San Cipriano demuestra su tirón como patrón de romeros

Fotos: Sane | Vídeo: Héctor Díaz

La romería montañesa de Cohicillos reunió a centenares de devotos entre una alta presencia institucional

NACHO CAVIACartes

San Cipriano ejerció este lunes de patrón de la romería montañesa, demostrando su tirón al congregar a centenares de romeros deseosos de disfrutar de una jornada marcada por el pito y tambor en la pradera alta de Cohicillos, en la que se dejó ver una más que nutrida presencia institucional. Pero también lo hizo conjurando las malas previsiones meteorológicas, regalando una mañana magnífica a los peregrinos que se dieron cita en la ermita de San Cipriano.

Después de un Día de las Albarcas esplendido, los cielos volvieron a amenazar lluvia a primeras horas del lunes, pero el día aguantó, reuniendo a más devotos incluso de lo esperado, dispuestos a perpetuar una celebración catalogada como Fiesta de Interés Turístico Regional. El alcalde Agustín Molleda, no dudó en asegurar que era una de las ediciones más multitudinarias que recuerda.

Como ya es habitual no le faltó al Santo una buena escolta, romeros de toda edad, sexo y condición, igualados por el pañuelo al cuello. Entre ellos, el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, el vicepresidente, Pablo Zuloaga, o el consejero de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, Guillermo Blanco, diputados, alcaldes y concejales de varias corporaciones vecinas.

Policía Local, Guardia Civil, Urgencias y Protección Civil dieron cobertura a los romeros llegados desde Torrelavega, de Los Corrales de Buelna, de Iguña, Cabezón o Puente San Miguel, Reocín, Polanco o Mazcuerras.

Agua y rosquillas

Sobre las 12 del mediodía el Santo Patrón toco suelo en su ermita y la Misa Solemne dio paso a la romería. Eso sí, a la llegada a lo alto el cansancio se notó y hubo que guardar fila, como siempre, para aprovechar el agua fresca de una fuente que forma parte de la tradición. Los 12 caños a pleno rendimiento y no daban abasto. Como siempre, fue parada imprescindible y alivio para los cientos de personas que participaron en la jornada. Se bebió de la fuente y, para no dejar ningún cabo suelto en la tradición, se cortaron ramas de avellano para ensartar las no menos tradicionales rosquillas de San Cipriano.

Sane

Y así, entre comida de campo, buscando cualquier resguardo, bocadillos, botas de buen vino y cánticos de la tierra, se fue pasando la mañana, «una romería de las que apenas quedan ya, una fiesta a preservar y difundir», decía el alcalde, empeñado en su campaña por demostrar que San Cipriano no tiene porqué quedarse en la categoría regional, que es un Santo Patrón con tirón nacional.