MARKY RAMONE / «Los Ramones siguen siendo un modelo de actitud»

El histórico batería Marky Ramone ha rendido tributo a la mítica banda punk en su 30 aniversario con una gira española. «La influencia de los Ramones no acaba nunca», reflexiona en la entrevista concedida a 'De Marcha'

MARKY RAMONE / «Los Ramones siguen siendo un modelo de actitud»/
MARKY RAMONE / «Los Ramones siguen siendo un modelo de actitud»

La desaparición sucesiva del cantante Joey (en 2001, a causa de un cáncer linfático), del bajista Dee Dee (en 2002, sobredosis de heroína) y del guitarrista Johnny (2004, cáncer de próstata) no ha hecho sino aumentar la leyenda de la banda que, a base de urgentes piezas de tres acordes, se convertiría en epítome del punk. Su incorporación al salón de la fama del rock, las reediciones ampliadas de todos los discos clásicos, las antologías, álbumes de tributo y DVD's «definitivos», como el reciente 'End of the century', sólo han prolongado su alargada sombra.

Poco importa que no fueran los primeros. Heredaron la crudeza de los Stooges o los New York Dolls, pero su frenética forma de tocar y su pose (piernas abiertas con guitarras a la altura de las rodillas) compondrían la estampa clásica del rock'n roll. Su frescura melódica contrastó con el nihilismo ácrata de sus equivalentes británicos, pero no se apagó durante los 22 años de andadura del cuarteto, dos décadas concretadas en 2.263 actuaciones sin una sola cancelación y 21 álbumes.

Desde que en 1978 fuera invitado a sumarse al grupo para grabar 'Road to Ruin' en sustitución de su primer batería, Marc Bell adoptó el alias Marky Ramone y fue el corazón rítmico de la formación, con la que grabó once discos. Tras su diáspora en 1996, Marky formó parte de los Intruders, los Remains con Dee Dee y Speedkings. Cultivó sus ínfulas líricas a base de recitales y participó en el disco, a la postre póstumo, de Joey 'Don't worry about me'.

Componente emocional

Desde la desaparición de sus compañeros, rinde tributo a los Ramones en complicidad con músicos de bandas punk de medio mundo, como Tarkany (Rusia), Stone Deaf (Japón), Antiproduct (UK), Ramonesmania (Alemania), Teenage Lobotomy (Brasil) o Ataque 77 y Expulsados (Argentina).

Coincidiendo con el trigésimo aniversario de su primer disco homónimo (reeditado con ocho temas extra), ha realizado una nueva gira de tributo a Ramones con parada en once plazas españoles.

-Has dicho que esta gira no se diferencia de lo que vienes haciendo últimamente.

-Bueno, es como una extensión de los 'Brithday Bashes' de Joey (conciertos de tributo que, desde su muerte, se celebran el día de su cumpleaños), pero especial, porque es el treinta aniversario del primer disco de Ramones y suma ese componente emocional. Pero, sobre todo, lo es porque la banda es más grande que nunca. Hay toda una nueva generación de chavales y de bandas nuevas que no pudieron ver al grupo en su día pero que están deseando disfrutar con sus canciones. Joey, De Dee y Johnny ya no están con nosotros, pero creo que estarían muy orgullosos y estimulados al ver a tantas bandas dispuestas a rendirles homenaje. Yo no dejo de recibir propuestas de todo el mundo, pero me aseguro de que la gente dé el nivel. Nuestra última experiencia en Japón, por ejemplo, fue increíble. Tocamos junto al guitarrista y el bajista de Stone Def y fue genial. Conocían a la perfección el repertorio y la gente disfrutó mucho.

-Además del cantante americano David Brooks, en tu recorrido español has contado con la colaboración de dos músicos locales: Beni, émulo de Johnny (toca como el guitarra Mosrite) curtido con los harcoretas E-150; y Diego, ex bajista del grupo ramonero alicantino Pirañas y hoy ligado a Stukas Rakudas. ¿Por qué?

-David y yo formamos la base y, a partir de ahí, damos la oportunidad a músicos de bandas locales que siempre han sido seguidores de Ramones. Es nuestra manera de conectar más con cada país que visitamos y agradecer el aprecio que tanta gente ha tenido por la banda durante todos estos años.

-¿Has abandonado ya proyectos como The Intruders, The Speedkings?

-Sí, ya no hay más Speedkings, ni Intruders y conciertos de Spoken Word. El año pasado dejé de tocar con los Misfits para concentrarme en Ramones, en el 'show' de radio ('Marky Ramone's punk rock blitzkrieg') que tengo en Sirius, una emisora vía satélite, y en acabar un libro que espero esté listo en unos meses. He recopilado los dos discos remasterizados de Intruders -'Marky & the Intruders' (97) y 'Answer to your problems' (99)- en un volumen con fotos nuevas llamado 'Punkology' y un CD adicional en directo con David Brooks cantando temas de Ramones que se titulará 'Start of the century'.

-El año pasado se editó por fin aquí el DVD documental 'End of the century'. ¿Lo consideras el testamento definitivo de Ramones, tal y como se publicita?

-Está bien porque incluye aportaciones de todos los Ramones y hay entrevistas interesantes con gente como Joe Strummer, Blondie o Lars (Fredericksen), de Rancid, pero, personalmente, prefiero el 'Raw' -DVD realizado a partir de imágenes de vídeo tomadas por el propio Marky y seleccionadas por el director de cine y fan John Cafiero-, ya que refleja que, antes que nada, los Ramones fueron diversión. El otro me parece bastante deprimente y en Ramones, sobre todo, lo pasamos muy bien. Puede que Joey y Johnny no se hablaran, pero eso no impedía que lo pasáramos bien. Todos teníamos claro nuestra función y sabíamos que el grupo estaba por encima de nuestras diferencias personales.

Final oportuno

-Tú, sin embargo, parecías llevarte bien con todos. Con Dee Dee formaste The Remains, tocaste en el disco en solitario de Joey y mantenías contacto con Johnny.

-Es verdad, era el que tenía una relación más cercana con Joey, fui el único que acudió a verle en el hospital y el único que tocó en su álbum ('Don't worry about me'). Johnny y Dee Dee no se hablaron durante 18 años, pero las motivaciones que pudieran tener no me afectaron. Con Dee Dee también me llevaba muy bien, sus temas siempre me han parecido los más representativos de Ramones y formé con él, por pura diversión, una banda llamada The Remains. Con Johnny también tenía una buena relación; compartíamos la afición por las películas de ciencia ficción y solíamos ir a las convenciones juntos a buscar pósters raros y parafernalia. Igualmente, mantengo un lazo estrecho con Tom (primer batería del grupo); somos los dos únicos que quedamos y solemos hablar a menudo.

-¿Fueron esas malas relaciones la causa del fin del grupo en el 96?

-El grupo se acabó en el momento oportuno. Había problemas de comunicación, pero la verdadera razón fue que Joey no quería seguir. Tenía la voz mal y estaba cansado y Johnny, que era el que se encargaba de los aspectos profesionales, tampoco quería continuar. Así que no tenía sentido seguir. Todas las cosas en la vida tienen un final. Fue bonito mientras duró, pero, de alguna manera, los Ramones nunca se han acabado. Si has estado en una banda verdaderamente grande, formas parte de una historia de la que no se puede escapar.

-Los Ramones figuran invariablemente en todas las listas de grupos más influyentes de la historia. ¿Cuál crees que fue su verdadera aportación al rock'n roll?

-La principal fue su originalidad, haber sido modelo de estética, actitud y estilo para el 90% de las bandas de punk de ayer y hoy. Ningún grupo ha conectado con la juventud como Ramones, no importa la generación ni el contexto cultural. La frescura y la simplicidad están por encima de todo. Cualquier chaval de cualquier parte del mundo sentirá el deseo de ponerse una chupa, coger una guitarra y hacer un tema de Ramones para sentirse genial. Su música es como un reconstituyente. Un modelo en el que los chicos siguen fijándose. Su influencia no acaba nunca. Por eso se han confesado fans del grupo gente tan diversa como Green Day, Offspring, Metallica, Rancid, RHCP, Rob Zombie

-Tú mismo fuiste unos de esos chavales, empezaste a tocar muy joven. ¿Qué recuerdas de tus comienzos con Dust y tus días de CBGB con Wayne Country y Richard Hell?

-Con Dust grabé con sólo 16 años y nunca olvidaré cuando tocamos con Alice Cooper. De mis días con Richard Hell recuerdo nuestra primera gira británica, en el 77, junto a los Clash. El momento cumbre con Wayne Country fue el día en que le pegó una patada a Dick (Manitoba) en el escenario del CBGB; recuerdo la explosión que supuso ver allí a Ramones, Television, Talking Heads, Blondie, Dead Boys, Richard Hell o Johnny Thunders. Es inevitable que cada cierto tiempo haya un revival del punk neoyorquino.

-¿Qué discos y qué temas de Ramones son tus favoritos?

-Todos en los que participé durante 15 años son importantes, pero me quedaría con 'Road to ruin'; aún me acuerdo del día en que Dee Dee me pidió en el CBGB que me sumara al grupo. Me gusta tocar 'I wanna be sedated', 'Havana affair', 'Sheena is a punk rocker', 'I don't care', pero, en general, creo que los temas de Dee Dee simbolizan la esencia de Ramones.

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