Mundial de Supersport

Barberá, una víctima tildada de culpable tras una rocambolesca historia

Cartel de Héctor Barberá como piloto de Supersport./Javier Cebollada (EFE)
Cartel de Héctor Barberá como piloto de Supersport. / Javier Cebollada (EFE)

Decidió no participar en la carrera del Mundial de Supersport por la falta de garantías técnicas y el domingo su moto desapareció del box, con el equipo húngaro Team Toth, con un largo currículo de impagos, intentando generar dudas sobre el valenciano

BORJA GONZÁLEZMadrid

El sábado, a eso de las cinco de la tarde, en el Motorland de Aragón, Héctor Barberá comenzaba a comentar con su entorno más cercano que el domingo no iba a correr la carrera de Supersport (SSP). El motivo, la poca fiabilidad de su Yamaha R6, más en concreto del motor. La falta de recursos económicos de la escudería para la que estaba compitiendo, el Team Toth by Willirace (este último el patrocinador que iba a financiar el proyecto y que se bajó a última hora), equipo húngaro propiedad de la familia Toth con el expiloto del Mundial Imre Toth como 'team manager', había hecho que ya tuviese problemas técnicos tanto en la primera prueba disputada en Australia, donde Barberá finalizó cuarto, como en Tailandia (séptimo). La falta de piezas habían llevado al propulsor al límite, por lo que el valenciano había decidido no asumir el riesgo de subirse a una moto que podía ser un peligro tanto para él como para sus competidores.

Barberá comunicó a los Toth su decisión por la tarde; por la mañana, la Yamaha había desaparecido del box. En pocas horas el piloto había pasado de decidir no competir, en casa, en una cita a la que habían acudido su familia y amigos, a ser portada de muchos medios por una acusación velada en forma de interrogación sobre si no habría sido el propio Barberá el que habría sustraído la moto. Esa insinuación de Toth, sumada a los problemas que en el pasado había tenido Barberá (dos retiradas del carnet de conducir y una acusación de maltrato en la que tanto él como la acusadora terminaron condenados a seis meses por una pelea) han completado los ingredientes para hacer subir el suflé.

«Estoy muy decepcionado de tener que abandonar el Mundial de SSP después de cinco temporadas, pero más lo estoy aún de leer las barbaridades que estoy viendo en la prensa. Sobre todo la prensa española, que habla sin conocer la situación real y además sólo busca crear polémica», asegura Oriol Vidal, telemétrico de Barberá en estas pocas carreras en SSP, y que narra las peripecias de estos meses. «Nos encontramos una moto de 'calle' con carenados 'racing'. Tuvimos dos días verdaderamente locos antes del test para convertir esa moto en una moto mínimamente de carreras. No había telemetría, no había enganches rápidos, no había conectores rápidos, etc. Esto respecto a la moto, porque mejor ya no hablemos del material de recambio. Incluso carecíamos de algún imprescindible para la carrera, que el equipo técnico tuvimos que encontrar tirando de contactos», explica, una situación que no dejaba margen de fallo en forma de caída al piloto. «En Australia hice una lista con lo que necesitaba yo para trabajar dignamente, pero nunca llegó nada. Ni siquiera tenía la licencia para usar el programa de telemetría y tenía que hacer mil inventos para poder ver los datos», lamenta Vidal.

Esto en lo que respecta a la parte técnica, porque luego sufrieron los impagos. Ningún mecánico ha cobrado un euro en lo que va de año, llegándose al extremo de que incluso alguno tuvo que comprar piezas con dinero de su bolsillo. En el primer entrenamiento en Aragón el motor de la Yamaha se rompió, lo que les obligó a montar uno viejo en la moto de un piloto que en esos momentos era cuarto de la general. Vidal comenta los intentos infructuosos por buscar una solución de última hora, y la frustración por cómo ha derivado esta situación, con el intento de implicar al piloto por parte de un equipo con un largo currículum de pufos económicos.

«Me deben mucho dinero»

Enrique Quiján, 'Piula', mecánico con larga experiencia en el Mundial y actualmente en el Ángel Nieto Team del FIM CEV Repsol, confirma a este diario su padecimiento en 2009, el suyo y el de unos cuantos mecánicos que llegaron a bloquear el camión del equipo Toth tras la última carrera de Valencia, cuando esta escudería competía en 250cc con Mattia Pasini e Imre Toth. Con esto buscaban cobrar todo el dinero que se les adeudaba, una maniobra a la que tuvieron que renunciar por petición de la Guardia Civil (fueron precisamente agentes de la benemérita los que acudieron este domingo al Motorland ante el aviso de la desaparición de la moto, sin que conste ninguna denuncia contra Barberá, como sugirió el equipo).

El caso de 2009 sigue pendiente en los tribunales por incomparecencia del acusado. Entre las víctimas está el propio Pasini (además de varios mecánicos que aún trabajan en el campeonato), que en ese año llegó a ganar la carrera de Montmeló y subir otras cuatro veces al podio y que tuvo que encontrar acomodo en el equipo de Thomas Luthi para terminar el Mundial, ayudado por varios patrocinadores que se hicieron cargo de la deuda con Aprilia y que le permitieron terminar aquella que fue la última temporada de la historia de los 250cc. «Lo que no acabo de comprender muy bien es después de todos estos hechos porqué la empresa organizadora le ha dejado continuar», se cuestiona Vidal.

«Yo mismo fui avisado por mucha gente del 'paddock' antes de empezar la temporada del tema de los impagos por parte del equipo, pero por ignorante que parezca me dejé llevar por la ilusión y acepté la oferta. Ahora mismo lo único que sé es que estoy sin trabajo, que me deben bastante dinero que difícilmente voy a cobrar, y que la prensa está castigando a alguien que no lo merece para nada», concluye el ingeniero español sobre Barberá, que ha decidido no hacer por el momento declaraciones sobre este incidente para no verse aún más expuesto de lo que está tras una historia que le ha dejado fuera del Mundial, aunque a día de hoy sigue explorando la manera de no dejar de competir.