La Decoterapia triunfa en Castro Urdiales

Alumnas participantes en el taller de decoración. /Samira Hidalgo
Alumnas participantes en el taller de decoración. / Samira Hidalgo

Cerca de una quincena de alumnas participó en el primer taller deco práctico, un curso que, debido a su gran acogida, se repetirá próximamente

Samira Hidalgo
SAMIRA HIDALGOCastro Urdiales

El Centro Cultural La Residencia acogió el primer taller de Decoterapia impartido en Castro Urdiales durante los jueves de octubre y noviembre. A lo largo de estas cuatro jornadas, quince alumnas adquirieron diferentes técnicas para redecorar algún rincón de su casa. Dada la gran acogida de esta iniciativa, el taller podría regresar a Castro Urdiales en los próximos meses para aportar a los asistentes más conocimientos sobre iluminación, colores, materiales y organización, además de técnicas para conseguir tener una casa más cómoda y funcional.

'Tu casa puede hacerte feliz', este es el lema de este taller deco práctico a cargo de Elvira Rubio, arquitecta, quien lleva un par de años emprendiendo su propio proyecto que consiste en diseñar espacios con la teoría de que «deben ser funcionales y emocionales». La creadora y profesora del taller de Decoterapia asegura estar «satisfecha con la acogida», ya que el grupo debía estar como mínimo compuesto por cinco personas y, sin embargo, se completó casi el cupo de 20 alumnos.

Dado el éxito de este primer encuentro, la profesora intentará repetirlo en los próximos meses, al igual que ha hecho en municipios como Santander, Somo, Astillero y que próximamente llevará a cabo en Colindres. «A parte de este taller, que es más largo, he introducido dos talleres cápsula de dos horas cada uno para trabajar el orden y la organización y la decoración y el feng shui»,comenta Rubio, tras haber recogido las impresiones de sus alumnos.

«Los alumnos observan el cartel del taller y ven que es algo novedoso» Elvira Rubio | profesora del taller de Decoterapia

«Cuando los alumnos observan el cartel del taller ven que es una cosa novedosa y vienen buscando pequeños consejos y aprender técnicas de decoración que pueden aplicar a sus viviendas», explica la profesora, quien quiere destacar que como profesional diseña «espacios confortables y emocionales, porque estamos formados por emociones y sensaciones que nos llevan a actuar de diferentes maneras y a tomar decisiones» y así surgió este taller, con la finalidad de enseñar a particulares que no tienen conocimientos técnicos, aportándoles herramientas que la arquitecta emplea en su día a día con sus clientes y proyectos, para llevar a cabo «diferentes acciones y que ellos puedan sentirse mejor». Dado que la decoración y el espacio de interiores «pueden ayudar a mejorar el estado de ánimo y a estar de mejor humor», afirma Rubio, «los alumnos conseguirán estar mejor en su vivienda o espacio de trabajo».

Samira Hidalgo

«Cada uno tiene sus percepciones, sensaciones y necesidades en su vivienda y es la base que utilicé para diseñar el taller. Hablamos de cómo iluminar correctamente cada estancia, de la teoría del color, de como combinarlos, de los materiales que mejoran las estancias y también de la distribución del mobiliario, la organización y la proporción de los espacios de la vivienda y de trabajo», indica la profesora.

El curso se ha impartido en Santander, Somo y Astillero y llegará próximamente a Colindres

Las jornadas deco prácticas

Las alumnas comenzaron su primer día realizando un dibujo de la estancia que necesitaban modificar y, a partir de ahí, aplicaron los conocimientos que iban adquiriendo a lo largo de las clases hasta llegar al trabajo final. Rubio puntualiza: «Hay quienes asistieron al taller porque querían cambiar algo de su casa o porque se acababan de mudar y yo les iba aconsejando, si bien es cierto, el taller no tiene como objetivo enseñarles a decorar, si no ofrecerles ciertas herramientas que a ellos les sirvan y que puedan aplicar».

Además, mientras se desarrollaba el taller, la profesora les encargó unos ejercicios para que cada semana «pasarán a la acción», empujándoles a hacer «pequeños cambios» y a la semana siguiente los alumnos les enseñaban lo que habían realizado. La arquitecta comparó este sistema con el de las dietas: «Todos sabemos que tenemos que hacer determinadas cosas, pero no lo hacemos, sin embargo, si vamos a un sitio en el que te dicen que lo tienes que hacer, te marcan unas pautas y nos lo planifican, nos animamos y, al final, lo hacemos. Del mismo modo, yo les propuse un ejercicio a mis alumnas y eso les sirvió para entender lo que dimos en clase y, a poco tiempo libre que tuvieran, podían hacer avances y actuar y, además, era una manera de ver que el taller les estaba sirviendo para algo».

Las alumnas trabajaron la iluminación, los colores, pavimentos, materiales y técnicas de organización

El último día de clase, el pasado jueves, 8 de noviembre, los asistentes llevaron a cabo un trabajo práctico que se pudieron llevar a sus casas consistente en un «moodboard», una herramienta utilizada por los profesionales para exponer las ideas y tener una visión global. Así, las alumnas elaboraron un collage a través de recortes de revistas que ellas mismos seleccionaron, poniendo el foco en los colores, las texturas y los pavimentos, todo ello teniendo siempre presente el dibujo que realizaron el primer día. A este respecto, la profesora comenta que «se trataba de aplicar lo que habían aprendido en las clases, teniendo en cuenta sus gustos y, si en un futuro finalmente lo llevan a cabo, ya tienen una selección del mobiliario, colores y materiales».

Uno de los temas que se trató en el taller fue el reciclaje y el cuidado del medio ambiente

Además, las alumnas recibieron una carpeta con material que utilizaron a lo largo del taller y unos cuestionarios de autoanálisis, preguntándoles de qué color tienen cada estancia, el por qué de la elección de ese tono y su significado.

 

Fotos

Vídeos