Cabezón se hace cada vez más verde

Operarios municipales distribuyeron los árboles entre los vecinos. :/Javier Rosendo
Operarios municipales distribuyeron los árboles entre los vecinos. : / Javier Rosendo

La Concejalía de Medio Ambiente ha llevado a cabo el reparto de diferentes especies arbóreas entre los vecinos del municipio

Lucía Alcolea
LUCÍA ALCOLEA

La Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Cabezón de la Sal ha repartido esta semana un total de 360 árboles de especies autóctonas entre 70 vecinos del municipio, que han sido donados por el Departamento de Forestales del IES Foramontanos. La iniciativa, que se repite año a año, tiene como objetivo, tal y como señala el concejal de Medio Ambiente, Javier Gutiérrez (PSOE), «potenciar el cuidado del medio ambiente y de la naturaleza». Y de paso, preservar las especies arbóreas de Cantabria. Por eso este año, a diferencia del pasado, no se han repartido especies frutales, algo que los solicitantes han echado de menos.

Aún así la campaña ha sido un éxito, seguramente por aquello de que «plantar un árbol es plantar vida», dice Mariate Revuelta, vecina de Cabezón, que se ha llevado cinco árboles entre castaños y nogales (se suelen repartir cinco por persona). Asegura que es como una obligación «porque creo que todos los que tengamos espacio donde plantarlos, debemos hacerlo». Los suyos irán a parar a una finca subiendo San Cipriano. Su casa parece un vivero y tiene muy buena mano con las plantas, asegura como si hablara de un plato típico. A veces las riega con agua de Santibáñez porque piensa que «sus propiedades pueden beneficiarlas». Aunque aquí en Cantabria con la tierra basta.

Javier Rosendo

En eso coincide con Belén Vega, que este año se ha llevado tres madroños. Los plantará en su finca de Ontoria junto a los diez árboles que ya tiene. «Aquí, en Cabezón, se cuidan prácticamente solos si tienes buena tierra y con la humedad», dice. Sobre todo esta especie que es como un arbusto. Los frutales no tanto. «Hay que podarlos, tratarles si tienen plagas y recoger la hoja del suelo». Hoja que Belén posteriormente recicla junto al resto de poda con una de las máquinas de compostaje que la Concejalía de Medio Ambiente repartió hace un mes entre los vecinos. «Tengo que esperar un año para conseguir de nuevo tierra de la compostadora, pero me parece una iniciativa muy interesante porque así no generas basura de este tipo». Volviendo a los árboles, a Belén le gusta hasta segar. «El otro día lo comentaba con unas amigas que a mí este mundo de las plantas me apasiona». Su finca huele como olería el color verde.

«Yo diría que somos un poco dejados y podíamos preocuparnos más por cuidar la naturaleza» Manuel Gutiérrez, vecino de Cabezón

El caso de José Luis Macho es distinto. Este vecino de Cabezón está creando una huerta en una finca de La Mies. «Cogí dos nogales, dos madroños y un castaño», pero él lo que quería era frutales para su huerta nueva. «No me interesa que haya sombras, por lo que me gustaría plantar especies pequeñas». Una amiga le trajo un manzano de Puente Nansa, así que de momento la cosa no se le ha dado tan mal. José Luis es otro enamorado de la naturaleza. «Estoy en Sejos ahora mismo», dice por teléfono. «¿Que qué me parece esta iniciativa? maravillosa, porque de otro modo habría tenido que comprar los árboles». Ya ha plantado cuato. Le falta el castaño, «pero no sé si lo plantaré porque es muy grande y produce mucha basura para la huerta». Todavía no debe de tener la máquina de compostaje, como Belén.

Javier Rosendo

A Isabel Fernández, con casa y finca en Vernejo, lo que le gusta, más que plantarlos, es verlos y recoger la fruta del suelo. Tiene entre 10 y 15 especies en su finca y al igual que en los dos últimos años, presentó la solicitud para recibir árboles del Ayuntamiento. Esta vez, «castaños, nogales y un madroño». Es la tercera que habla de frutales, «porque al menos recoges algo, aunque a mí también me gustan los que dan flores bonitas».

Lo suyo es observarlos, «no los planto». Asegura que la tierra de Vernejo «es buena» y que salen muy buenas «las nueces». Isabel también es muy de naturaleza. «Yo creo que en Cabezón la gente se preocupa por cuidar del medio ambiente». De hecho, recuerda, «tengo una máquina de compostaje que nos dieron hace unos años, en la anterior campaña, y nos permite sacar tierra a lo largo del año». No vendría mal, reconoce, «que se impartieran talleres sobre cómo acelerar la descomposición de los sólidos», por ejemplo. El año que viene, «volveré a solicitarlo, sobre todo si reparten algún árbol bonito».

«Estoy muy contento con la respuesta que ha tenido la gente con esta campaña» Javier Gutiérrez, Concejal de Medio Ambiente

Manuel Gutiérrez vive en Cabezón, pero plantará sus cinco árboles en una finca que posee en Roiz, Valdáliga. Trabaja en el monte, por lo que también vive un poco por y en la naturaleza. «Lo que más trabajo te da si se trata de árboles frutales, es podarlos y quitarles las cañas. Lo demás nada, echar un poco de abono». ¿La gente cuida el monte? «Bueno, hay de todo. Algunos lo dejan limpio cuando se van y otros muy sucio porque les da igual, pero en general, yo diría que somos un poco dejados y podíamos preocuparnos más por cuidar la naturaleza».

Por su parte, el concejal de Medio Ambiente, destaca que en la campaña participan cada año más vecinos de Cabezón. «Estoy muy contento con la respuesta de los ciudadanos, porque demuestran mucha implicación con este tema», explica, «y a la hora de hacer de Cabezón un municipio más saludable». Más saludable y más verde, porque el Ayuntamiento ha puesto en marcha diversas iniciativas para que los vecinos no puedan eludir el cuidado del medio ambiente. Aunque es sabido que más allá de lo que haga el Ayuntamiento, la conciencia de cuidar el entorno es cosa de cada uno.

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