El puente que une Los Corrales y San Felices se abrirá al tráfico el sábado

Asfaltado del nuevo puente Renero, que se abrirá al tráfico el próximo sábado 23 de febrero. /NC
Asfaltado del nuevo puente Renero, que se abrirá al tráfico el próximo sábado 23 de febrero. / NC

Los vecinos del valle recuperarán la normalidad tras ocho meses cerrada al tráfico la vía que comunica los dos pueblos

Nacho Cavia
NACHO CAVIALos Corrales de Buelna

El puente que comunica Los Corrales con San Felices de Buelna se reabrirá al tráfico el sábado 23 de febrero a las doce del mediodía, ocho meses después de la demolición de una estructura que ya no cumplía con las necesidades de una zona con mucho trasiego de vehículos y personas. Para ese día no habrán terminado las obras, pero sí se podrá abrir al tráfico una vía que se está terminando de asfaltar en su conexión con la Avenida Quijano de Los Corrales.

Esta semana se terminará esa pavimentación y se señalizará la carretera para abrirla con total seguridad. A partir de ahí se rematará la urbanización del entorno y las conexiones que resten por cerrarse.

En enero visitaba el valle el consejero de Obras Públicas y Vivienda, José María Mazón, y la empresa ya confirmó que su intención era abrir el puente a finales de febrero. El pasado viernes, Mazón volvía al valle, esta vez para inaugurar el tanatorio municipal de San Felices, pero no pudo dejar pasar la ocasión para adelantar a los vecinos la fecha de reapertura del puente Renero, el sábado 23 de febrero. Ese día regresará, por enésima vez esta legislatura, y lo hará junto al presidente del Gobierno, Miguel Ángel Revilla, para cortar la cinta del nuevo puente, el primer paso de otra obra muy reivindicada al Ejecutivo regional por los alcaldes del valle: la ronda de circunvalación.

Los dos mandatarios municipales han confirmado que estarán en esa apertura, Josefina González como alcaldesa de Los Corrales y José Antonio González Linares como regidor de San Felices. Y numerosos vecinos, deseosos de recuperar la normalidad perdida el 2 de julio del año pasado, cuando se demolió el viejo puente y se retomaron unas obras que había paralizado a finales de 2017 la Confederación Hidrográfica del Cantábrico.

La destrucción del viejo puente dejó a los 78 vecinos del barrio de Penías sin comunicación directa con el casco urbano de Los Corrales durante un mes, hasta el 6 de agosto del año pasado, cuando se abrió una pasarela provisional que salvaba el río Besaya muy cerca del lugar donde se había levantado el antiguo viaducto. Un paseo que antes era de unos 500 metros andando pasó a un mínimo de cinco kilómetros, por lo que reclamaron una solución. El propio consejero de Obras Públicas y Vivienda, José María Mazón, recogió su queja y puso en marcha los mecanismos necesarios para levantar la pasarela.

A la par, la UTE Obrascón Huarte Lain-Cannor Obras y Servicios Cantabria, adjudicataria del proyecto, comenzaba una actuación marcada por el calendario desde el primer día. Los trabajos en el río no podían ir más allá del 30 de noviembre, cinco meses contrarreloj. Las obras se llevaron a buen ritmo y la CA-736 se podrá reabrir al tráfico el próximo sábado. Habrán pasado dieciocho meses desde que el 9 de septiembre de 2017 comenzará la ejecución de un proyecto que tuvo que reajustarse tras la paralización de las obras por Confederación. Al final habrán sido algo más de 1,5 millones de euros empleados en una obra que la alcaldesa de Los Corrales ha calificado como «imprescindible para el desarrollo de la comarca».