Azara García de los Salmones: «En el monte me siento yo»

Azara García de los Salmones consiguió su primer título regional en los 1.000 metros para la categoría alevín tras pulverizar el récord de Cantabria./Luis Palomeque
Azara García de los Salmones consiguió su primer título regional en los 1.000 metros para la categoría alevín tras pulverizar el récord de Cantabria. / Luis Palomeque

Empezó a correr a los ocho años y ahora está centrada en su faceta de corredora de montaña. Participar en el Kilómetro Vertical de Fuente Dé en 2010 le cambió la vida: «Se abrió ante mí el mundo de las carreras por montaña»

Adela Sanz
ADELA SANZTorrelavega

Dos días tardó Azara García de los Salmones (Torrelavega, 1983) en cambiar las puntas de ballet y los volantes de sevillana por las zapatillas de atletismo. No es una forma de hablar. «Un fin de semana acudí al programa 'Buscando atletas', una prueba que se celebraba en Los Corrales para que los niños se acercaban al atletismo, y el lunes sigueinte ya comencé a entrenar con el equipo», recuerda la deportista. No sabe muy bien cómo acabó apuntada a esta cita del Club Atlético Peña Lastra, que todavía sigue vigente hoy en día, pero ese día sobre las pistas de ceniza todo cambió. «En los colegios te avisan de que iban a ser esas pruebas y no recuerdo si me apunté yo o me apuntaron mis padres o cómo fue. Ese día fuimos a las pistas de Los Corrales y se hacían tres modalidades, que consistían en velocidad, salto de longitud y, después dábamos dos vueltas a la pista».

El atletismo «me enganchó en ese mismo momento, así que hablamos con los del club y el lunes siguiente ya comencé a entrenar con ellos». Azara tenía ocho añosballet y sevillanas, pero lo dejé todo en cuanto comencé y desde entonces no he parado de correr».

En las pistas de la capital del valle de Buelna Azara aprendió la técnica y pasó sus primeros años. «Entonces no se empezaba muy joven, ya que no podías federarte hasta los ocho años. No es como ahora, que los niños empiezan desde antes y con cuatro o cinco ya practican atletismo», explica. La atleta supo que acababa de encontrar su hueco: «Lo mío era correr y recuerdo que cuando decía que me encantaban las series todos me miraban sorprendidos. A día de hoy es algo que mantengo y disfruto mucho cuando tengo las sesiones en pista, aunque lo que más me gusta es salir al monte», comenta Azara.

Sus primeros recuerdos en las competiciones pasan por «la prueba de asfalto en Castro. Recuerdo que era una de las primeras carreras en las que participé y después mi primer cross que fue el de La Magdalena y más tarde el de Cueto». La popular cita deportiva del Atlético España le dejó a la corraliega una valiosa lección. «Era la primera vez que corría y salí loca. Dieron la salida y ni lo pensé. Me puse a correr todo lo que daba y lo pase fatal para acabar».

Azara era benjamín de primer año, pero aprendió que «hay que correr con cabeza». Sus comienzos están llenos de anécdotas: «Siempre he tenido muchos nervios antes de competir. Por ejemplo, cuando corrí esa temporada el Punta Parayas ya estaba lloriqueando en el calentamiento. Nos preparamos y se dio la salida y al rato mi padre empezó a preguntar: '¿Y Azara? ¿Dónde está?'. Yo había visto a la madre de Pilar, una compañera del equipo, junto a la salida y allí me quedé colgada de su cuello», recuerda entre carcajadas.

Los nervios no se han ido, pero aprendió a competir con ellos y se proclamó campeona de Cantabria de 1.000 metros en categoría alevín tras pulverizar el récord regional con un tiempo de 3:11. «Era una carrera en la que no se me veía campeona para nada. Raquel Cobo estaba mejor posicionada que yo hasta los últimos 200 metros. Ella siempre me ganaba en cross y yo la vencía en pista. Me hizo muchísima ilusión tanto el título como el récord y es uno de los recuerdos más fuertes que tengo de mi etapa en categorías inferiores».

Azara en su época infantil.
Azara en su época infantil.

Ahora, Azara está alejada de las pistas y centrada en su faceta como corredora de montaña desde que, «por probar algo nuevo», se apuntó al Kilómetro Vertical de Fuente Dé en 2010. Este fue «un día clave en mi vida, se abrió ante mí el mundo de las carreras por montaña». Allí, entre los riscos, en el monte «es donde me siento yo. Son tantos sentimientos que no puedo ponerle palabras».

Ya en 2014 dio «un salto de calidad». «Consigo ser subcampeona de la Copa de España de Kilómetro Vertical y decido participar en la Copa del Mundo, lo que me llevaría en mayo a la Transvulcania»». Allí se estrenó en la Copa del Mundo subiendo al cajón en tercer lugar. Ese mismo año recibió la primera llamada de la selección española. «Estaba ya en la cama para dormir. Fue un sueño cumplido».

 

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