ILDEFONSO CALDERÓN CIRIZA MÉDICO NUTRICIONISTA / «Es importante implicarse en la vida y las aspiraciones de la ciudad»

N. BOLADOTORRELAVEGA
Ildefonso Calderón analizando los alimentos en la Fundación. / L. P./
Ildefonso Calderón analizando los alimentos en la Fundación. / L. P.

Ildefonso Calderón Ciriza pertenece a una familia muy arraigada en Torrelavega, si bien su padre, granadino, un prestigioso letrado, se asentó, y formó aquí una familia nada más acabar sus estudios de Derecho. Además de por su reconocida buena fama como médico nutricionista Ildefonso Calderón ha extendido su profesión a otras áreas, siempre relacionadas con su trabajo, aunque fuera de su consulta, en la que ejerce desde hace 18 años y que comparte con el doctor Escalante. Es, desde hace cuatro años, el responsable del área de nutrición de la Fundación Asilo Hospital, de la guardería Victoria Gómez de Arce y del Centro de Educación Especial Fernando Arce. También es el director, desde su inicio, hace siete años, del Aula de Salud del Ayuntamiento de Torrelavega, una de las iniciativas más exitosas que, en programas de prevención, ha habido en la ciudad, trabajando con las concejales Luisa del Val y Carmen Hernández. Le gusta implicarse en las cosas de Torrelavega y en aquello que conlleve la promoción de la ciudad. Siempre interesado por lo que ocurre a su alrededor, pertenece a las Cofradías del Hojaldre y la Anchoa y a la Academia Cántabra de Gastronomía.

-Su trabajo le hace estar constantemente cercano a la gente.

-Sí, y es una de las facetas más agradables de la medicina y, sobre todo, en mi especialidad. La verdad es que me gusta el contacto con las personas, con la ciudad, con sus iniciativas.

-¿Esto le ha llevado a plantearse alguna vez llevar este interés a otros ámbitos, por ejemplo a participar en la vida pública?

-No se me ha ocurrido nunca y no me lo he planteado, pero no cabe duda que servir a los ciudadanos es algo que a cualquier torrelaveguense le gustaría y lo sentiría como un honor. No hay que olvidar que presumimos de ello, de nuestra capacidad de emprender nuevos caminos y de superar los obstáculos.

-¿Qué le ha llevado a la Fundación Asilo como nutricionista?

-Comencé a trabajar en la Fundación hace cuatro años bajo la presidencia de don Luis López Ormazábal y el día a día de mi trabajo consiste en preparar todo lo necesario, a las seis de la mañana, para, posteriormente, a las siete, comprobar que todos los alimentos que entran en la residencia cumplen las normas sanitarias exigidas, así como comprobar la calidad de los mismos; el resto del tiempo se va en valorar el estado nutricional de los residentes a su ingreso y su evolución y en la elaboración de los distintos menús, tanto para los residentes ancianos como para los niños de la guardería del colegio Victoria Gómez de Arce, y en el control y seguimiento de los alumnos y residentes del centro de Educación Especial Fernando Arce.

-¿Ser una persona mayor implica someterse a una alimentación restrictiva?

-Bajo ningún concepto. Su alimentación ha de ser lo más variada posible incluyendo todo tipo de nutrientes, si bien es cierto que a estas edades hay cambios físicos, psíquicos, y en la esfera social, por ejemplo la viudedad, que pueden dificultar y condicionar la nutrición de los ancianos pero en ningún caso hay que suprimir los alimentos, por ejemplo, dulces (los mayores suelen ser golosos), sólo hay que controlarlos, como en cualquier otra etapa de nuestra vida.

-¿Sólo debe acudir a un nutricionista una persona obesa o extremadamente delgada?

-En absoluto. La nutrición adecuada es fundamental para conseguir un correcto desarrollo psíquico y físico de la persona. 'Somos lo que comemos' y la intervención de un médico nutricionista es el primer paso, imprescindible, para prevenir y tratar determinadas enfermedades, además de la obesidad, como pueden ser la diabetes la hipercolesterolemia la hipertensión arterial, los problemas renales, etcétera.

-Los alimentos de los pequeños, y el debate sobre la comida basura.

-Lo considero básico. Nuestra sociedad está cambiando a gran velocidad y estos cambios, a diferencia de en el pasado, se encuentran muchas veces gestionados por grandes empresas que lo único que les importa es su cuenta de resultados. Empresas globalizadas que quieren imponer una forma de comer estandarizada para todos. Eso nos está llevando, primero, a perder nuestra riqueza cultural gastronómica, que es mucha y sabia, y segundo, a que nuestros niños y adolescentes adquieran unos hábitos de alimentación que les originarán enfermedades en el futuro. Estamos viendo diabetes tipo II en niños y adolescentes. Es imprescindible que la sociedad se implique para evitar estas situaciones.

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