Marlango: «Está muy bien tener mucha oferta cultural, pero hay que usarla»

Marlango: «Está muy bien tener mucha oferta cultural, pero hay que usarla»
Chucho Tragaluz

Con las entradas agotadas desde hace meses, Leonor Watling y el cántabro Alejandro Pelayo presentan su nuevo disco. 'Technicolor', en el Centro Botín

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Sentada al sol, tomando un café, Leonor Watling define la gira de 'Technicolor', el último disco de Marlango, como «preciosa». Tiene dudas de si una serie de conciertos se puede definir como algo «muy rico», pero encaja. Lo mismo que su viaje al pasado, a unos años 40 reconvertidos que suenan a piano, a chelo, a percusiones de otro tiempo. Junto a su compañero de batalla, el santanderino Alejandro Pelayo, presentan sus nuevas canciones este viernes en el Centro Botín, con las entradas agotadas desde hace meses. «Pega fuerte, baja bien», lo nuevo del dúo.

- «Es un disco muy raro del que nos sentimos muy orgullosos», han afirmado. ¿Por qué es raro?

- A veces uno se mete a hacer lo que quiere y necesita a hacer. También lo que puede. Cuando se lo pones a la gente se sorprenden, les suena antiguo, sin guitarras. Si escuchas la radio y después nuestro disco no es lo más habitual.

- Últimamente, las cosas poco habituales destacan

- Estamos muy contentos de cómo lo ha recibido la crítica especializada y el público que es lo que quieres; que resuene en el que lo escucha, que se lo quede, que se lo apropien. Que otras personas se adueñen de esas canciones es lo mejor que te puede pasar

- En este disco hay mucho movimiento, muchas idas y venidas.

- Sí, son canciones que escribimos hace un par de años. Pasa el tiempo y de repente las ves como una fotografía de ese momento del que hasta entonces no eras muy consciente. Supongo que sí tengo esa sensación de incertidumbre, de que algo cambia y no sabes muy bien hacia donde.

- ¿Ese mismo ritmo lo reconoce en su día a día durante estos dos años de composición?

- Y también en el disco anterior, de hace cuatro años. No hemos parado de tocar y de movernos. Al final tienes más relación con tu maleta que con tu mejor amiga, a la que no ves tanto. Hay bastante de eso. De estar en camino constante

- ¿No resulta agotador estar siempre pendiente de la inspiración compositiva?

- Yo tengo un momento en el que está todo baldío.

- ¿Y es consciente de ello cuando se produce?

- Me doy cuenta como cuando se para el ruido de la nevera y notas que hay silencio. Voy quedándome así desde fuera y desde dentro y esos momentos son necesarios. Alejandro no para, por ejemplo. Él hace música todos los días.

- La propuesta en este trabajo ha sido recuperar los medios tiempos donde dicen sentirse muy cómodos

- Creo que es porque es lo que nos gusta escuchar también. Uno tiende a hacer lo que le hace sentir bien. Comodidad suena a vago, pero es como...reconfortante. Es donde estás a gusto. Hay gente con mucha energía. A René de Calle 13 no me lo imagino sentado en un concierto. Cada uno lo vive a su manera.

- Afirma que música y cine le roban energía, pero, ¿cuál le devuelve más?

- La música devuelve. Empatas. Sueltas mucho, pero recoges mucho también. Todo ocurre en ese momento. Una película la ruedas, terminas y hasta después de un año no sale nada. No recibes esas sensaciones. Con la música sí.

- ¿Es una actriz que canta o una cantante que interpreta?

- Cuando me subo a cantar es muy distinto y muy parecido. Todos los cantantes interpretan, en realidad. Cuentan una historia y la reinterpretan cada vez que la cantan. Lo que pasa es que muy distinto desde donde te acercas al trabajo de un personaje.

- ¿Porque no hay nadie dirigiendo una canción?

- Eso para empezar; no hay nadie ajeno que te dirija. Lo fundamental es el sonido, el aire, la respiración, los instrumentos.

- Respecto al sonido, han decidido asumir el reto de ir sin bajista

- En parte es una decisión en ese sentido de experimentar y también por no tocar con ese suelo tan sólido y dejar el alicatado que te da la batería y el bajo. Disfrutábamos mucho de la sensación, pero también queríamos recuperar la incertidumbre.

- Han dedicado seis meses a la grabación de este trabajo, al estilo también de como se hacía antes

- La verdad es que es bastante excepcional. También tuvimos la excelente complicidad del productor, Salvador Huma. Que no haya prisa, que no tenga que quedar todo cerrado ese día ha sido algo disinto. Hoy grabo y si dentro de dos semanas queda otra cosa, pues lo cambiamos. Ha sido una experiencia muy nueva.

- ¿Han hecho muchos cambios en el proceso?

- Sí, bastantes. Llegó un momento en que no sabíamos cuál era el final. Uno de los tres tenía que decir basta

- ¿Y quién echaba el freno?

- Solía ser Alejandro (ríe).

- ¿Cuántos intercambios de canciones por WhatsApp ha habido antes de llegar al estudio?

- ¡No lo sé! Yo tengo prohibidos los audios. No los abro a no ser que sea algo excepcional, pero las canciones las intercambiamos con archivos de audio.

- ¿Por qué supone más dificultades componer en castellano?

- En realidad componer no, pero terminar la letras sí. El inglés es más fácil; no tiene esdrújulas, ni sonidos fuertes, ni tantos acentos. Fonéticamente es más sencillo.

- ¿Usted en qué idioma piensa?

- Pienso en una mezcla.

- Si tuviera un papel en esta película no filmada, cuál sería?

- No lo sé. Creo que las fotos que nos hizo Jesús Cornejo me ayudaron a caracterizarme. A veces canta una persona activa y otras veces pasiva, vengativa.

- ¿Cómo ve la tendencia de preguntar a las artistas femeninas por sus experiencias de discriminación por género?

- Creo que está bien mientras no sea una moda o una anécdota. Hay muchas mujeres que no pueden compartir lo que les ha pasado y no sentirse solas es ya un grandísimo consuelo y un primer paso para seguir adelante.

A. Ferreras

- En la pasada gala de los Goya, se premió una película distribuida por Netflix. Hablamos mucho de los cambios en el consumo de la música pero también ocurre en el cine

- Es imparable. Pero yo soy muy neutra. Los cambios son cambios y hay que agarrar lo mejor que tienen y despedirse de las cosas buenas que se tienen, sin enfado. Me parece peor perder los glaciares que un formato como el CD. Nosotros simplemente como seres humanos, nos hemos acostumbrado a cosas y seguiremos haciéndolo. En cien años ni nos acordaremos y es normal.

- Forman parte del ciclo Momentos Alhambra. Cómo ve que entidades no culturales acaben moviendo el sector más que las propias instituciones?

- No lo sé. Que buena pregunta. Me parece bien. Si pudiera levantarse un festival sin un sponsor seguro que lo harían, pero eso requiere mucha responsabilidad del público. Todos queremos ciudades donde venga todo el mundo pero muy pocas personas asumen que tienes que salir, comprar la entrada e ir a verles. Está muy bien tener mucha oferta cultural pero hay que usarla.

- ¿Tiene algo en cartera en materia de cine?

- Las cosas no se paran nunca. Estoy más con la música y viendo algunos proyectos de cine. De momento seguiremos la gira hasta final de año y después volveremos a Argentina, Chile...

- Con un compañero natural de Santander y una pareja que suele dejarse ver por Somo haciendo surf, ¿existe algún vínculo especial con Cantabria por su parte?

- Tengo un gran vínculo con Cantabria. Voy todos los años, mi mejor amigo es cántabro y tenemos muchos amigos en Ribamontán. Es mi segundo hogar.

- ¿Cómo será la película de Technicolor que el público disfrutará en su concierto?

- Una noche de música para olvidarse de uno mismo o lo contrario, concentrarse, que a veces no tenemos tiempo. Lo maravilloso de la música es que no tiene tiempo. Puedes estar en esa butaca y estar experimentando lo que pasaba hace diez años o lo que te gustaría que ocurra en otros diez.

- ¿A usted qué le gustaría dentro de diez años?

- No lo sé. ¡Nunca pienso tan allá!