacer de estos 15 encuentros que quedan un pequeño Tourmalet en el que no deben dejar de pedalear. La misión es muy complicada, pero al conjunto de Mies de Vega no le queda otra que remar y remar hasta que las matemáticas le quiten la razón de forma definitiva, teniendo este sábado ante el Amorebieta la primera final. Son unos antecedentes poco esperanzadores, pero en esto del fútbol cada temporada es un mundo distinto.

«Este equipo siempre se ha levantado», afirma Chalana

Carlos Chalana, director deportivo de la Gimnástica, no piensa «en otra cosa que no sea el partido ante el Amorebieta, que para nosotros es la primera final de las quince que nos quedan». Asegura que «el equipo tiene nivel para hacer cosas buenas, pero depende del acierto de los jugadores, del nivel de implicación, que ha aumentado, y ahora toca competir en una categoría súper compleja como es la Segunda B». A pesar de todo lo vivido en estos meses, Chalana tira de experiencia: «Esta es la Gimnástica y siempre se ha levantado». Por eso, lanza también un mensaje a la plantilla: «Hay que batirse el cobre domingo a domingo, respetar el escudo y a la camiseta y eso lo vamos a conseguir». Pero para ello tampoco se olvidó de la grada de El Malecón. «Necesitamos la ayuda de la afición. La unión con los jugadores y con vosotros –los medios–. Necesitamos estar todos juntos para sacar esto adelante. Pido el máximo de unión y de apoyo al equipo», solicitó un Chalana que volvió a recordar que «estamos en un momento difícil, pero este club siempre supo reponerse en momentos así y tirar hacia delante».

Además, el director deportivo admitió que «dentro de las limitaciones que hemos tenido, hemos hecho el máximo esfuerzo posible para reforzar al equipo y darle al entrenador las mejores armas para competir» en esta categoría.