Atletismo

Dick Fosbury, el adelantado que venció a la fuerza de la gravedad

El salto de Dick Fosbury en los Juegos Olímpicos de México que supuso una revolución. /Archivo
El salto de Dick Fosbury en los Juegos Olímpicos de México que supuso una revolución. / Archivo

El estadounidense cambió la manera de competir en salto de altura el 20 de octubre de 1968

GUSTAVO BORGES (EFE)MÉXICO

Medio siglo después de convertirse en el hombre que más alto voló sin otra ayuda que la de su cuerpo, el estadounidense Dick Fosbury considera que la clave de su triunfo fue su capacidad de verse a sí mismo como un vencedor de la gravedad.

«Aprendí a visualizar mi cuerpo por encima del listón y eso me ayudó a conseguirlo», ha confesado el hombre que el 20 de octubre de 1968 cambió la manera de competir en salto de altura y ganó el oro en los Juegos Olímpicos de México.

La imagen del estadounidense Dick Fosbury de espalda sobre la varilla en la final de salto de altura fue una de las más hermosas de los Juegos Olímpicos de México 1968. Con los puños apretados el atleta se balanceó sobre sus tenis de colores diferentes y, sólo después de vencer la varilla en su mente, lo hizo en la vida real.

Un «loco» revolucionario

Se trata de uno de los deportistas más revolucionarios del siglo XX, un adelantado que a los 16 años no se adaptaba al estilo tijera ni podía saltar con el vientre y entonces aprendió a hacerlo de espalda.

Cuando llegó a México, Dick era un estudiante de ingeniería y le fue fácil calcular que, si el centro de gravedad del saltador pasaba cerca de la varilla, el propio cuerpo ayudaba a vencerla.

El 'Fosbury flop', como le llaman al estilo que marcó un antes y un después, tiene una primera fase en la cual el saltador describe una curva para luego girar de espalda y con el brazo extendido buscar un arco lo más pronunciado posible para pasar al otro lado. «Estaba en 'high school' cuando empecé con la nueva técnica. Los chicos se burlaban, me decían loco. Ya en la Universidad cumplí un programa destinado a llegar a lo más alto y arribé a México confiado en la posibilidad de ganar», dijo hace una semana Fosbury cuando regresó al estadio donde logró su proeza.

Este sábado se cumplirán 50 años desde que Dick Fosbury ganó la final de salto de altura con 2,24 metros, seguido de su compatriota Edward Carutherns, con 2,22 y del soviético Valentin Gavrilov, 2,20, quienes saltaron de la forma tradicional hasta entonces.

Alrededor de las 17:20 horas el etíope Mamo Wolde entró a la pista del estadio rumbo a la meta de la carrera de maratón que ganó, pero los 80.000 aficionados apenas se fijaron en el africano porque vibraban de emoción por la final a punto de decidirse entre Fosbury y Carutherns, sobrevivientes tras pasar ambos la marca de 2,22.

«El ser humano podrá pronto saltar 2,50»

Al ganar, Dick le dio credibilidad a su nuevo estilo, que hoy utilizan todos los saltadores profesionales. Con él, en 1993 el cubano Javier Sotomayor se elevó sobre 2,45 metros para imponer un nuevo récord mundial y conseguir una de las plusmarcas de más duración en la historia del atletismo. «Pronto se la van a romper. Mutaz Essa Barshim, el chico de Catar, tiene un 2,43 y a los 27 años está saludable, algo difícil de lograr en un deporte de alto impacto. Yo creo que el ser humano podrá pronto saltar 2,50, espero tener vida para verlo», dijo.

Muchos años después de mostrar al mundo su salto hacia atrás, a Fosbury le detectaron un tumor maligno en la espalda. Entonces le quitó el polvo a su vieja costumbre. Se visualizó sano y con tratamiento, ejercicios físicos y una dieta saludable expulsó al cáncer de su cuerpo.

«A los 71 años mi vida está bendecida», dijo Fosbury, quien horas después de llegar a México en 1968 mostró su veta espiritual al ausentarse de la ceremonia inaugural de los Juegos para irse a ver las Pirámides de Teotihuacán, donde se llenó de la energía que luego usó para vencer la fuerza de gravedad.

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