Vela

Alabau y su tabla con foil se lleva el Desafío Campeonas

Alabau y su tabla con foil se lleva el Desafío Campeonas
Roberto Ruiz

Tamara Echegoyen y Paula Barceló impresionaron al público de la Duna de Zaera con las espectaculares maniobras sobre el 49er FX

Aser Falagán
ASER FALAGÁNSantander

¿Qué es más rápido, una tabla de windsurf, la de kitesurf o los 49er? No es ningún secreto, pero Santander lo quería comprobar de nuevo. Por hacer su fiesta de la vela, que ya es la segunda –de este tipo, porque las aguas de la bahía han visto muchas más– con el Reto de Campeonas, la espectacular competición en que la campeona olímpica Marina Alabau impuso la velocidad de su tabla con foil; ese mecanismo que hace virtualmente volar a las riders.

Y así fue como la sevillana se llevó el desafío ante otra campeona olímpica como Tamara Echegoyen, que junto a Paula Barceló volvió a impresionar al público de la Duna de Zaera con las espectaculares maniobras sobre el 49er FX, el Fórmula Uno de la vela. Pero la bahía de Santander dictó sentencia: la tabla es más rápida. Y eso sin comprobar lo que hubiera hecho Gisela Pulido con su tabla de kitesurf, pero la tercera en discordia eligió una cometa demasiado grandes (al comenzar la mañana había menos viento) y tuvo que desistir tras la primera manga.

Ni siquiera eso deslució el espectáculo en las aguas santanderinas, que reunieron dos títulos olímpicos y veinte mundiales. Eso por no hablar de la duna, donde la bicampeona olímpica Theresa Zabell y la campeona mundial Berta Betanzos hacían como madrinas, divulgadoras y locutoras. Como lo comprobó otro campeón olímpico que se acercó como espectador: Jan Abascal, el gran patriarca de la vela española. El hombre lluvia de las medallas.

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«Me siento doble vencedora, después del empate del año pasado», decía la sevillana tras imponerse en las tres mangas. Una primera mucho más coral en la que los tres barcos compitieron simultáneamente y otras cronometradas, destinadas a que el público viera de primera mano a las regatistas a su paso por la duna y, sobre todo, a lidiar con el viento de más de quince nudos que puso en dificultades a una Gisela Pulido obligada a lidiar con una cometa demasiado grande. No era un error, sino exigencias del guión o apuesta estratégica más o menos afortunada, como explicaba Betanzos didáctica al público: «A primera hora de la mañana había menos viento de lo que anunciaban las previsiones, se pensó que iba a seguir así y Gisela ha sacado una cometa muy grande para el viento que tenemos ahora. Si tuviera personal de asistencia en el agua podría cambiarla, pero no lo tiene y es imposible, porque tendría que ir a tierra, extender otra cometa, cambiarla, colocarse a sotavento y lanzarla. Y eso llevaría muchísimo tiempo».

En consecuencia, se optó por cambiar a slalom mientras Pulido daba una lección de profesionalidad para no perjudicar el espectáculo a costa de caer una y otra vez al agua. Ya le había ocurrido en la primera manga, que Alabau ganó con comodidad y en la que la kitesurfer puso competir por la segunda plaza con el 49er. Pero después tuvo que darse por vencida. Y a velocidad la tabla volvía a ganar al 'forty'.

Y todo en una fiesta que también estuvo en la grada. O sobre todo en la grada. Porque si en el agua había dos oros olímpicos, la Duna de Zaera tenía tres. «Tamara acaba de cambiar de tripulante», decía Theresa Zabell (campeona olímpica en Barcelona 92 y Atlanta 96), pero ¿quien era su anterior tripulante?». «¡Berta!», respondía una niña venciendo la timidez. Más le costó domarla cuando la campeona le preguntó de dónde era Betanzos. Silencio. «¿De Madrid? ¿De Canarias? ¿De Mallorca?». «No». «¿De Santander?». Sí. Si el objetivo era atraer a los niños a la vela, estaba más que cumplido.

Más emotivo aún fue el momento en que Betanzos y Zabell poco menos que obligaron a Jan Abascal a salir a saludar y recibir el abrazo de las que fueron dos de sus deportistas. El exseleccionador y exdirector del CEAR de Santander ni siquiera quiso hablar, pero recibió de nuevo el cariño del mundo de la vela, en el que no ha perdido ni un ápice de su prestigio y ascendencia. «¿Quién fue el primer español en ganar una medalla de oro en vela?», preguntaba de nuevo Zabell. «¿Dosteste? No, Doreste no. Fue Jan Abascal, que está ahí», acotaba señalándole.

Y todo mientras snipes, optimist y 29er se cruzaban junto al campo de tregatas para la competición social del Marítimo, dando más color y bullicio a la mañana. Y mientras se animaba a las regatistas, es especial agradeciendo el esfuerzo de una Pulido que, diez veces campeona mundial de kitesurf, pasó algunos momentos difíciles por las rachas de viento que superaron los 16 nudos; demasiados para una cometa que se hacía más grande por momentos. No era cuestión de arriesgar una lesión, de modo que optó por dejar la competición algo antes de los previsto.

Ella mismo lo explicó: «Por la mañana no hacia viento y monté el mayor kite que tenía, pero empezó a hacer más viento y en una tabla con foil, en cuanto sube el viento empieza a ir 'superpasada'». Aun así, dio mucha guerra en las ceñidas, en las que sí pudo acercarse a sus rivales. ¿Que qué es una ceñida? Por si alguien no lo sabía Zabell lo aclaraba: «Cuando vas contra el viento. y llevas otras velas que –con viento– en popa».

La ganadora fue Alabau, pero también toda una iniciativa que en su segunda edición volvió a tener una gran respuesta de los santanderinos. Como ha ocurrido más veces. Haciendo buena esa fama ganada durante el Mundial de 2014. Ese que tanto recuerda Tamara Echegoyen, una gallega que este año volverá a hacer toda su pretemporada en el CEAR de Santaneder. Y a la que le gusta ver cómo una ciudad, su ciudad de adopción a día de hoy, disfruta con su pasión.

 

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